Tal Día como Hoy

Georgia

País del Cáucaso en Europa Oriental y Asia Occidental

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Georgia​ (en georgiano: საქართველო, ) es un país soberano localizado en la región del Cáucaso, en la costa este del mar Negro,​ en el límite entre la Europa Oriental y el Asia Occidental.​ Geográficamente, su territorio se ha clasificado como euroasiático o como bicontinental​​ dependiendo de la correspondiente convención, aunque cultural, histórica y políticamente, Georgia se considera como parte de Europa.​​​​​ Comparte fronteras con Rusia al norte y noreste, con Turquía y Armenia al sur, y con Azerbaiyán al sudeste.​ Georgia abarca una superficie de 69.700 kilómetros cuadrados.​ Cuenta con una población de 3,9 millones de habitantes, de los cuales más de un tercio reside en Tiflis (en georgiano: თბილისი, Tbilisi),​ la capital y ciudad más grande del país, aunque desde 2012 el Parlamento tiene su sede en la ciudad de Kutaisi.​Los georgianos —pobladores nativos de la región que constituyen la mayoría de la población— se distinguen etnolingüísticamente de todas las naciones vecinas y hablan principalmente georgiano, una lengua kartveliana que no guarda relación con ninguna otra familia lingüística del mundo.

La Constitución de Georgia es la de una democracia representativa, organizada como un Estado unitario, República semipresidencialista. Georgia es actualmente miembro del Consejo de Europa, la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), la Organización Mundial del Comercio, la Cooperación Económica del Mar Negro, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y la GUAM. El país aspira a unirse a la Unión Europea y a la OTAN; en julio de 2016 la Unión Europea incorporó a Georgia como Estado asociado.​ En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, Georgia presentó formalmente su solicitud de adhesión a la Unión Europea antes de lo previsto y obtuvo el estatuto de país candidato en 2023.​

Georgia ha estado habitada desde tiempos prehistóricos y es conocida por albergar los yacimientos vinícolas más antiguos del mundo de los que se tiene constancia.​​ La época clásica fue testigo del surgimiento de varios reinos —tales como los antiguos reinos de Cólquida e Iberia— que conformaron el núcleo del moderno Estado georgiano. A principios del siglo IV, los georgianos adoptaron oficialmente el cristianismo, hecho que contribuyó a su unificación bajo el Reino de Georgia. Georgia llegó a la cima de su fuerza política y económica durante la Alta Edad Media, bajo los reinados del rey David IV y la reina Tamar, en los siglos XI y XII. A partir del siglo XV, el reino entró en decadencia y terminó desintegrándose ante los incesantes ataques de imperios hostiles, como el Imperio mongol, el Imperio otomano y Persia. Georgia solicitó entonces el apoyo del Imperio ruso, el cual acabó anexionándose gradualmente el país a partir del año 1801.

Después de un breve período de independencia tras la revolución rusa de 1917, Georgia fue anexada de nuevo, pero esta vez por la Rusia soviética en 1921. Desde 1922 hasta 1991 la República Socialista Soviética de Georgia fue una de las quince repúblicas federales de la Unión Soviética.​ El 9 de abril de 1991, poco antes del colapso de la Unión Soviética, Georgia declaró su independencia. Al igual que muchos países con pasado comunista, Georgia sufrió los disturbios civiles, guerras secesionistas en Abjasia y Osetia del Sur y la crisis económica de la mayor parte de la década de 1990, pero después de la pacífica Revolución de las Rosas en 2003, Georgia impulsó firmemente una política exterior prooccidental, introduciendo una serie de reformas orientadas a la integración en la Unión Europea y la OTAN. Esta orientación occidental provocó un deterioro de las relaciones con Rusia, que culminó en la guerra ruso-georgiana de 2008 y en la continua ocupación rusa de partes de Georgia. Desde octubre de 2024, Georgia ha estado inmersa en una profunda crisis política.​

El nombre oficial transliterado del país es «Sakartvelo», tal como se especifica en la Constitución de Georgia.​«Georgia» es un exónimo utilizado en Occidente desde la época medieval. Jacobo de Vitry (1170-1240) etimologizó ese nombre como una referencia a San Jorge, debido a la especial reverencia de los georgianos hacia ese santo.​​

