Tal Día como Hoy

Gabriel Orozco

Artista mexicano

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Gabriel Orozco (Xalapa, Veracruz, 27 de abril de 1962) es un artista contemporáneo mexicano. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre 1981 y 1984 y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid entre 1986 y 1987.

Orozco comenzó a destacarse a principios de la década de 1990 con su exploración del dibujo, la fotografía, la escultura y la instalación. En 1998, Francesco Bonami se refirió a él como «uno de los artistas más influyentes de esta década, y probablemente también de la siguiente».​ Durante los últimos dieciséis años, Orozco también ha producido obra en el medio pictórico.

Orozco nació en 1962 en Xalapa, Veracruz. Es hijo de Cristina Félix Romandía y Mario Orozco Rivera quien era muralista y profesor de arte en la Universidad Veracruzana. Cuando Orozco tenía seis años, la familia se mudó al barrio de San Ángel de la Ciudad de México para que su padre pudiera trabajar con el artista David Alfaro Siqueiros en varios murales que le habían sido encargados. El padre de Orozco solía llevarlo a las exposiciones en los museos y a trabajar con él; y ahí tuvo la oportunidad de escuchar muchas conversaciones sobre arte y política. Orozco asistió a la Escuela Nacional de Artes Plásticas entre 1981 y 1984, pero el programa de estudios le pareció conservador y en 1986 se trasladó a Madrid y se matriculó en el Círculo de Bellas Artes. Fue entonces cuando sus instructores lo introdujeron a una amplia gama de artistas de la posguerra que trabajaban en formatos no tradicionales,​ entre los que se encontraba el grupo MatC (Man at the Crossroads).

En 1987 Orozco regresó de sus estudios en Madrid a la Ciudad de México en donde organizó reuniones semanales en su casa con un grupo conformado por otros artistas como Damián Ortega, Gabriel Kuri, Abraham Cruzvillegas y el Dr. Lakra. Este grupo se reunió una vez por semana durante cinco años y con el tiempo la casa del artista se convirtió en un lugar en el que muchos proyectos artísticos y culturales tomaron forma. El nomadismo de Orozco como forma de vida comenzó a marcar su trabajo durante esta época, en la que al explorar las calles encontró una gran inspiración. Sus primeros trabajos tuvieron por objeto romper con la corriente predominante de la década de 1980, que a menudo incluía grandes estudios con muchos asistentes y elaboradas técnicas de producción y distribución. En contraste, Orozco siempre ha trabajado solo o con uno o dos asistentes más. Su trabajo gira en torno a muchos temas que se repiten y a técnicas que incorporan objetos comunes y de la vida real.

La exploración de los materiales que él escoge permite a la imaginación del público explorar las asociaciones creativas entre objetos frecuentemente ignorados en el mundo de hoy, de ahí que se considere su obra más un producto del discurso literario que una obra específicamente de arte plástico. “Para él [Orozco], la descentralización de las prácticas de manufactura refleja una rica heterogeneidad del objeto y del material. No hay manera de identificar una obra de Orozco en términos de un producto físico. Por el contrario, su obra debe ser descifrada a través de hilos conductores y estrategias que se repiten constantemente, pero en formas y configuraciones en constante mutación.” -.Ann Temkin “Lo más importante no es tanto lo que la gente ve en la galería o en el museo, sino lo que ve después de ver estas cosas, la manera en la que se enfrenta de nuevo a la realidad”. - Gabriel Orozco en una entrevista con Benjamin HD Buchloh.​ Gabriel Orozco se casó con María Gutiérrez el 2 de agosto de 1994 en el Ayuntamiento de Nueva York. Tienen un hijo, Simón, nacido en noviembre de 2004. Orozco vive y trabaja en Nueva York, México y Francia.

