Las Fuerzas Armadas de Ucrania (en ucraniano: Збройні Сили України, romanizado: Zbroini Syly Ukrainy) son el conjunto de estructuras de defensa nacional de Ucrania, y que de acuerdo a la Constitución ucraniana tienen el deber de salvaguardar la soberanía y la integridad territorial nacional. Están estructuradas en diversas ramas, todas dependientes y administradas por el Ministerio de Defensa de Ucrania, bajo el mando operativo del Estado Mayor y el mando supremo del jefe del Estado.
Tras heredar su doctrina de la disuelta URSS, las Fuerzas Armadas de Ucrania han recorrido una pronunciada evolución desde su restauración en 1991, involucrándose en conflictos menores cooperando con la OTAN y estableciendo la integración en la organización como su objetivo estratégico.En los años recientes, las Fuerzas Armadas han desempeñado un papel fundamental para la soberanía de Ucrania en la guerra de Dombás y la invasión rusa de Ucrania.
La historia de las Fuerzas Armadas de Ucrania se remonta a la Primera Guerra Mundial, Ucrania proclamó su independencia y formó su propio ejército, pero fue incapaz de consolidar su soberanía en medio de la guerra civil rusa y las intervenciones extranjeras. El recién formado Ejército de la República Popular de Ucrania (UNR) intentó consolidar la independencia del país, pero enfrentó múltiples desafíos, incluyendo la intervención de fuerzas bolcheviques, polacas y del Movimiento Blanco, lo que finalmente llevó a la derrota de las fuerzas independentistas y la incorporación de gran parte de Ucrania a la Unión Soviética.
En la Segunda Guerra Mundial, Ucrania fue un escenario clave del conflicto, y su territorio fue invadido por las fuerzas nazis en 1941. Durante este período, muchos ucranianos sirvieron en el Ejército Rojo soviético, contribuyendo significativamente a la derrota de la Alemania nazi. Paralelamente, grupos nacionalistas, como el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), lucharon tanto contra las fuerzas alemanas como soviéticas, con el objetivo de establecer un estado ucraniano independiente. Sin embargo, tras la victoria aliada en 1945, Ucrania se consolidó como una república dentro de la Unión Soviética, y su territorio quedó bajo control soviético. Durante el período soviético, Ucrania no tenía un ejército independiente, ya que todas las fuerzas militares en su territorio formaban parte del ejército soviético. Sin embargo, la región albergaba importantes bases militares, arsenales y centros de entrenamiento que desempeñaron un papel crucial en la estructura militar de la URSS.
Con la disolución de la Unión Soviética en 1991, Ucrania declaró su independencia y estableció sus propias Fuerzas Armadas, heredando una porción significativa del equipamiento y personal del ejército soviético. En los años posteriores, las Fuerzas Armadas de Ucrania enfrentaron numerosos desafíos, incluyendo la reducción de efectivos, la modernización del equipo heredado y la reestructuración organizativa. El conflicto en el este de Ucrania y la anexión de Crimea por Rusia en 2014 marcaron un punto de inflexión, acelerando la modernización militar y aumentando la cooperación con países occidentales y la OTAN. Desde entonces, las Fuerzas Armadas ucranianas han jugado un papel crucial en la defensa de la soberanía e integridad territorial tras la invasión rusa de 2022.
Las Fuerzas Terrestres de Ucrania son la rama más grande y principal de las Fuerzas Armadas de Ucrania, encargadas de la defensa terrestre del país y de realizar operaciones militares en diversos terrenos y condiciones. Fundadas oficialmente tras la independencia de Ucrania en 1991, estas fuerzas heredaron una gran cantidad de personal y equipo del antiguo ejército soviético, lo que les proporcionó una base sólida sobre la cual construir sus capacidades. Están organizadas en varias divisiones, brigadas y regimientos, cada uno especializado en diferentes aspectos del combate terrestre. Esto incluye infantería, artillería, unidades blindadas, fuerzas de misiles, y tropas de defensa antiaérea. La estructura también incorpora unidades de apoyo, como ingenieros, logística, y médicos, esenciales para mantener la operatividad de las tropas en el campo de batalla. Desde la invasión a gran escala de 2022, el gobierno ucraniano ha afirmado convertir la seguridad de la nación en la prioridad principal del gobierno en los años venideros.
