El Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), también aparece como Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico, fue una organización armada española de carácter comunista, antifranquista y republicana, aunque hay autores que la definen más como una «organización armada» o de «violencia revolucionaria». Fue calificada como organización terrorista por el gobierno español. Apoyada por una ideología mayoritaria marxista-leninista, surgió a principios de los años setenta, al final de la dictadura de Francisco Franco. Tenía como objetivos principales la derrota de la dictadura mediante la ruptura, la expulsión del imperialismo estadounidense en España y la instauración de una República popular, socialista marxista y confederal a través de un movimiento insurreccional.
Tuvo su origen en una reunión en 1971, celebrada poco después del proceso de Burgos, aunque no se organizó formalmente hasta 1973. Ese año, tras el asesinato de un subinspector de la policía secreta en unos enfrentamientos entre la policía y unos manifestantes, el Comité Pro-FRAP declaró que la acción violenta formaría parte de su estrategia de oposición y respuesta a la dictadura. Era un movimiento armado con un peso en militancia, a nivel general español, superior a cualquier otro, y en miembros capturados por el Régimen Franquista, aportaba un número de presos cautivos en las cárceles de la dictadura que sólo era superado por la de los militantes y simpatizantes penados del PCE.
El FRAP fue resultado de la confluencia de varios grupos, entre otros la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE) y la Oposición Sindical Obrera (OSO), y alentados por el Partido Comunista de España marxista-leninista (PCE m-l) liderado por Elena Ódena (seudónimo de Benita Ganuza) y Raúl Marco. La única organización ajena —de poca importancia— era el Frente Español de Liberación Nacional, de Julio Álvarez del Vayo, exministro y exdiputado del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) durante la Segunda República española, nombrado presidente del FRAP en 1975, poco antes de su muerte. Muchos de sus simpatizantes y militantes sufrieron arrestos y torturas por parte de la dictadura y tres militantes fueron parte de los últimos fusilados por la dictadura. El PCE (m-l) y el FRAP participaron activamente contra la dictadura de Franco durante 1973 y 1975, con más presencia en algunas universidades y algunos barrios de grandes ciudades. El FRAP sufrió una gran crisis en 1976 por no compartir muchos de sus militantes sus acciones violentas. Tras el fin de la dictadura, se volvió marginal y se disolvió por orden del PCE (m-l) en 1978. Varios políticos actuales han sido miembros del FRAP, entre ellos el imputado por corrupción Rafael Blasco, miembro del PSOE y posteriormente del Partido Popular.
La Policía Nacional atribuye al FRAP el asesinato de cinco policías. Los asesinatos se produjeron en varias ciudades españolas en 1975.
En 1978, los miembros de Frente Revolucionario Antifascista y Patriota y Partido Comunista de España (marxista-leninista) contrarios a dejar la lucha armada se integraron en los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) y Partido Comunista de España (reconstituido).
El partido político PCE (m-l) fue la primera escisión en el exilio del Partido Comunista de España (PCE) en 1964, después de la guerra civil española. El PCE (m-l) acusaba al PCE de traición y de pasar a formar parte del régimen por su actitud no revolucionaria. Este sector de militantes comunistas, rechazaba la política de reconciliación nacional que promovía Santiago Carrillo, para así conseguir un final pacífico del régimen franquista, aceptando incluso acuerdos con organizaciones de la propia dictadura. Sin embargo, el PCE (m-l) mantenía que la conquista de las verdaderas libertades democráticas en España «sólo vendría de un mayor impulso de la lucha, de la radicalización y de la capacidad popular para imponer su solución democrática y republicana frente al horizonte monárquico y continuista que se preparaba». Desde su nacimiento, el PCE (m-l) alentó la táctica de formar un frente o un bloque unitario en sus conceptos políticos de lucha contra la dictadura.
El PCE (m-l), considerado prochino e inspirándose en una de las estrategias de los métodos del gobierno de Mao Zedong en China, crea el Frente Democrático Nacional Revolucionario (FDNR), antecedente del FRAP, donde pretendía aglutinar desde campesinos a intelectuales y burgueses a una revolución con carácter «democrático nacional, antiimperialista, antimonopolista y antilatifundista». La visita de Santiago Carrillo como líder del PCE en 1970 a China, alejó al PCE (m-l) del país y su líder, y que en 1970 tras la ruptura de la Albania socialista, liderada por Enver Hoxha con China el FRAP decidió alejarse de Mao Zedong y tener como único país socialista aliado internacional a la República Socialista Popular de Albania.
