Tal Día como Hoy

Gilberto Bosques

Profesor, periodista, político y diplomático mexicano

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Gilberto Bosques Saldívar (Chiautla de Tapia, Puebla; 20 de julio de 1892 - Ciudad de México; 4 de julio de 1995) fue un profesor, periodista, político y diplomático mexicano con gran vocación pedagógica. Como cónsul de México en la Francia de Vichy tramitó visas mexicanas para españoles republicanos que huían del franquismo a través de ese país y, posteriormente, para perseguidos políticos del nazismo, incluidos casi cuatrocientos judíos.

En México, su labor ha sido equiparada con la del empresario alemán Oskar Schindler,​​ recordado por haber salvado la vida de judíos durante el Holocausto.​

Cuando contaba con dieciocho años, formó parte del levantamiento de Aquiles Serdán y sus hermanos en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, además, durante la dictadura de Victoriano Huerta en 1913, dirigió y formó parte de un sector estudiantil y magisterial en contra del presidente usurpador.​

Estando como ayudante en la Escuela Primaria “José María Lafragua”, solicitó permiso para dejar su labor y se integra en las filas de un grupo denominado “Voluntarios de San Carlos a la defensa del País” después de la invasión de tropas estadounidenses en el Puerto de Veracruz en 1914. Una vez concluida su participación, regresó a la Ciudad de México para titularse como profesor normalista. Al mismo tiempo, se unió a las filas de Venustiano Carranza.

Carranza lo comisionó para la organización de la Nueva Escuela de la Revolución en 1916. Fue responsable de organizar el Primer Congreso Pedagógico Nacional, que se llevaría a cabo en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala.​ En 1921 fue nombrado secretario general del Gobierno del Estado de Puebla, cargo en el que duraría dos años,​ siendo gobernador Claudio N. Tirado.

Diputado federal en dos ocasiones

Fue elegido diputado federal de la XXX Legislatura del Congreso de la Unión para el periodo 1924 a 1928, mostrando oposición al régimen de Álvaro Obregón. Al final de su mandato, se unió a la rebelión de Adolfo de la Huerta.​

Volvió a la Cámara de Diputados en la XXXVI Legislatura. Como presidente del Congreso de la Unión en 1934 respondió al primer informe de Gobierno del presidente Lázaro Cárdenas. Asimismo y junto con Luis Enrique Erro, fue determinante en la reforma del artículo 3.º constitucional para incluir la educación socialista.​ Más tarde, el mismo Erro, junto a Juan Andreu Almazán, jugaría un papel importante para su nombramiento como cónsul en Francia, pues fueron ellos quienes propusieron al presidente Cárdenas su incorporación al Servicio Exterior Diplomático.​

Su participación en la Segunda Guerra Mundial

En 1939, cuando la República Española cayó y la guerra se cernía sobre el resto de Europa, el presidente Lázaro Cárdenas lo nombró cónsul general en París y no embajador, pues en palabras de Bosques, esto le daría más libertad para dedicar tiempo a sus estudios, en este caso del sistema educativo galo. No obstante, también actuaba como enviado personal del presidente de México en Europa.​

Bosques salió de París cuando la ciudad estaba a punto de ser tomada por los alemanes. Con amplias instrucciones para establecer el consulado donde le conviniera, viajó primero al sur y después a la costa norte. Restableció el consulado general primero en Bayona, pero cuando los alemanes ocuparon la zona se trasladó con su familia y el consulado entero a Marsella, en el Mediterráneo, dentro de la zona del gobierno francés de Vichy, nominalmente independiente de los alemanes.

