Tal Día como Hoy

Georges-Louis Leclerc de Buffon

Naturalista francés

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Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon (Montbard, Francia, 7 de septiembre de 1707-París, 16 de abril de 1788),​ fue un naturalista, botánico, biólogo, cosmólogo, matemático y escritor francés.

En 1749 se publicó el primer volumen de su obra Histoire naturelle en 44 volúmenes (aunque los últimos 8 volúmenes se publicaron entre 1789 y 1804, después de su muerte),​ en la cual Buffon pretendió compendiar todo el saber humano sobre el mundo natural. Su enfoque influyó en la enciclopedia de Denis Diderot y sus ideas también lo hicieron sobre las siguientes generaciones de naturalistas y en particular sobre Jean-Baptiste Lamarck, Georges Cuvier y Charles Darwin.

Se le atribuye ser el primero en estimar la edad de la Tierra utilizando datos experimentales, pero Isaac Newton ya lo había hecho, aunque no divulgó su experimento.​​

Nació en Montbard, en 1707,​ en una familia de funcionarios.​ Tras estudiar en el colegio de jesuitas de Dijon de 1717 a 1723, estudió Derecho entre 1723 y 1726 también en Dijon​ y se licenció en Derecho en 1726.​ Prefiriendo las ciencias, para descontento de su familia,​

en 1728 partió a Angers y parece que allí estudió Matemáticas, Medicina y Botánica.​ Leyó además a Newton,​ pero, habiendo matado en duelo a un joven inglés, se vio obligado a abandonar Angers y refugiarse en Dijon.​ A continuación encontró a Evelyn Pierrepont, duque de Kingston,​ un joven aristócrata inglés que recorría Europa como viaje de licenciatura junto a su preceptor Nathaniel Hickman; entabló una estrecha amistad con él y decidió seguirlos en su periplo, que les llevó a La Rochelle, Burdeos, Toulouse, Béziers y Montpellier y luego a Italia por Turín, Milán, Génova, Florencia y Roma, aprovechando para acumular libros y teorías matemáticas.

Regresó a Dijon cuando murió su madre y antes del inminente segundo matrimonio de su padre en 1732 para asegurar su herencia. Tras añadir «de Buffon» a su nombre durante un viaje con el duque, recompró el pueblo de Buffon, que su padre había vendido antes, junto con una fortuna heredada de aproximadamente 80.000 libras francesas (equivalentes en aquel entonces a casi 27 kilogramos de oro).​

A continuación fue a París para ser científico. Fue elegido miembro de la Academia de Ciencias Francesa con solo veintisiete años, en 1734, por sus contribuciones al cálculo infinitesimal y a la teoría de la probabilidad.​ Luego, en 1739, fue elegido director del Jardin du Roi​ («el Jardín del rey», hoy Jardin des Plantes)​ en París. Compró terreno adicional y plantas y animales para el Jardin du Roi.​

Entonces, contando treinta y dos años, se le pidió que hiciese una descripción metódica de las colecciones conservadas en el gabinete real, lo que impulsó su dedicación a la Historia Natural durante los cuarenta y nueve años siguientes que le quedaban de vida, distribuyendo su tiempo entre París y Montbard. Durante este periodo transformó los jardines reales en un museo y centro de investigación, ampliando considerablemente el parque con la inclusión de numerosas plantas y árboles procedentes de todo el mundo.

En 1752, Buffon se casó con Marie-Françoise de Saint-Belin-Malain, hija de una familia noble empobrecida de Borgoña, que había estudiado en el colegio del convento dirigido por su hermana, su esposa joven falleció en 1769, dejándole un solo hijo varón (que moriría guillotinado el 10 de Julio de 1794).

En 1773, le fue otorgado el título de conde de Buffon y en 1782 fue miembro de la creada Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.​ Finalmente murió con honores en París en 1788.

La obra más célebre de Buffon es su Historia natural, general y particular (L’Histoire Naturelle, générale et particulière, avec la description du Cabinet du Roi, 1749-1788) presentada en treinta y seis volúmenes con ocho volúmenes adicionales publicados a su muerte (por Bernard de Lacépède). Esta obra engloba el conocimiento del mundo natural hasta la fecha, excluyendo las plantas, los insectos, los peces y los moluscos. Las descripciones de animales no fueron probablemente escritas por él, ya que esas descripciones lo aburrían y las confiaba a menudo a sus colaboradores: se reservaba para sí las grandes visiones de conjunto y las hipótesis acerca de la estructura del mundo y de la organización gradual y las transformaciones sucesivas de la materia inanimada o viviente. El verdadero Buffon debe buscarse en las Épocas de la Naturaleza.​

Buffon expuso sus ideas sobre Geología en Historia y teoría de la tierra, publicada en 1744, un tratado que venía a constituir el principio de su Historia natural. Este discurso, no muy extenso, va seguido de Pruebas distribuidas en diecinueve artículos que constituyen una especie de expediente justificativo, ya que Buffon distingue entre teoría (historia donde solo figuran hechos demostrados y debidamente comprobados) y sistema (hipótesis incomprobable acerca de los orígenes). Él pretende escribir solamente teoría. En cuanto a materia geológica, el desorden de la tierra es solo aparente, ya que la tierra se deposita en forma de estratos; atribuye esta estratificación a la obra del agua, tanto la del mar como la del cielo, que, por medio de la erosión, deshace el orden estratificado por el agua marina. Esta explicación, que atribuye las modificaciones del paisaje a la obra exclusiva del agua, es llamada neptunismo. Pero a partir de 1745, fecha en que está datada la primera de las Pruebas, añade a esta explicación la formación por el fuego, hipótesis llamada plutoniana o plutonismo. Más tarde reconoció que el fuego era el agente principal de las trasformaciones geológicas y desarrolló magníficamente esa hipótesis en sus Époques de la Nature (1778).

Cuando Buffon publicó Les époques de la Nature (1778) contaba ya setenta y un años, por lo que constituye su testamento intelectual y una síntesis de todos sus trabajos. En la introducción afirma que quiere anotar los cambios sucesivos de la Naturaleza. Establece siete épocas:​

En la primera, la formación de la Tierra, la materia del globo se hallaba derretida por el fuego y la Tierra adquiría su forma, se elevaba en el Ecuador y se achataba por los polos a causa del movimiento de rotación.

En la segunda, las grandes cordilleras, la materia se hallaba consolidada ya formando grandes masas de materias vitrescibles.

En la tercera, inundación continental, el mar, que cubría la tierra actualmente habitada, alimentaba a los animales provistos de concha o moluscos, cuyos despojos han formado las substancias calcáreas.

En la cuarta, retirada de las aguas, se produjo la retirada de los mares que cubrían los continentes.

En la quinta, fauna tropical en el norte, los elefantes, hipopótamos y otros animales del trópico habitaron las tierras del ártico.

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