Giotto di Bondone (o simplemente Giotto) (Colle di Vespignano, República de Florencia; c. 1267-Florencia, República de Florencia; 8 de enero de 1337) fue un pintor, muralista, escultor y arquitecto florentino de la Baja Edad Media, un autor del Trecento considerado uno de los iniciadores del movimiento renacentista en Italia. Su obra tuvo una influencia determinante en los movimientos pictóricos posteriores. Un contemporáneo de Giotto, el banquero y cronista Giovanni Villani, lo describió como «el maestro de pintura más soberano de su tiempo, quien dibujó todas sus figuras y sus posturas de acuerdo con la naturaleza», y reconoció públicamente su talento y excelencia.
Giotto nació, en Colle de Vespignano, en las cercanías de Vicchio del Mugello, una localidad cercana a Florencia. Según su principal biógrafo, Giorgio Vasari, era hijo de un campesino llamado Bondone y pasó su infancia como pastor de ovejas. Si bien la mayoría de los autores cree que se llamaba en realidad Giotto di Bondone, otros opinan que su verdadero nombre de pila era Ambrogio o Angelo, y que el nombre por el que es conocido, Giotto, no sería más que un diminutivo, derivado de Ambrogiotto o Angelotto.
Según los biógrafos, fue discípulo del pintor florentino Cimabue, el artista más conocido de su época. Vasari relata el modo en que el pequeño de once años demostró por primera vez su talento artístico: cuenta que, estando el niño al cuidado de unas ovejas, mataba el tiempo dibujando a una de ellas sobre una piedra plana con una tiza. Acertó a pasar por allí Cimabue, quien, impresionado por el talento natural de Giotto —que había dibujado una oveja tridimensional, tan natural y perfecta que parecía viva—, le acompañó hasta su cabaña y consiguió convencer al padre de que le dejara hacer del muchacho su aprendiz.
Otra versión de la biografía de Giotto manifiesta que su padre lo mandó a Florencia para que trabajase como aprendiz con un mercader de lanas. El joven, muy interesado en el arte, tomó la costumbre de visitar el estudio de Cimabue para ver a los artistas trabajar, hasta que, tras la insistencia, su padre le permitió entrar al taller.
Vasari refiere que Giotto era un aprendiz divertido y bromista, a tal punto que en una ocasión pintó una mosca en la nariz de un retrato. Su técnica era tal que Cimabue intentó espantarla con la mano antes de darse cuenta de que estaba pintada. Esta anécdota de juventud presagia ya la técnica característica de Giotto, que le capacitaba para pintar figuras casi reales.
Cuando Giotto contaba con treinta años, su fama había trascendido las fronteras de Florencia y se extendía ya por toda Italia, hasta tal punto que el papa Bonifacio VIII le envió un mensajero para pedirle una muestra de su arte, con la intención de ver por sí mismo si el renombrado pintor era digno de recibir propuestas para trabajar en Roma. Según Vasari, Giotto tomó un lienzo blanco en presencia del recadero, hundió su pincel en pintura roja y, con un solo trazo continuo, dibujó a mano alzada un círculo geométricamente perfecto, diciendo al hombre: «La valía de este trabajo será reconocida.» Escribe Vasari: «El Papa vio el lienzo, percibió instantáneamente que Giotto era superior a todos los demás pintores de su tiempo.»
Provisto de su talento natural y de las enseñanzas de Cimabue, Giotto comenzó pronto a ocuparse de encargos de terceros, principalmente trabajos religiosos. Así, se le atribuyen como primeras obras la continuación en la Basílica de San Francisco de Asís de la parte alta de las paredes del templo a partir de frescos sobre las historias de Isaac, realizado posiblemente en el último lustro del siglo XIII, donde desarrolla temas bíblicos. Más adelante, entre 1297 y 1299, una nueva serie de frescos fue muy probablemente ejecutada por Giotto en su totalidad en la parte inferior de los muros de la basílica, acerca de la vida de San Francisco de Asís. Vistos los excelentes resultados, se le solicitó que pintara —entre 1305 y 1306— los frescos de la capilla de los Scrovegni, en Padua.
