Marie-Georges-Jean Méliès (París, 8 de diciembre de 1861-París, 21 de enero de 1938) fue un ilusionista y cineasta francés famoso por liderar muchos desarrollos técnicos y narrativos en los albores de la cinematografía.
Méliès, un prolífico innovador en el uso de efectos especiales, popularizó técnicas como el stop trick y fue uno de los primeros cineastas en utilizar exposiciones múltiples, la cámara rápida, las disoluciones de imágenes y la película en colores. Fue también pionero en el uso de guiones gráficos. Gracias a su habilidad para manipular y transformar la realidad a través de la cinematografía, Méliès es recordado como un «mago del cine».
Dos de sus películas más famosas, Viaje a la Luna (1902) y Viaje a través de lo imposible (1904), narran viajes extraños, surreales y fantásticos inspirados por Julio Verne y están consideradas entre las películas más importantes e influyentes del cine de ciencia ficción. Méliès fue también un pionero del cine de terror con su temprana película Le Manoir du Diable (1896). En 2026, se descubrió que una copia de su cortometraje Gugusse y el autómata (1897), notable por considerarse la primera aparición en el cine de un robot, estaba en la Biblioteca del Congreso estadounidense.
Nació el 8 de diciembre de 1861 en su casa Saint-Martin de París. Director de teatro y actor, su padre era un conocido empresario del calzado parisino. Desde pequeño mostró interés y habilidad en el dibujo. Durante su estancia en Inglaterra, y debido a que su falta de soltura con el idioma le impedía comprender las obras de teatro, entró en contacto con el mundo del ilusionismo al frecuentar la "Egyptian Hall", sala de variedades dirigida por el célebre mago Jasper Maskelyne.
Más tarde regresa a París, y a pesar de sus intenciones de ingresar en la Escuela de Bellas Artes, es obligado por su familia a participar en el negocio del calzado. Se encargó de la reparación y el perfeccionamiento tecnológico de esta industria, mostrando las habilidades mecánicas que posteriormente le resultarían tan útiles. Cuando su padre se retiró del negocio, Méliès se negó a continuar con el mismo, utilizando su parte del reparto para comprar en 1888 el teatro "Robert Houdin", del que era asiduo visitante.
Georges Méliès estudió en el Liceo Michelet desde los siete años hasta que fue bombardeado durante la guerra franco-prusiana; posteriormente fue enviado al prestigioso Liceo Louis-le-Grand. En sus memorias, Méliès hizo hincapié en su educación formal y clásica, en contraste con las acusaciones que recibió al principio de su carrera de que la mayoría de los cineastas habían sido "analfabetos incapaces de producir nada artístico" . Sin embargo, reconocía que sus instintos creativos solían pesar más que los intelectuales: "La pasión artística era demasiado fuerte para él, y mientras reflexionaba sobre una composición francesa o un verso en latín, su pluma esbozaba mecánicamente retratos o caricaturas de sus profesores o compañeros, cuando no algún palacio de fantasía o un paisaje original que ya tenía el aspecto de un decorado de teatro." A menudo castigado por los profesores por cubrir sus cuadernos y libros de texto con dibujos, el joven Georges empezó a construir teatros de marionetas de cartón a los 10 años y a fabricar sofisticadas marionetas cuando era adolescente. Méliès se graduó en el Lycée con un bachillerato en 1880.
Tras completar su educación, Méliès se unió a sus hermanos en el negocio familiar de calzado, donde aprendió a coser. Después de tres años de servicio militar obligatorio[cita requerida], su padre lo envió a Londres para trabajar como empleado de un amigo de la familia y mejorar su inglés. Durante su estancia en Londres, comenzó a visitar el Egyptian Hall, dirigido por el ilusionista londinense John Nevil Maskelyne, y desarrolló una pasión de por vida por la magia escénica. Méliès regresó a París en 1885 con un nuevo deseo: estudiar pintura en la École des Beaux-Arts. Sin embargo, su padre se negó a apoyarle económicamente como artista, por lo que Georges se conformó con supervisar la maquinaria de la fábrica familiar. Ese mismo año evitó el deseo de su familia de que se casara con la cuñada de su hermano y se casó con Eugénie Génin, la hija de un amigo de la familia cuyos tutores le habían dejado una cuantiosa dote. Tuvieron dos hijos: Georgette, nacida en 1888, y André, nacido en 1901.
