La gerontología (del griego γέροντο, que significa ‘anciano’, y λογία, ‘estudio de’) es la ciencia de la vejez y el envejecimiento dedicada a la comprensión, prevención, rehabilitación, diagnóstico, pronóstico, tratamiento y atención de los cambios que ocurren en los seres humanos a lo largo de toda su vida, especialmente en las últimas etapas. Esta disciplina aborda el envejecimiento en toda su extensión: biológica, psicológica, social, económica y cultural, tanto en la esfera individual como en la colectiva o poblacional.
Al profesional de la salud capacitado para aplicar estos conocimientos técnicos en la promoción de un envejecimiento saludable y en el abordaje de los problemas asociados al proceso de envejecimiento se le conoce como gerontólogo. Los gerontólogos pueden trabajar en hospitales, clínicas, instituciones de salud, tanto públicas como privadas, atención domiciliaria, residencias gerontológicas, así como en investigación, docencia y diseño de políticas sanitarias y publicas.
El término gerontología fue acuñado en 1903 por el biólogo Iliá Méchnikov, galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1908. Años después, en 1909, el médico gerontólogo Ignatz Leo Nascher estableció el término geriatría como una especialidad médica enfocada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades en personas mayores.
Nascher, publicó en 1914 Geriatrics: The Diseases of Old Age and Their Treatment, obra que estructuró en tres partes: vejez fisiológica, vejez patológica y un análisis sociológico, con prólogo de Abraham Jacobi. Su contribución central fue establecer clínicamente que la senescencia constituye un proceso fisiológico diferenciado, no una enfermedad. Al afirmar que «la senescencia no se debe a ninguna causa» y que «la enfermedad no es siempre un factor causal o incluso esencial», anticipó uno de los principios básicos de la gerontología moderna: la distinción entre envejecimiento normal y envejecimiento patológico.
Al igual que otras ciencias de la salud, la gerontología se ha desarrollado a partir de una combinación de prácticas empíricas y avances científicos. Tradicionalmente, la atención de las personas mayores se basaba en enfoques comunitarios y familiares, pero con el aumento de la esperanza de vida y los cambios en las estructuras sociales, la gerontología ha cobrado importancia como una disciplina científica moderna. Por ejemplo, la biogerontología se dedica al estudio de las causas y los mecanismos biológicos fundamentales del envejecimiento . Su ámbito abarca desde los procesos moleculares y celulares —como la acumulación de daño oxidativo, la disfunción mitocondrial y la senescencia celular— hasta la pérdida progresiva de la homeostasis fisiológica en los sistemas orgánicos. Por su parte la psicogerontología se centra en la evaluación, diagnóstico e intervención en los aspectos cognitivos, emocionales, conductuales y sociales asociados al proceso de envejecimiento.
En los últimos años, el envejecimiento de la población ha suscitado un interés creciente en el estudio de la gerontología, no solo por los desafíos que presenta para los sistemas de salud, sino también por la necesidad de desarrollar estrategias que promuevan el bienestar y la autonomía de las personas mayores. Además, el aislamiento social que experimentan muchas personas mayores en la actualidad ha impulsado la creación de programas y políticas que abordan su integración social y económica.
Un concepto tradicional vinculado a la gerontología es la gerontocomía, que se refiere al arte de cuidar a las personas mayores, prestando atención a su higiene, limpieza y bienestar general para prevenir enfermedades. Este enfoque refleja la atención cuidadosa y afectuosa que se ha practicado históricamente hacia los viejos, y sigue siendo relevante en la actualidad en los cuidados para este grupo etario.
La gerontología, como disciplina científica, ha evolucionado a lo largo de los siglos, enfocándose en el estudio del envejecimiento y en todas sus dimensiones. El interés por la vejez y la atención de las personas mayores ha existido desde tiempos antiguos como en la 'Edad de Oro del Islam' donde se tratan temas relacionados con la gerontología en El Canon de Medicina de Avicena donde el médico se preocupaba de cómo "los viejos necesitan dormir mucho" en el se ofrecía instrucciones para el cuidado de personas mayores, incluyendo dietas y ejercicios, como la caminata o la monta de caballo. El médico árabe Al Jazzar escribió sobre los dolores y condiciones de los viejos donde nos habla sobre los trastornos del sueño, olvidos y a cómo fortalecer la memoria al igual que nos habla sobre las causas de muerte. Por último Ishaq Hunayn también escribió sobre tratamientos para el olvido.
