Tal Día como Hoy

Fuerza Aérea Uruguaya

Rama aérea de las Fuerzas Armadas de Uruguay

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La Fuerza Aérea Uruguaya (abreviada como FAU) es la rama aérea de las Fuerzas Armadas de la República Oriental del Uruguay. Fue inicialmente parte del Ejército Nacional, formándose como una rama independiente el 4 de diciembre de 1953. Es la fuerza más joven y pequeña del país, contando con unos 2800 efectivos. En 1993 se convirtió en la primera fuerza aérea latinoamericana que permitió el ingreso de mujeres para convertirse en pilotos militares. Producto de ello, dos de sus integrantes se convirtieron en las primeras pilotos de combate de Hispanoamérica, volando en aviones A-37B e IA-58A.​

Si bien la Fuerza Aérea fue establecida el 4 de diciembre de 1953 mediante la Ley N.° 12.070, los orígenes de la aviación militar en Uruguay se remontan al 17 de marzo de 1913, cuando se creó la Escuela de Aviación Militar en Los Cerrillos, Canelones. Allí se impartieron cursos teóricos y prácticos, a cargo del piloto e instructor francés Marcel Paillete, para un grupo de 10 oficiales del Ejército Nacional, que se presentaron voluntariamente. Aquel campo se convirtió entonces en el primer aeródromo regular del país, operando con biplanos Farman. Entre este grupo de oficiales se encontraban Juan Manuel Boiso Lanza y Cesáreo Leonardo Berisso, que junto a otros dos oficiales, Adhemar Saenz Lacueva y Esteban Cristi, formaron una segunda y definitiva escuela, la Escuela Militar de Aeronáutica, el 20 de noviembre de 1916.​ El 10 de agosto de 1918, cuando el Capitán Boiso Lanza se encontraba realizando un vuelo de entrenamiento sobre Pau, Francia, como líder de una escuadrilla de aeronaves Nieuport, falleció al accidentarse durante la fase de aproximación para el aterrizaje, convirtiéndose a los 30 años de edad, en el primer mártir de la aviación militar uruguaya.​​ Paralelamente en Uruguay, la Escuela Militar de Aeronáutica evolucionó, y diversas aeronaves de origen europeo arribaron al país durante la década de los años 1920. Entre algunas de estas aeronaves se encontraban aviones Avro 504K, Breguet 14 o Nieuport 27.

Con la profesionalización de la aviación militar, y ligado al aumento de sus capacidades y tamaño, en 1935, la Escuela Militar de Aeronáutica se transformó en un arma dependiente del Ejército Nacional, ubicándose entre la infantería, caballería, artillería e ingenieros, bajo la denominación de Aeronáutica Militar, y como la quinta arma del mismo. Algunas de las aeronaves que fueron utilizadas durante este periodo fueron aviones Potez 25, de Havilland DH.82 Tiger Moth o IMAM Ro.37, aún de origen europeo.​ Sin embargo, la dominante presencia de aeronaves europeas comenzó a ser lentamente reemplazada con aviones de origen estadounidense, como entrenadores Curtiss SNC-1 Falcon o North American T-6 Texan recibidos en 1942, o los primeros aviones bimotores de transporte de Uruguay, Beechcraft AT-11 Kansan y Douglas C-47A Skytrain, en 1947. El auge de esta modernización en la Aeronáutica Militar se produjo especialmente desde 1949, cuando fueron enviados pilotos y técnicos hacia los Estados Unidos de América, para recibir instrucción de vuelo o mantenimiento, por parte de pilotos estadounidenses con experiencia de combate en el Frente Occidental de la Segunda Guerra Mundial, ante la adquisición e incorporación de 11 bombarderos North American B-25J Mitchell y 25 cazas North American F-51D Mustang, junto a otros 3 C-47A. Algunos de estos mismos integrantes también formaron parte de una comisión uruguaya cuyo fin fue fiscalizar los trabajos necesarios para realizar en la flota de aeronaves B-25J y F-51D, que serían finalmente incorporadas en la Aeronáutica Militar, en 1950, y asignadas a los Grupos de Aviación N.° 3 (Bombardeo) y N.° 2 (Caza) respectivamente, en 1951.