Su primera ocupación fue defender a los mexicanos residentes en la Francia no ocupada, incluidos quienes tenían origen libanés pero contaban con pasaporte de México, ya sea por haber sido naturalizados o por haber nacido en ese país. Muy pronto, recibió instrucciones de la cancillería mexicana para que, por instrucciones del presidente Lázaro Cárdenas, tramitara visas para los ciudadanos españoles que escapaban del régimen de Francisco Franco. El encargado de instrumentar la política de asilo era el diplomático Isidro Fabela, muy cercano al general Cárdenas. Era tan grande la afluencia de refugiados que buscaban una visa mexicana, que Bosques alquiló dos castillos (el de Reynarde y el de Montgrand), para convertirlos en centros de asilo mientras se arreglaba su salida hacia México. Entre 800 y 850 perseguidos políticos fueron alojados en uno de los castillos, mientras que en el otro quedaron 500 niños y mujeres. Poco a poco fueron saliendo los exiliados, a los cuales el gobierno mexicano les ofreció la nacionalidad mexicana de inmediato en caso de que quisieran adoptarla.​​

Defensor jurídico de los republicanos españoles

Bosques también instituyó una oficina jurídica para defender ante los tribunales a los republicanos, cuya extradición era exigida por el franquismo al gobierno de Pétain. Abogados franceses y españoles trabajaron para esta oficina que solía ganar los casos dada la debilidad de los argumentos sostenidos por los letrados al servicio de Francisco Franco. En este punto se le recuerda por el acuerdo franco-mexicano de 1940 que formuló junto al embajador Luis I. Rodríguez en la Francia de Vichy con relación a la protección de los españoles estacionados en el país galo: "Mexico declaraba su intención acoger a todos los republicanos españoles refugiados en Francia sin distinción de sexo, edad o caderas políticas. Por o tanto, quedaban bajo la protección diplomática de la legación mexicana hasta que llegara el momento del traslado al continente americano. [A su vez] Francia se comprometía a respetar a los españoles que estaban en su territorio siempre que no hubieran cometido crímenes o delitos de derecho común, por los cuales podrían ser extraditados" ​

Desde Marsella el diplomático mexicano también tuvo que hacer frente al hostigamiento de las autoridades francesas pro alemanas, al espionaje de la Gestapo, del gobierno de Franco y de la representación diplomática japonesa, que tenía sus oficinas en el mismo edificio de la delegación mexicana.

El cónsul amplió su apoyo a los refugiados antinazis y antifascistas. Tramitó visas mexicanas, en especial a personas vinculadas con partidos comunistas y de izquierda, que estaban en la mira del fascismo. Las autoridades francesas permitieron estas actividades al considerar que se estaban librando de personajes conflictivos.

Visados a judíos y polémica por la memoria de Bosques

En los archivos de migración de México se cuenta con poco menos de cuatrocientas visas firmadas por el cónsul Gilberto Bosques. En total, hubo casi dos mil judíos europeos que arribaron a México entre 1935 y 1946. Desde 1930, la política de población de México buscaba la preservación de la "raza" mexicana, liberándola de elementos que a juicio de los funcionarios e intelectuales de la época resultaban perjudiciales o dañinos.​ Esto condujo a que en la Secretaría de Gobernación se elaboraran circulares que se enviaban a los consulados prohibiendo la expedición de visados a personas de raza negra, amarilla, india o gitana, así como a polacos, soviéticos y gente de los Balcanes, como señalaba una de octubre de 1932. Meses después, en abril de 1933, una nueva circular enviada a todos los consulados mexicanos señalaba que“La inmigración judía [...] más que ninguna otra, por sus características psicológicas y morales, por la clase de actividades a que se dedica y procedimientos que siguen los negocios de índole comercial que invariablemente emprende, resulta indeseable y por consecuencia no podrán inmigrar al país.”​Esta circular era un impedimento para que Bosques expidiera visas a la población judía que deseaba escapar del nazismo. No obstante, varias organizaciones judías en Nueva York, con representantes en México, consiguieron obtener visas para judíos perseguidos en Europa, a través de sobornos a funcionarios de la mencionada Secretaría de Gobernación, cuando esta dependencia estaba a cargo de Miguel Alemán Valdés y de Adolfo Ruiz Cortines, quien era el oficial mayor.​

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