Los antecedentes de la investigación científica gerontológica se remontan al siglo XVIII, cuando el filósofo y científico Roger Bacon abordó el estudio del envejecimiento en su tratado De retardatione accidentium senectutis' (c. 1263), donde postuló que la prolongación de la vida humana dependía de la mejora de la higiene y de otras condiciones médicas y sociales. Posteriormente, en el siglo XVII, el también filósofo Francis Bacon retomó esta línea de indagación en su obra Historia Vitae et Mortis' (1623), en la que exploró la historia natural de los procesos biológicos que gobiernan la vida, el envejecimiento y la muerte. El estudio académico y empírico del envejecimiento se consolidó en el siglo XIX con los trabajos biométricos del naturalista Adolphe Quetelet, considerado el primer gerontólogo de la historia. Quetelet aplicó la distribución normal (Campana de Gauss) al estudio de las características humanas, lo que supuso una auténtica revolución conceptual en su tiempo. En 1835 publicó Sur l'homme et le développement de ses facultés, ou Essai de physique sociale', primer informe de investigación sobre el desarrollo humano y el envejecimiento, en el que estableció los principios que rigen el proceso a través del cual el ser humano nace, crece y muere. Altamente influido por Quetelet, el psicólogo Francis Galton investigó las diferencias individuales en las características físicas, sensoriales y motrices, datos que presentó en su obra Inquiries into Human Faculty and Its Development' (1883).
La gerontología como campo académico comenzó a tomar forma a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En 1903, el biólogo ruso Iliá Ilich Méchnikov definió la gerontología como “una ciencia para el estudio del envejecimiento”, sentando las bases para su formalización como disciplina científica. Un impulso decisivo para la consolidación de la gerontología como disciplina científica independiente y de alcance internacional llegó de la mano del gerontólogo Vladímir Korenchevsky, a quien la comunidad científica reconoce unánimemente como el «padre de la gerontología». Graduado en la Academia Médica Imperial de Petrogrado en 1903. Durante una visita a una residencia de personas mayores en Moscú durante la Guerra Ruso-Japonesa, quedó profundamente impactado por el envejecimiento prematuro y las condiciones de vida de los residentes, una experiencia que marcaría el rumbo de toda su carrera. A partir de ese momento, dedicó su vida a investigar cómo ayudar a las personas a alcanzar su máximo potencial en las últimas etapas de la vida. Trabajó junto a Iliá Méchnikov en París y posteriormente el célebre neurólogo Iván Pávlov en el Instituto de Medicina Experimental de Petrogrado, donde fue nombrado profesor de patología experimental en 1911. Tras huir de la Rusia bolchevique y establecerse en Gran Bretaña, continuó sus trabajos en el Instituto Lister de Medicina Preventiva y en la Facultad de Medicina del Hospital St. Bartholomew de Londres. Korenchevsky fue el primero en concebir la gerontología como una ciencia integradora, que se nutre de disciplinas como la anatomía, la patología, la fisiología, la biología, la bioquímica, la psicología, la psiquiatría y la sociología, y estableció una distinción clara entre gerontología (el estudio integral del envejecimiento) y geriatría (la práctica médica con personas mayores). Su obra cumbre, 'Physiological and Pathological' Aging (Envejecimiento fisiológico y patológico), publicada al final de su vida, sintetiza toda una existencia dedicada a la investigación del envejecimiento y subraya la enorme brecha existente entre el envejecimiento en condiciones óptimas y el envejecimiento patológico que había presenciado en su juventud.Fundó el primer club de investigación en 1937, que se convertiría en la Sociedad Británica para la Investigación del Envejecimiento en 1945. En ese mismo año, edificó el primer laboratorio de investigación gerontológica en la prestigiosa Universidad de Oxford.