Creación de la Fuerza Aérea Militar

En 1950, algunas autoridades militares, como el Coronel Medardo R. Farías o el Coronel Oscar D. Gestido, quien posteriormente se convertiría en uno de los presidentes democráticamente electos de Uruguay, comenzaron a proponer y redactar un proyecto de ley que buscó crear una Fuerza Aérea independiente en Uruguay, siguiendo el ejemplo de muchos otros Estados en el mundo, que habían confirmado la importancia estratégica de una aviación militar independiente con base a las lecciones aprendidas durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Esta iniciativa, que en un principio tuvo el nombre de Fuerza Aérea Nacional, fue exitosa, creándose el 4 de diciembre de 1953, mediante la Ley N.° 12.070, la Fuerza Aérea Militar. La totalidad de los elementos de infraestructura, material, aeronaves, personal y rubros que hasta el momento le pertenecían a la Aeronáutica Militar, fueron transferidos a la nueva Fuerza Aérea, tal como lo establecía el primer artículo de la ley. A partir de 1956, con el aumento del número de misiones aéreas de transporte aéreo militar hacia el exterior, y quizás para evitar confusiones con la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), la Fuerza Aérea Militar comenzó a ser denominada como Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), siendo esta inscripción inicialmente escrita sobre los fuselajes de la flota de aeronaves C-47, en letras mayúsculas de color negro y del tipo imprenta. La sigla "FAU" también comenzó a encontrarse sobre el extradós de las alas derechas, y también sobre los intradós de las alas izquierdas, mientras que sobre el timón de dirección de las aeronaves, en lugar de encontrarse la bandera de Uruguay, se continuó usando como distintivo de cola a la Bandera de Artigas, símbolo utilizado desde los orígenes de la aviación militar en Uruguay, por los aviones del Ejército Nacional. La bandera de Uruguay, en cambio, es utilizada hasta la actualidad sobre los timones de dirección de aeronaves de la Armada Nacional.

En 1956, Uruguay entró en la era de los aviones a reacción con la llegada de cuatro entrenadores estadounidenses Lockheed T-33A, que fueron trasladados en vuelo desde los Estados Unidos por pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, aterrizando y siendo entregados en el entonces Aeropuerto Nacional de Carrasco. Mediante la instrucción de vuelo impartida en estos aviones, los pilotos uruguayos luego pasaron a volar en cazas a reacción Lockheed F-80C Shooting Star, recibidos en 1958. Ambos tipos de aeronaves operaron con el Grupo de Aviación N. º 2 (Caza) en Carrasco, coexistiendo con los North American F-51D Mustang. Luego, en 1959, se fundó para complementar las operaciones de la aerolínea nacional PLUNA (Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea), el Transporte Aéreo Militar Uruguayo (TAMU), que brindó servicios de pasajeros y carga hacia diferentes ciudades ubicadas en el interior del país, para conectarlas con la capital, Montevideo. Este servicio luego se expandió hacia el exterior, realizando vuelos hacia Argentina, Brasil o Paraguay. Aunque TAMU comenzó funcionando con aviones Douglas C-47 Skytrain, su existencia motivó posteriores adquisiciones, de aviones como Fokker F-27, Fairchild Hiller FH-227D, CASA C-212 Aviocar o Embraer C-95 Bandeirante. Durante la década de los años 1960 también fueron creadas otras unidades, y surgió en la organización de la Fuerza Aérea el concepto de los Comandos Aéreos, estableciéndose el Comando Aerotáctico, el Comando Aéreo de Entrenamiento y el Comando Aéreo de Material.

En el año 1970, tras haber utilizado helicópteros Bell H-13 y Hiller UH-12, arribaron a Uruguay los primeros helicópteros a turbina Bell UH-1H. También fueron incorporados helicópteros Bell UH-1B, con la capacidad de ser armados con cohetes. En 1975, la adquisición de cinco aeronaves Embraer C-95 Bandeirante significó la primera exportación del fabricante aeronáutico brasileño Embraer, mientras que la flota de aeronaves combate se reforzó un año después con la llegada de 8 Cessna A-37B Dragonfly, y en 1981 por 6 FMA IA-58A Pucará. 2 helicópteros Bell 212, junto a aviones de transporte CASA C-212 Aviocar que reemplazaron a los antiguos Douglas C-47 Skytrain también fueron recibidos en 1981, junto a un Gates Learjet 35A además, con el objetivo de contar con las capacidades de realizar misiones de aerofotogrametría, traslados presidenciales o entrenar en sofisticados sistemas de navegación OMEGA, predecesores a los actuales GPS. Este L-35A se convirtió en la primera aeronave militar de transporte a reacción del país, pero debido a elevados costos de mantenimiento, fue finalmente vendida en ,988, pero no sin antes llegar a realizar misiones sanitarias de largas distancias, trasladando en ocasión a Wilson Ferreira Aldunate. En aquel mismo año, 1988, fue retirado de servicio el último C-47 en Uruguay.

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