Con la incesante capacidad para el trabajo que caracterizó su vida, entre los años 1889 y 1890 combinó sus labores de director del teatro con las de reportero y dibujante en el periódico satírico La Griffe, donde su primo Adolphe ejercía como redactor jefe. Durante los años siguientes se escenifican en el teatro espectáculos de ilusionismo, cuyos decorados, trucos y maquinaria fueron en su mayoría creados por el propio Méliès.
Principios de su carrera cinematográfica
Cuando el 28 de diciembre de 1895 Méliès asistió invitado por los Lumière a la primera representación del Cinematógrafo, Méliès queda impresionado y su inagotable mente, que siempre está maquinando ideas, hace que lance una oferta para incluirlo en su función. Ante la negativa, Méliès experimenta para construir su propio cinematógrafo. Finalmente acaba comprando el aparato de otro inventor, Robert William Paul, y en abril de 1896 ya se halla realizando proyecciones en su teatro. Su deseo por crear sus propias películas le lleva a transformar el artilugio de Paul en una cámara con la que rueda su primer filme, Una partida de cartas.
El 5 de abril de 1896 proyectó las primeras películas en su teatro Robert Houdin; eran pequeñas escenas al aire libre, documentales similares a los de los hermanos Lumière. Su estilo evolucionó rápidamente, buscando crear películas parecidas a sus espectáculos de ilusionismo.
Méliès, tras estudiar el diseño del animatógrafo, modificó la máquina para que sirviera de cámara cinematográfica. Como en París aún no se disponía de película virgen ni de laboratorios de revelado, Méliès compraba película sin perforar en Londres y revelaba e imprimía personalmente sus películas por ensayo y error.
En septiembre de 1896, Méliès, Lucien Korsten y Lucien Reulos patentaron la Kinétographe Robert-Houdin, una cámara-proyector de hierro fundido, a la que Méliès se refería como su "molinillo de café" y "ametralladora" por el ruido que hacía. En 1897 la tecnología se había puesto al día y en París se pusieron a la venta cámaras mejores, lo que llevó a Méliès a descartar su propia cámara y comprar varias cámaras mejores fabricadas por Gaumont, los Lumière, y Pathé.
Fue pionero en la utilización del truco de sustitución de elementos mediante el parado de la cámara, y también lo fue en la exposición múltiple del negativo (doble sobreimpresión), y los fundidos a negro y desde negro. Invirtió una gran cantidad de dinero para la creación del que se consideró el primer estudio de cine, en el que se utilizaron sistemas mecánicos para ocultar zonas al sol, trampillas y otros mecanismos de puesta en escena.
Méliès dirigió más de 500 películas entre 1896 y 1913, con duraciones que oscilaban entre 1 minuto y 40 minutos. La temática de estas películas suele ser similar a la de los espectáculos de magia que Méliès había realizado, con "trucos" y sucesos imposibles, como objetos que desaparecen o cambian de tamaño. Estas primeras películas de efectos especiales carecían esencialmente de argumento. Los efectos especiales se utilizaban únicamente para mostrar lo que era posible, más que para mejorar la narración general. Las primeras películas de Méliès se componían en su mayoría de efectos únicos en cámara, utilizados durante toda la película. Por ejemplo, tras experimentar con la exposición múltiple, Méliès creó su película The One-Man Band en la que interpretaba a siete personajes diferentes simultáneamente.
En 1902, creó la que está considerada su obra capital, Viaje a la Luna. En ella, la evolución de la continuidad narrativa cinematográfica da un paso de gigante, al montar la secuencia del disparo del cañón que lleva a los astrónomos a la Luna y, a continuación, poner en escena un decorado con la cara animada de esta, que va creciendo en travelling inverso y sobre la que acaba aterrizando la nave/bala de cañón, clavándose en ella.