La Fuerza Aérea de Bulgaria (en búlgaro: Военновъздушните сили на България) es la Fuerza aérea de las Fuerzas Armadas de Bulgaria, que se encarga de la vigilancia del espacio aéreo de Bulgaria. La Fuerza Aérea Búlgara (en búlgaro: Военновъздушни сили) es una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas de Bulgaria, siendo las otras dos la Armada Búlgara y las Fuerzas Terrestres de Bulgaria. Su misión es proteger la soberanía del espacio aéreo búlgaro y conjuntamente con las otras ramas, salvaguardar la integridad territorial del Reino de Bulgaria.
La fuerza aérea búlgara es una de las fuerzas aéreas más antiguas de Europa y del Mundo. En los últimos tiempos ha participado activamente en numerosas misiones y ejercicios de la OTAN en Europa. El comandante actual de la Fuerza Aérea Búlgara es el Mayor general Nikolai Rusev.
Los antecedentes de la Fuerza aérea búlgara datan de finales del siglo XIX. En la Exposición internacional de Plovdiv de 1892, dos tenientes del Ejército búlgaro volaron en el globo aerostático "La France", propiedad del francés Eugène Godard, inspirados por el vuelo, lograron convencer al Estado Mayor búlgaro de la necesidad de que el Ejército creara una fuerza de globos aerostáticos.
A pesar de las numerosas negativas de las escuelas militares europeas que se negaban a enseñar a los oficiales búlgaros a utilizar dirigibles, finalmente la Escuela Imperial de Aviación de San Petersburgo, Rusia, admitió al teniente Vasil Zlatarov como alumno.
El 20 de abril de 1906 se creó el escuadrón de aviación militar, para operar globos de observación para el Ejército de tierra, inicialmente como parte del batallón ferroviario, tras una ceremonia de graduación, el teniente Zlatarov fue nombrado su primer comandante.
En 1910, el ingeniero aeronáutico ruso Boris Maslennikov fue invitado a Bulgaria, donde presentó su avión, una modificación del Farman III francés, tras su demostración, asistida por Vasil Zlatarov sobre el hipódromo de Sofía, el gobierno búlgaro decidió adquirir aviones para el cuerpo de aviación.
Después de operar con pequeños globos, en 1911 fue comprado un globo Godard más grande, y en 1912 se construyó en Bulgaria el primer globo autóctono, el Sofía-1, utilizando materiales comprados a Rusia. A principios de 1912, trece oficiales del ejército búlgaro fueron enviados al extranjero para recibir entrenamiento como pilotos y se realizaron pedidos de cinco aviones franceses, británicos y alemanes. Los oficiales enviados a Francia completaron primero su entrenamiento y regresaron a Bulgaria en julio de 1912, ese mismo año, Bulgaria recibió su primer avión, un Blériot XXI, que Simeon Petrov pilotó el 13 de agosto de 1912, convirtiéndose así en el primer búlgaro en pilotar un avión sobre Bulgaria.
Tras el estallido de la primera guerra de los Balcanes, los pilotos búlgaros, aún en el extranjero, consiguieron rápidamente aviones para enviarlos a casa. Ellos y los pilotos voluntarios extranjeros acudieron de toda Europa para volar en apoyo del Reino de Bulgaria, una vez estabilizada la línea del frente, se estableció un escuadrón aéreo en un nuevo aeródromo cercano a la zona de combate.
Se requería información sobre la fuerza y el despliegue del Ejército turco en Edirne, y el 16 de octubre de 1912, dos aviadores realizaron un vuelo de reconocimiento aéreo sobre la ciudad en un biplano Albatros F.2, lanzando además dos bombas.
Esta fue no solo la primera misión militar realizada por una aeronave búlgara, sino también el primer uso en combate de un avión en Europa y uno de los primeros ataques de bombardeo aéreo.
Más tarde, ese mismo mes, el cuerpo de aviación búlgaro fue ampliado a tres escuadrones aéreos.
Los voluntarios extranjeros comenzaron a realizar vuelos operacionales junto a los pilotos búlgaros, y llevaron a cabo misiones de reconocimiento aéreo, lanzamiento de folletos y bombardeo aéreo.
Durante la guerra, al menos tres aviones fueron derribados. Se recibió una ayuda considerable de los rusos en términos de aeronaves, mantenimiento y entrenamiento.
Debido a la baja operatividad de los aviones y a los frecuentes accidentes, el número de misiones realizadas fue relativamente bajo.
A pesar de ello, los aviadores búlgaros y sus aliados extranjeros lograron recopilar suficiente información para que el Estado Mayor del Ejército contribuyera a la exitosa captura de la ciudad turca de Edirne tras un largo asedio.
Aunque infligieron pocos daños físicos, las bombas de aviación tuvieron un efecto devastador en la moral de la guarnición turca defensora y desempeñaron un papel crucial en la caída de la ciudad, que hasta ese momento se consideraba inexpugnable.
Durante las Guerras de los Balcanes, la aviación búlgara realizó varias salidas de combate, incluyendo incursiones de bombardeo aéreo.
Durante ambas guerras se realizaron salidas aéreas, incluyendo vuelos de combate.