Por otra parte, el político republicano del PSOE durante la Segunda República Española, Julio Álvarez del Vayo, después de la guerra civil se exilió en Francia, México, Estados Unidos y Suiza, desarrollando una intensa actividad como escritor, publicista y político frente a un sector del PSOE encabezado por Ramón González Peña, Ramón Lamoneda, Juan Negrín. En 1946, fue expulsado junto al resto de los miembros de su grupo del PSOE, por no cumplir el mandato de unificar los distintos grupos grupos socialistas que existían en el exilio en ese momento. Fundó junto a Indalecio Prieto y Rodolfo Llopis la Unión Socialista Española de la que fue presidente de 1951 a 1964, y en 1964 fue promotor del Frente Español de Liberación Nacional (FELN), aunque eran organizaciones relativamente poco influyentes y activas, tanto en el exilio como en la oposición antifranquista en España. Álvarez del Vayo, fue invitado por primera vez por el gobierno de la República Popular China en 1957, repitiendo en 1961, 1967 y 1973, que recogió en sus obras: Reportaje en China (1958) y China Vence (1964).
En 1968, se escindió del PCE otro grupo de militantes que acusaba también de «revisionistas» no solo al PCE, sino también a la URSS y a los partidos que la apoyaban formado la Organización Marxista-Leninista de España (OMLE). La OMLE se disolvería en 1975 surgiendo de ahí el Partido Comunista Español reconstituido (PCE r) y lo que constituiría su organización armada en 1975: los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO).
En un contexto internacional, ante la oposición de los Gobiernos a cambios profundos por la vía democrática, durante estos años se multiplica la aparición de partidos y organizaciones de ideología marxista que apoyan las acciones violentas como arma política, como el Frente de Liberación de Quebec (Canadá), la Liga Comunista 23 de Septiembre (México), la Fracción del Ejército Rojo (Alemania), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Colombia), el Frente Sandinista de Liberación Nacional (Nicaragua) o el Ejército Rojo Japonés (Japón).
El Juicio de Burgos y la reunión en París en 1971
El 3 de diciembre de 1970 se celebró el Proceso de Burgos, un consejo de guerra que condenaba a muerte a dieciséis militantes de ETA, que sirvió como juicio popular contra el régimen tanto en el país como en el extranjero, que obligó a anular las condenas a muerte. El dictador Franco contaba con 78 años y sufría de párkinson, se había producido el escándalo del caso Matesa, y había una pugna entre los falangistas con ideas más retrógradas y dispuestos a emplear la violencia para defender el régimen y los pragmáticos que apostaban por adoptar reformas leves, abrir el país al capitalismo y a integrarse en acuerdos exteriores para dar cierta apertura y seguridad al régimen. En septiembre se habían firmado los Acuerdos de Amistad y Cooperación con Estados Unidos y el Acuerdo Comercial Preferencial con la CEE, y Franco recibió la visita de Richard Nixon y Henry Kissinger.
Un año antes, ocurrieron manifestaciones estudiantiles en las Universidades de Barcelona, Madrid, y la muerte del estudiante Enrique Ruano cuando se hallaba detenido por la policía. Al finalizar el año, el Tribunal de Orden Público condenó a la suma de 223 años de cárcel en total a 93 militantes de partidos políticos, todavía ilegales. La represión también alcanzó al Colegio de Abogados, sufriendo una deportación interna Gregorio Peces-Barba, Juan María Bandrés, Miguel Castells y Elías Ruiz-Ceberio, quienes luego ejercerían como abogados en el Proceso de Burgos. En 1970, se llevaron a cabo más de 1500 huelgas, con más de 400.000 huelguistas en el País Vasco, Barcelona, Asturias, Madrid, Sevilla y Granada. En esta última ciudad tres trabajadores de la construcción fueron asesinados por la policía al disolver una manifestación.