El genocidio es la destrucción intencional de un pueblo, grupo étnico, racial, religioso o nacional, total o parcialmente. Calificado como el mayor crimen contra la humanidad, el genocidio está ampliamente considerado como el epítome de la maldad humana. Se ha hecho referencia al genocidio como el «crimen de los crímenes».
En 1948, la Convención sobre el genocidio de Naciones Unidas definió el genocidio como cualquiera de los cinco actos «perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso». Estos son: matar a miembros del grupo, causarles graves daños físicos o mentales, imponer condiciones de vida destinadas a destruir al grupo, impedir los nacimientos y trasladar por la fuerza a los niños fuera del grupo. Las víctimas son elegidas por su pertenencia real o percibida a un grupo, no al azar.
El Grupo de Trabajo sobre Inestabilidad Política estimó que entre 1956 y 2016 se produjeron 43 genocidios, que causaron unos 50 millones de muertos. El ACNUR calculó que otros 50 millones habían sido desplazados por estos episodios de violencia hasta 2008.
El abogado polaco-judío Raphael Lemkin acuñó el término genocidio en su libro titulado El dominio del Eje en la Europa ocupada (1944). Obtuvo el término combinando la palabra griega γένος (genos 'raza, pueblo') con el sufijo latino -caedo ('acto de matar'). En esta obra, Lemkin documentó las políticas de ocupación nazis en Europa, en concreto un estudio sobre la ocupación de Polonia. Argumentó que las atrocidades nazis contra los polacos se caracterizaban por cinco políticas que demostraban una «intención de destruir» la nación polaca. Estas incluían:
Asesinatos en masa de polacos;
Infligir daños corporales o mentales graves a los miembros del grupo;
Deterioro deliberado de las condiciones de vida con el fin de provocar la destrucción del grupo;
Medidas destinadas a impedir los nacimientos dentro del grupo, como la promoción del aborto y la imposición de cargas a las mujeres embarazadas;
Traslado forzoso de niños polacos a familias alemanas.
Lemkin sostenía que estas acciones revelaban un plan nazi para erradicar la identidad polaca. Estos cinco criterios fueron adoptados posteriormente por la Convención de 1948 como prueba de la intención genocida.
Antes de que Lemkin acuñara el término, varios idiomas tenían los propios. Por ejemplo, el alemán tenía Völkermord ('asesinato de un pueblo'), el polaco ludobójstwo ('asesinato de un pueblo o nación') y el sueco folkmord ('asesinato de un pueblo'). Tras leer sobre el asesinato en 1921 de Talat Bajá, principal responsable del genocidio armenio, a manos del armenio Soghomon Tehlirian, Lemkin le preguntó a su profesor por qué no existía una ley en virtud de la cual Talat pudiera ser acusado, afirmando después que «como abogado, pensaba que un crimen no debía ser castigado por las víctimas, sino por un tribunal».
En 1941, Winston Churchill se refirió como un «crimen sin nombre» a la masacre sistemática de miles de rusos a manos de las tropas nazis durante la invasión alemana de la Unión Soviética. El libro de Lemkin también describe la aplicación de las políticas nazis en la Europa ocupada e incluye referencias a anteriores asesinatos en masa.
Lemkin define el genocidio de la siguiente manera:
El preámbulo de la Convención sobre el genocidio de 1948 reconoce que se han producido genocidios a lo largo de la historia. Sin embargo, no fue hasta que Lemkin acuñó el término y tras el procesamiento de los autores del Holocausto en los juicios de Núremberg cuando las Naciones Unidas definieron formalmente el genocidio en el derecho internacional mediante dicha Convención. El término fue ganando aceptación en la comunidad internacional de forma gradual. En el Tribunal de Núremberg quedó patente la insuficiencia de términos como «germanización», «crímenes contra la humanidad» y «asesinato en masa», lo que llevó a los estudiosos del derecho internacional a reconocer que la obra de Lemkin proporcionaba un marco conceptual para comprender los crímenes nazis.
Un titular de The New York Times de 1946 declaraba: «Genocidio es el nuevo nombre del crimen imputado a los líderes nazis». Aunque la palabra «genocidio» se utilizó en las acusaciones de los juicios de Núremberg a partir de 1945, en un principio se empleó como término descriptivo y no como término jurídico formal. Los juicios polacos por genocidio de Arturo Greiser y Amón Leopold Göth en 1946 fueron los primeros que incluyeron sentencias en las que se utilizó jurídicamente el término propiamente dicho.
La Convención sobre el genocidio establece cinco actos prohibidos que, cuando se cometen con la intención requerida, constituyen genocidio. No sólo se define como tal la matanza a gran escala, visible y bien documentada. El derecho internacional reconoce una amplia gama de formas de violencia en las que se puede cometer el delito de genocidio.
Matanza de miembros del grupo ‧ artículo II a)
Si bien las matanzas en masa no son un requisito previo para el genocidio, han estado presentes en casi todos los casos reconocidos. En algunos casos, los hombres y los adolescentes son el objetivo específico del asesinato en las primeras etapas. Este patrón se observó en el genocidio de los yazidíes por el Dáesh, el genocidio de los armenios por los turcos otomanos y los ataques de las fuerzas de seguridad birmanas contra los rohinyás. Por lo general, los hombres y los niños son objeto de matanzas «rápidas», por ejemplo, a tiros. Las mujeres y las niñas suelen sufrir muertes más lentas, por apuñalamiento, quemaduras o violencia sexual.