Los primeros autores modernos, como Jean Chardin, intentaron vincular el nombre con el significado literal griego de γεωργός («labrador de la tierra» o «agricultor»).​ Su pronunciación en idioma español es «je-ór-jia».​​

Por su parte, los georgianos se denominan a sí mismos Kartvelebi (ქართველები, es decir, «kartvelianos»), el nombre autóctono de Georgia es Sakartvelo (საქართველო) «tierra de Kartvelianos» y el del idioma georgiano Kartuli (ქართული). Las crónicas georgianas medievales presentan un antepasado epónimo de los kartvelianos, Kartlos, un bisnieto de Jafet. El nombre Sakartvelo (საქართველო) consta de dos partes. Su raíz, kartvel-i (ქართველ-ი), especifica un habitante del núcleo centrooriental de la región georgiana de Kartli, o Iberia, como se le conoce en fuentes del Imperio Romano de Oriente.​ El circunfijo con la forma: sa-X-o por su parte, denota «el lugar donde X habita», siendo X el nombre de un pueblo, en este caso Kartveli.​ Los antiguos griegos (entre ellos, Estrabón, Heródoto, Plutarco y Homero) y los romanos (Tito Livio, Tácito, etc.) se refieren a los primeros georgianos occidentales como colcos y a los georgianos orientales como íberos (Iberoi en algunas fuentes griegas).​

El actual territorio de Georgia fue, en tiempos de los griegos, la antigua Cólquida, hacia la que Jasón y los Argonautas viajaron desde el puerto de Yolcos en busca del Vellocino de Oro. En tiempos del Imperio romano, la región estaba dividida en una parte occidental llamada Cólquida (donde los griegos fundaron varias colonias costeras) y otra interna llamada Iberia. Los romanos conquistaron con Pompeyo la parte costera de Georgia, a la que dieron el nombre de «Provincia de Lazicum», mientras que redujeron a vasallaje el Reino de Iberia. Durante siete siglos, la Georgia romana fue dominada por Roma y Constantinopla, dejando una huella indeleble en la religión cristiana de los georgianos.

Estos dos reinos georgianos en la Antigüedad, Iberia en el este del país y Cólquida en el oeste, estuvieron entre las primeras naciones de la región que adoptaron el cristianismo (317 y 523, respectivamente).

Egrisi presenció con frecuencia batallas entre los rivales Imperio romano Oriental y Persia, los cuales pretendían conquistar Georgia cada cierto tiempo después del siglo II d. C..

Como resultado de ello, estos reinos fueron desintegrados en varias regiones feudales en los primeros años de la Edad Media, lo cual facilitó a los musulmanes conquistar Georgia en el siglo VII. A principios del siglo X, las regiones rebeldes fueron liberadas y unidas al reino de Georgia. Comenzando el siglo XII, el dominio de Georgia se extendió sobre gran parte del Cáucaso meridional, incluyendo zonas nororientales y casi toda la costa septentrional de lo que hoy es Turquía.

Este reino de Georgia, que era tolerante con sus súbditos musulmanes y judíos, fue sometido por los mongoles en el siglo XIII y luego por el Imperio timúrida. Consecuencia de ello fue que los diferentes gobernadores locales lucharon por independizarse del gobierno georgiano central hasta la total desintegración del reino en el siglo XV. Los reinos colindantes aprovecharon la situación, y desde el siglo XVI el Imperio persa y el otomano subyugaron el este y el oeste de Georgia, respectivamente. Los gobernadores de estas regiones, que habían conservado en parte su autonomía, organizaron rebeliones en varias ocasiones. Sucesivas invasiones persas y otomanas debilitaron a los reinos y las rebeliones locales. Como resultado de las guerras contra los países islámicos, la población de Georgia se vio reducida a 250 000 habitantes.

Tratado de Gueórguiyevsk y posterior anexión al Imperio ruso

En 1783, el Imperio ruso y el reino oriental georgiano de Kartli-Kajeti suscribieron el Tratado de Gueórguiyevsk, de acuerdo con el cual Georgia y Rusia se obligaban a brindarse mutuamente apoyo militar. Esto, sin embargo, no evitó que el Imperio ruso diera luz verde para que Tiflis fuera saqueada por los persas en 1795.

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