García Álvarez de Toledo Osorio (Villafranca del Bierzo, León, 29 de agosto de 1514 - Nápoles, 31 de mayo de 1577) fue un almirante y armador español, IV marqués de Villafranca, IV conde de Peña Ramiro, I duque de Fernandina y I príncipe de Montalbán.
Hijo del renombrado virrey Pedro de Toledo, fue un marino de guerra prolífico y famoso, considerado invicto en batalla. Se especializó en estrategia naval, contando entre sus muchos logros la autoría del plan de guerra de la Liga Santa durante la batalla de Lepanto. Además de ello fue organizador de flotas militares, mercantiles y corsarias.
García Álvarez de Toledo Osorio nació en Villafranca del Bierzo, provincia de León, en 1514. Era hijo de Pedro Álvarez de Toledo y Zúñiga —virrey de Nápoles— y de María Osorio Pimentel —II marquesa de Villafranca— y nieto de Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, II duque de Alba de Tormes.
Comenzó sirviendo a las órdenes de Andrea Doria en las galeras de Nápoles, siendo dueño de dos barcos, a pesar de la rivalidad que separaba a su padre del almirante genovés. A los 21 años era ya capitán de la escuadra de galeras de Nápoles, al principio por influencia del virrey, pero más tarde por méritos propios. Se distinguió en la Jornada de Túnez contra el corsario otomano Jeireddín Barbarroja, en la que compartió flota con Doria y Álvaro de Bazán el Viejo. Por esta época administraba ya por su cuenta otras escuadras en favor del emperador, tanto mercantiles como militares, frecuentemente con base en el virreinato de Nápoles.
Toledo fue también parte de la flota cristiana en la fracasada batalla de Préveza, de la que extrajo como lección que una moral y unas decisiones inadecuadas podían malograr incluso los mayores medios. Estudió así mismo la formación utilizada por Barbarroja durante la batalla, que encontró muy efectiva. Fue después parte vital del las conquistas norteafricanas de Andrea Doria en 1540, en las que cayeron Monastir, Susa, Sfax y Kélibia. Aun en la Jornada de Argel, fracasada por una tormenta, se distinguió al mando de su escuadra. Participó también en el socorro de Niza en 1543, en el que se hizo huir de nuevo a Barbarroja, y capturó parte de su botín por el camino.
Entre 1543 y 1545 organizó corso cristiano desde Nápoles contra las naves otomanas, además de la caza de los propios corsarios enemigos. El último de esos años, él y Antonio Doria ahuyentaron a Dragut, sucesor de Barbarroja, que provenía de Tolón merced a la alianza franco-otomana. Poco después, Toledo, al lado de Giovanni Andrea Doria, Bernardino de Mendoza y Berenguer de Requesens, reforzó La Goleta ante un posible ataque del hijo de Barbarroja, Hasán Bajá.
Su gran salto a la fama fue la conquista de Mahdía de 1550, donde Toledo y Doria tomaron la fortaleza, considerada inexpugnable. Toledo concibió utilizar una batería flotante, construida por el ingeniero siciliano Andronico de Spinosa, con la que bombardeó la plaza hasta su caída, repeliendo además a Dragut en el transcurso del asedio. El triunfo le dio reputación de almirante invicto, y fue recibido en Italia como "García Africano" merced a la tradición romana, apodo animado por su amigo el poeta Luigi Tansillo. Utilizó su retorno además para supervisar las fortificaciones costeras de la península.
A ello le sucedió otra participación en la Guerra italiana de 1551-1559. Sin embargo, la muerte en 1552 de su padre, gran valedor político, le dejó a merced de las ambiciones de la rivalidad con los Doria, incluso de diferentes facciones a la de Andrea, como la de Antonio. Toledo terminó por dimitir de su puesto, citando su hastío por la cada vez más dificultosa logística del sistema de galeras. Pasó así a la guerra terrestre, participando en la conquista de Siena, aunque con poca maña debido a su menor familiaridad, debiendo aprovechar aprovechó la influencia de su primo, el célebre Duque de Alba, por entonces virrey de Nápoles.
