Tal Día como Hoy

Génova

Ciudad italiana, capital de la provincia homónima

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Génova (en italiano: Genova; en ligur: Zêna) es una ciudad italiana, capital de la ciudad metropolitana homónima y de la región de Liguria. Con 609 746 habitantes, es la sexta ciudad más poblada del país y la tercera del norte de Italia. El área urbana cuenta con 850 000 habitantes y el área metropolitana genovesa cuenta con 1 510 000 habitantes.​ La vida de la ciudad, desde sus orígenes, estuvo unida a su puerto y a las actividades marineras que fueron el punto de referencia constante de toda su historia política y cultural durante su famosa República de Génova. En el siglo pasado, Génova creció absorbiendo a 25 municipios del litoral y de los valles; actualmente está dividida en 25 circunscripciones y 71 unidades urbanas. Hacia el oeste de Sampierdarena conserva algunas villas de los siglos XVI y XVII. En la ciudad se encuentra el segundo acuario más grande de la Unión Europea.​​

El topónimo en castellano de la ciudad es Génova. En italiano se la conoce como Genova.

El territorio del municipio de Génova es de aproximadamente 244 km² y consta de una delgada franja costera en el mar de Liguria junto a unas colinas y montañas de gran altura (el punto más alto del municipio es la cima del Monte Reixa, a 1183 m de altitud sobre el nivel del mar). El municipio, en su parte occidental alcanza los lugares más allá de las cuencas hidrográficas de los Apeninos (en la correspondencia del curso del río Stura) y viene directamente a limitar la región geográfica del sur del Piamonte (ciudad de Bosio).

Génova tiene un clima de transición entre el clima mediterráneo (Csa) y el clima subtropical húmedo (Cfa) según la clasificación climática de Köppen, porque solo un mes de verano tiene menos de 40 mm de lluvia. Los inviernos son frescos, con una temperatura media de 9 °C en enero; y veranos calurosos, con una temperatura media de 25 °C en agosto. El mes más seco es julio, mientras que en octubre y noviembre las precipitaciones suelen ser abundantes.

Génova es también una ciudad de viento, especialmente durante el invierno, cuando los vientos del norte suelen traer aire fresco desde el centro y norte de Europa (por lo general viene acompañado de bajas temperaturas, altas presiones y cielos despejados). Otro viento habitual es el que sopla del sudeste, principalmente como consecuencia de las perturbaciones y las tormentas del Atlántico, combinando aire cálido y húmedo procedente del mar.

Génova fue un asentamiento de los tiempos antiguos. En el 209 a. C. la ciudad es destruida por los cartagineses y reconstruida luego por los romanos. En el siglo III fue convertida en sede episcopal. Después de la caída del Imperio romano fue ocupada por los bizantinos, y más tarde, por los lombardos. En el año 935 la ciudad es tomada y saqueada por una flota sarracena.​

Durante la Edad Media fue una de las Repúblicas Marítimas que se formaron en el Mediterráneo. Aliada con Pisa, Génova logró expulsar de Córcega y Cerdeña a los sarracenos y luego ambas ciudades se disputaron el control de estas islas. Junto a otras ciudades-estado importantes, como Venecia, la ya nombrada Pisa y Amalfi, se disputó la supremacía naval de la región italiana. La República de Génova comprendía la Liguria actual, parte del Piamonte y las islas de Córcega y Cerdeña.

Durante las guerras italianas, y concretamente el 30 de mayo de 1522 las tropas españolas de Carlos I comandadas por Prospero Colonna y Fernando de Ávalos tomaron Génova.

Génova fue decayendo como potencia comercial, aunque mantuvo una continua alianza con España, tanto para la colaboración en el Mediterráneo, por cuestiones de seguridad, para asuntos financieros, en los que los prestamistas genoveses fueron famosos, hasta el comienzo del "camino español", e incluso las comunicaciones con el reino de Milán. Pese a la política de alianzas, Génova fue perdiendo sus posesiones de ultramar, aunque mantuvo hasta 1768 la isla de Córcega. Durante la Edad Media la Génova comunal participó en las Cruzadas y sentó las bases de su potencia comercial en el Mediterráneo.

Muy pronto sus naves contendieron el dominio del mar a Pisa y a Venecia, con frecuentes y sangrientas batallas. También se libraron luchas en tierra firme, contra las ciudades ligures que quisieron librarse de su hegemonía, y luchas internas entre las familias de los Doria, Fieschi, Spinola y Grimaldi Doria, pero al mismo tiempo sufrió una recesión en las propias actividades económicas, a causa del alejamiento de los intereses comerciales del Mediterráneo hacia las nuevas colonias de América (cuyo descubrimiento se debe precisamente a la audacia de Cristóbal Colón, quien posiblemente fuese genovés).​

Los banqueros genoveses proporcionaron al difícil sistema de los Habsburgo un crédito fluido y unos ingresos fiables y regulares. A cambio, los envíos menos fiables de plata americana se transfirieron rápidamente de Sevilla a Génova, para proporcionar capital para futuras empresas. El comercio de Génova, sin embargo, siguió dependiendo estrechamente del control de las rutas marítimas del Mediterráneo, y la pérdida de Chios ante el Imperio otomano (1566) asestó un duro golpe.​Para ayudar a hacer frente, Panamá en las Américas fue otorgado como concesión del Imperio español a Génova.​Los genoveses encontraron cocos de Filipinas plantados allí por marinos malayos antes de la llegada de España.​El gobernador español de Panamá, Don Sebastián Hurtado de Corcuera navegó hacia el oeste desde América y utilizó a peruanos y genoveses de Panamá en su conquista de áreas musulmanas de Filipinas que subyugó al presidio cristiano de Zamboanga.​ Curiosamente, el idioma criollo chavacano de Zamboanga tiene vocabulario y cognados italianos.​En los siglos sucesivos, la ciudad (y con ella la región) fue objeto de las miras expansionistas de los franceses, austriacos y Saboya.

Edades Moderna y Contemporánea

La República de Génova fue parte del Imperio francés hasta 1815, cuando los delegados del Congreso de Viena sancionaron su incorporación al Piamonte (Reino de Cerdeña).

Tras un largo periodo de decadencia, Génova recuperó su relevancia portuaria gracias a la construcción de túneles ferroviarios alpinos y el auge de la industrialización, manifestado por la presencia de astilleros navales, las industrias petroquímicas y el desarrollo metalúrgico.

Génova cuenta con una extensa red de autobuses urbanos, así como varios ascensores y funiculares y también una línea de metro que fue inaugurada en 1990. La ciudad se encuentra conectada con el sistema de Ferrocarriles del Estado (FS), así como una red de autobuses interurbanos y el aeropuerto internacional Cristóbal Colón. Existe la idea de construir un sistema de monorraíl (monorotaia), que uniera el aeropuerto de Génova con el centro de la ciudad a lo largo de la costa, bordeando el puerto, aunque no se conocen planes definitivos para su construcción (proyecto de remodelación urbana marítima del arquitecto Renzo Piano). En este mismo proyecto se contempla el traslado del aeropuerto a una isla artificial, como las que se están construyendo para la ampliación del área de contenedores del puerto.

Monumentos y lugares de interés

Los principales rasgos del centro de Génova incluyen la Piazza De Ferrari, proyectada en la segunda mitad del siglo XIX, alrededor de la cual se encuentran la Ópera y el Palacio Ducal. En la cercana Piazza Dante está también una casa en la que se dice que nació Cristóbal Colón.

La mayor de las Strade Nuove (hoy Via Garibaldi), en la antigua ciudad, fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial en 2006. Según explica la UNESCO:​

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