Orozco comenzó a trabajar con la fotografía alrededor de 1989. Una fotografía temprana Perro durmiendo evidencia la reverencia y la desconfianza de Orozco respecto al medio fotográfico. La impresión inmoviliza a un perro dormido desde una perspectiva aérea sobre una gran roca. La perspectiva de la cámara comprime el primer plano y el fondo de manera tal que el perro se convierte en una imagen y objeto a la vez; y al mismo tiempo que posee peso y presencia, produce una memoria del evento. La impresión física global que produce la imagen es sugerente del interés de Orozco por la fotografía como un medio para fundamentar la representación escultórica.​ Asimismo, la cuestionable calidad artística de la obra fue compensada y rebasada por el sustento real sobre el que se apoya, un álgido debate de discursos sobre la validez del arte contemporáneo. Así, el valor del Perro durmiendo no proviene ni de la participación del artista, ni de los valores intrínsecos de la obra, sino del discurso en torno a ella (v. gr. "la obra de Orozco se ubica a sí misma en una zona de completa accesibilidad).​

Naturaleza recuperada es una de las primeras obras escultóricas de Orozco y está construida enteramente de caucho vulcanizado elaborado para fabricar las cámaras de aire de los neumáticos para camiones. Orozco cortó la goma por la mitad y luego la abrió; luego, de otra cámara cortó dos círculos en forma de tapa, y en una vulcanizadora los soldó. El resultado fue una pelota inflable. Orozco dice que la obra es un "ejercicio de topología", un área de las matemáticas que se ocupa del estudió de la continuidad y la conectividad. Naturaleza Recapturada juega con la idea de que todo puede convertirse en todo lo demás. Esta pieza fue el antecedente de futuras obras como Ascensor en la que el artista reconstruyó un elevador exactamente a su altura.

Turista Maluco fue una fotografía tomada por Orozco en Bahía, Brasil. Mientras se paseaba por la ciudad de Cachoeira, Orozco se encontró con un mercado vacío. Vio algunas naranjas podridas que habían sido abandonadas en el mercado cerrado y procedió a colocar una en cada mesa. Orozco entonces capturó la intervención en una fotografía. La gente que lo estaba observando lo llamó "turista maluco" [loco]. Turista Maluco ejemplifica el acercamiento de Orozco a la fotografía. Él no quiere que sus fotografías sirvan como documentación en el sentido de convertirse en reliquia; por el contrario, quiere que sean testigos de un acontecimiento efímero que a menudo se produce mientras el artista está solo. Te olvidas de la fotografía, pero ves los fenómenos.​

Mis manos son mi Corazón, 1991

Mis Manos son mi Corazón es una pequeña obra escultórica en forma de corazón hecha por el artista en 1991 aplicando presión con los dedos sobre un pequeño trozo de arcilla y dejando la impresión de sus dedos en la forma de un corazón. El carácter duradero de la arcilla endurecida contrasta con la vulnerabilidad suave de la identificación del objeto como un órgano humano. La impresión de los dedos del artista deja una huella persistente del contacto con sus manos, una meditación sobre el proceso creativo.​ Mis Manos son mi Corazón también se refiere al díptico realizado con las fotografías tomadas al artista con el torso desnudo, sosteniendo la obra cerca de su verdadero corazón.

Piedra que Cede fue una de dos obras creadas para una exposición colectiva en 1992. La obra consistió en una bola sólida de plastilina gris que se llevó rodando por las calles de Monterrey, recogiendo tierra, escombros y piedras en su superficie. La obra fue luego expuesta en una galería en donde continuó recogiendo polvo y atrayendo objetos extraños a su superficie hasta convertirlos en el punto de enfoque. En 1993 Orozco presentó una segunda versión de Piedra que Cede en la exposición colectiva InTransit que tuvo lugar en el New Museum of Contemporary de Nueva York. La obra muestra el proceso de su creación y reproduce las huellas de sus interacciones.

Para la Bienal de Venecia de 1993, Orozco colocó en el piso de la Aperto [el corredor del Arsenal de la Bienal] una caja de zapatos vacía. El uso de la caja de zapatos en un principio podría considerarse simplemente como algo ya hecho, pero al contrario, el uso de este objeto por parte de Orozco estaba destinado a llamar la atención del espectador o espectadora a lo que le rodeaba. La colocación de un objeto tan familiar dentro de un entorno por lo demás vacío permite más de una toma de conciencia de lo que está y no está en el espacio. “Las razones de la atracción silenciosamente convincente de un objeto totalmente banal son por supuesto múltiples; sin embargo, se podría encontrar una primera explicación en el hecho de que la presentación de un contenedor vacío, en lugar del propio objeto, traza el mismísimo cambio del valor de uso al valor de exposición que se ha producido en la cultura en su conjunto.”​

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