La reorganización de la armada española por parte de Felipe II le benefició poderosamente. En 1558 fue hecho virrey de Cataluña, región con las principales atarazanas de España en aquel momento. Toledo desempeñó una amplia labor potenciando la construcción naval y la lucha contra corsarios berberiscos, bandoleros y protestantes. Por aprecio de su labor, Felipe le nombró en 1564 capitán general de la mar, sustituyendo a Giovanni Andrea Doria, caído en desgracia tras el desastre de la batalla de Los Gelves.
El mismo año organizó la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera, otra plaza turca considerada inexpugnable. Teniendo bajo su mando a Giovanni Andrea y al experto Álvaro de Bazán el Mozo, Toledo llevó a cabo personalmente gran parte de las operaciones, incluso explorando la fortaleza en una barquichuela, y logró conquistarla tras un cerco de artillería fulminante. Más tarde colaboró con Bazán en la Jornada del Río de Tetuán, por la que se cegó un importante puerto berberisco. Su éxito le valió la concesión del virreinato de Sicilia, que había solicitado aduciendo grandes recursos locales que podría aprovechar. Ese mismo año comenzó a advertir sobre la posibilidad de que los otomanos lanzaran una gran armada, que acabó cumpliéndose con el sitio de Malta el año siguiente.
Toledo visitó Malta antes del asedio para llevar refuerzos y provisiones, incluyendo a su propio hijo, Fadrique, con 800 soldados. Llegada la furia del asalto turco, formó parte del consejo imperial en el que se deliberó cómo actuar, y finalmente autorizó, por sugerencia de Bazán, el socorro de la isla, que acabó en una gran victoria. Toledo seguidamente persiguió a la flota otomana con sólo 50 galeras, esperando morderle en su vulnerable retirada, pero cuando la alcanzó ya se había desbandado y vuelto a sus bases.
A pesar de ello, su decreciente salud, empeorada por la muerte de Fadrique durante el asedio, le llevaron a solicitar a Felipe II que le liberase de sus cargos en 1566. Fue sustituido por Juan de Austria, medio hermano del rey, aunque continuó sirviendo a la armada con sus consejos y experiencia. Se le concedieron además el ducado de Fernandina y el principado de Montalbán el 24 de diciembre de 1569.
Cuando se formó la Liga Santa, Toledo no era partidario de ella, sabiendo por su experiencia en Préveza que Venecia no se comprometería y buscaría la paz con los otomanos, pero se prestó a asesorar Juan de Austria, a sazón comandante supremo de la recién formada armada. Aconsejó, entre otras cosas, que en caso de una batalla naval, se adoptase un frente de tres escuadrones, similar al de Barbarroja, en vez de uno solo. La consiguiente victoria en la batalla de Lepanto supuso un gran refuerzo de ánimo para Toledo, que llegó a pensar que la Liga Santa podía llegar a reconquistar Jerusalén, pero en vez de eso la coalición se disolvió poco después.
García Álvarez de Toledo Osorio se casó en Nápoles, el 5 de abril de 1536 con Victoria Colonna de Aragón; hija de Ascanio Colonna, II duque de Paliano, y de Juana de Aragón. Hijos:
Pedro Álvarez de Toledo Osorio, marqués de Villafranca del Bierzo]], grande de España, y V conde de Peña Ramiro, casado con Elvira de Mendoza.
María Álvarez de Toledo Osorio, mujer de Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán, IV duque de Alba de Tormes.
Juana Álvarez de Toledo Osorio, casada con Bernardino Pimentel Enríquez, III marqués de Távara.
Ana Álvarez de Toledo Osorio (f. 1596), segunda mujer de Gómez Dávila y Toledo, II marqués de Velada.