Los viajes de Giotto se sucedieron por toda Italia, en la mayoría de los casos era llamado por órdenes, nobles o incluso por el papa. En 1313 fue llamado por el papa Clemente V para hacer varios trabajos dentro de la primitiva basílica de San Pedro. Destaca el altar realizado para la capilla mayor (Políptico Stefaneschi) y un mosaico del que en la actualidad queda poco del original. Además, tras este importante encargo, recorrería las cortes de Italia: Arezzo, Pisa, Padua, Verona, Ferrara, Urbino, Ravena, Milán, Bolonia, Gaeta, Rímini, Nápoles e incluso en Aviñón, acompañando al papa Clemente V, donde pintará numerosas obras y hará que estas se proyecten al resto de Europa.
Falleció el 8 de enero de 1337. Según la biografía de Vasari, fue sepultado en el lado izquierdo de la antigua catedral de Santa Reparata de Florencia en una tumba de gran sencillez con una sola losa de mármol. Será Lorenzo de Médici quien encargue un busto a Benedetto da Maiano para conmemorar su nombre. Debido a la construcción de la nueva catedral en 1292 y a la elevación del terreno, la tumba de Giotto se perdió, pero en 1981 se hallaron restos que se atribuyeron al famoso autor.
Giotto era un hombre campechano y de vida hogareña, gran conversador y de ánimo bromista. Casado, dejó seis hijos que lo sobrevivieron. Fue un hombre de gran austeridad. Esta costumbre, junto con los beneficios que obtendrá por su obra, le permitieron ahorrar dinero —al revés que la mayor parte de los artistas de la época— y morir como un hombre acaudalado.
Se relacionaba con soltura tanto con los ricos y nobles como con los hombres del pueblo. Se sabe que tuvo mucha confianza con el papa Bonifacio VIII, y el rey Roberto I de Nápoles escribió de él que era su «gran amigo».[cita requerida] Existe una tradición según la cual Dante Alighieri fue también su amigo y le habría visitado durante la realización de los frescos de la capilla de los Scrovegni, pero no ha podido ser confirmada por fuentes fiables. En todo caso, en la Divina Comedia, Dante afirma que Giotto fue superior a su maestro Cimabue. Boccaccio lo retrata en el Decamerón y en el año 1400 Cennino Cennini escribió que «Giotto tradujo el arte de la pintura del griego al latín.»[cita requerida]
El arte de Giotto fue extremadamente innovador y es considerado el detonante del Renacimiento. Sus obras fueron el punto de inflexión entre el arte bizantino de la Baja Edad Media y el arte realista y humanista que floreció en el Renacimiento.
Las figuras planas y simbólicas del arte bizantino dieron lugar a las modeladas e individuales formas en perspectiva. Giotto adoptó el lenguaje visual de la escultura al darles volumen y peso. La comparación entre la Madonna de Giotto y la de su maestro Cimabue nos muestra por qué sus contemporáneos consideraban sus pinturas como «milagros del naturalismo».
Al igual que los demás artistas de su tiempo, Giotto carecía de los conocimientos técnicos de anatomía y teoría de la perspectiva que los pintores posteriores fueron adquiriendo con el correr de los años. Independientemente de ello, los que sí poseía eran infinitamente superiores a los de los que lo precedieron e imitaron.
Con sus composiciones de profunda emotividad, Giotto fue el gran iniciador del espacio tridimensional en la pintura europea, tratando con un nuevo espíritu los temas religiosos que dominaron el arte medieval. Su estilo se caracteriza por una frescura y una vida inesperadas, por lo que los críticos hablan de la emoción humana y una carga de todo lo que es importante para el ser humano como las más claras peculiaridades de sus trabajos.
Al concentrarse en estos conceptos esenciales, Giotto fue capaz de crear impresionantes imágenes de gente bajo presión, personas en crisis y hombres en los que se percibe claramente que están tomando gravísimas decisiones espirituales. Los pintores modernos, que a menudo han utilizado las obras de Giotto como fuente de inspiración, dicen haber encontrado en él una forma de aproximación directa a la más íntima e intrincada experiencia del espíritu humano. Esta característica es atemporal y ha sido reconocida por todos los estilos posteriores.