El equipamiento de las Fuerzas Terrestres de Ucrania incluye una variedad de vehículos de combate, artillería, y sistemas de defensa adquiridos tanto de la era soviética como de producciones más recientes y donaciones de estados aliados. Los vehículos blindados principales incluyen el tanque T-64 y el T-84, con cantidades inferiores de Leopard 2, Leopard 1, Challenger 2 y M1 Abrams. La artillería pesada está compuesta por sistemas como el BM-21 Grad o el 2S3 Akatsiya, mientras que los sistemas de misiles tácticos como el Tochka-U o los HIMARS proporcionan capacidades de ataque a largo alcance.
Las Fuerzas Aéreas de Ucrania son la rama de las Fuerzas Armadas ucranianas responsable de la defensa del espacio aéreo del país, así como de llevar a cabo operaciones aéreas estratégicas y tácticas. Fundadas oficialmente en 1992 tras la independencia de Ucrania, las Fuerzas Aéreas heredaron una parte significativa del equipamiento y personal del antiguo ejército soviético, incluyendo bases aéreas, aviones de combate y sistemas de defensa aérea. Su misión principal es proteger el espacio aéreo ucraniano, apoyar a las fuerzas terrestres y navales, y realizar operaciones de reconocimiento, transporte y ataque.
El equipamiento de las Fuerzas Aéreas de Ucrania incluye una variedad de aeronaves de origen soviético, modernizadas en muchos casos para cumplir con los estándares actuales. Entre los aviones de combate más destacados se encuentran el MiG-29, el Su-27 y el F-16 que son los principales cazas de superioridad aérea, así como el Su-25, utilizado para ataques a tierra. También disponen de bombarderos tácticos Su-24 y aviones de transporte como el Il-76. Además, Ucrania ha avanzado en la modernización de su defensa aérea, integrando sistemas de misiles tierra-aire como el S-300, el Buk-M1, el MIM-104 Patriot o el IRIS-T. En los últimos años, y en respuesta a las amenazas externas, las Fuerzas Aéreas ucranianas han intensificado sus esfuerzos por actualizar su flota y mejorar sus capacidades de defensa, buscando adquirir tecnología más avanzada y mejorar la interoperabilidad con los estándares de la OTAN.
La Armada de Ucrania es la rama marítima de las Fuerzas Armadas de Ucrania, encargada de la defensa de los intereses nacionales en el mar Negro y el mar de Azov, así como de la protección de las costas y de las rutas marítimas clave del país. Establecida tras la independencia de Ucrania en 1992, la Armada ha jugado un papel vital en la defensa nacional, aunque ha enfrentado desafíos significativos a lo largo de su historia, particularmente tras la anexión de Crimea por Rusia en 2014 y la invasión rusa de 2022.
La Armada de Ucrania está estructurada en varias flotillas y unidades operativas, que incluyen fuerzas de superficie, submarinas, de defensa costera, y aviación naval. Su cuartel general y principal base naval se encuentran en Odesa, una de las principales ciudades portuarias de Ucrania.
La flota está compuesta principalmente por pequeñas embarcaciones de patrulla y ataque rápido, como las lanchas blindadas de la clase Gyurza-M y las patrulleras clase Island, adquiridas y modernizadas con la ayuda de Estados Unidos y otros aliados. Estas embarcaciones están diseñadas para misiones de defensa costera y operaciones en aguas poco profundas, estando equipadas con armamento ligero, misiles y sistemas de defensa adecuados para el entorno del mar Negro. Ucrania también ha iniciado la integración de nuevas corbetas de la clase Ada, desarrolladas en cooperación con Turquía, lo que representa un avance importante en la capacidad de combate de la Armada. Además, el sistema de misiles antibuque Neptuno, de fabricación ucraniana, ha sido desplegado en la defensa costera, proporcionando una capacidad de ataque eficaz contra buques enemigos en el mar Negro, reforzando así la defensa de sus fronteras marítimas.