Gary Stanley Becker (Pottsville, Pensilvania, 2 de diciembre de 1930 - Chicago, Illinois, 3 de mayo de 2014) fue un economista estadounidense y profesor de la Universidad de Chicago.
Estudió en la universidad de Princeton y posteriormente realizó sus estudios en la Universidad de Chicago, de donde se graduó en 1955 con su tesis “La economía de la discriminación racial”. Afirmó en múltiples ocasiones que fue ahí en donde encontró y desarrolló su interés por el estudio de las ciencias sociales, influenciado por Milton Friedman, quien realizaba estudios relacionados con problemas del mundo real, como mercados laborales, capital humano, entre otros.
El interés que ambos tenían por estos temas los llevó a trabajar juntos en investigaciones en donde explicaban temas como los prejuicios de los ingresos, empleo y las minorías con ayuda de la teoría económica, siendo los supuestos de racionalidad y maximización de la utilidad, características importantes de cada uno de sus estudios.
Fue laureado con el Premio de Economía Conmemorativo de Alfred Nobel en 1992 por ampliar el dominio del análisis microeconómico a un mayor rango de comportamientos humanos fuera del mercado. Por otro lado recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos en 2007, la cual es otorgada a aquellos ciudadanos que hayan brindado contribuciones a la seguridad de Estados Unidos, paz mundial y cultura, entre otros intereses públicos y privados, por lo que se considera el más alto honor que la nación le puede conceder a un civil.
Becker comenzó sus estudios universitarios en la Universidad de Princeton y los terminó en la Universidad de Chicago, con profesores como Milton Friedman y Theodore Schultz.
Mientras Becker formaba parte del departamento de economía de Chicago, Jacob Mincer se unió al departamento y ambos comenzaron a hacer investigaciones sobre el capital humano.
Sus principales investigaciones fueron acerca del papel de los grupos de presión en la toma de decisiones y la estructura familiar. En estas investigaciones había temas con relación a la sociología, como lo es la discriminación racial, el crimen y las drogas. Una de sus últimas propuestas era vender el derecho a inmigrar subastando cierta cantidad de visas o permisos de trabajo, es decir, que las personas migrantes paguen por tener acceso al mercado de trabajo.
Entre sus principales obras destacan: Economía de la discriminación (1957), El capital humano (1964) y Tratado sobre la familia (1981).
Lo que concierne a su vida privada, Becker estuvo casado por primera vez con Doria Slote en 1954 hasta que ella falleció en 1970. Tuvo dos hijas de este matrimonio, Judy y Catherine Becker. En 1980 contrajo matrimonio con Guity Nashat, quien era una historiadora del medio oriente. Así Gary tuvo dos hijastros Cyrus y Michael Claffey.
El 3 de mayo de 2014, a sus 83 años, Becker falleció en el Hospital Northwestern Memorial, tras haber tenido complicaciones por la cirugía. Sin embargo su recuerdo sigue vivo gracias a su familia.
Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel
En 1992 fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel por su contribución en el nuevo campo de análisis microeconómico que tenía que ver con el comportamiento y relaciones humanas. Se le reconoció con este premio porque amplió el análisis microeconómico, yendo más allá de los límites del mercado acerca de las relaciones y comportamientos del humano. Gracias a estos estudios, estos temas tratados por Becker son parte de las guías de estudio de las disciplinas de sociología, demografía y criminología. Gary tuvo que hacer análisis teórico como estadístico, para manejar la información sobre casos de crimen, discriminación hacia grupos minoritarios,influencia de la economía en el ámbito familiar, inversión en capital humano, efectos de la educación en los ingresos y asuntos de familia.
En su discurso, al recibir el Premio, Becker hizo una descripción acerca de la complejidad de cómo es que nosotros tomamos decisiones: “Junto con otros, he tratado de llevar a los economistas más allá de supuestos estrechos sobre el interés propio. El comportamiento es impulsado por un conjunto mucho más rico de valores y preferencias”.
La publicación por la cual se le otorgó el Premio, fue publicado en el Diario de Economía Política, donde se encuentran sus cuatro áreas de investigación (inversión en el capital humano, comportamiento de la familia incluyendo la distribución entre el trabajo y el tiempo con la familia, el crimen y el castigo y la discriminación de trabajo y bienes en el mercado).
Becker habló sobre este tema en su escrito “La Economía de la Discriminación”, en la cual menciona que las minorías renuncian de manera voluntaria a ciertos niveles de ingreso y utilidad que le genera un puesto, con el fin de satisfacer los prejuicios construidos dentro de la empresa, haciendo que puedan trabajar en la empresa siempre y cuando acepten un salario más bajo de lo que generalmente se ofrece ya que su participación en la empresa significa un costo para el empleador, el cual llama coeficiente de discriminación, sin embargo, esto hará que la firma deba pagar salarios más altos para que el trabajo pudiera continuar, haciendo que los costos se eleven y que por consiguiente, exista una pérdida de eficiencia y se vea en desventaja en el mercado. Es por esto que Becker afirma que puede disminuir considerablemente gracias a la competencia, pues esto haría que los salarios disminuyan, permitiéndole contratar a más trabajadores y así, aumentar la productividad.
Es decir, la discriminación laboral, además de ser una cuestión de prejuicio, también implica un costo que la empresa tiene que pagar pues le impide competir con aquellas firmas que contratan a sus empleados de acuerdo a sus talentos, por lo que termina siendo perjudicial, económicamente hablando.
Desarrolló esta teoría siguiendo el supuesto de racionalidad y maximización de utilidad, pues consideraba que los criminales toman decisiones racionales, por lo que explicaba este fenómeno por medio de un sistema de precios, refutando las ideas convencionales del origen del crimen, las cuales establecen que se debían a enfermedades mentales y a la opresión social.
Menciona que los criminales ven la posibilidad de cometer un delito si el castigo impuesto y su severidad son relativamente bajos, como por ejemplo las multas establecidas por crimen, o bien, si la probabilidad de ser atrapado es baja. Sin embargo, aumentar la vigilancia representa un costo mayor que el aumentar las multas, por lo que propone que se hagan máximas las multas y se disminuya lo más posible la vigilancia, de esta manera, la sociedad no tendría que soportar grandes costos.