Frank Vandenbroucke (Mouscron, Valonia, Bélgica, 6 de noviembre de 1974 – Saly, Senegal, 12 de octubre de 2009), también conocido como “VDB” —acrónimo de su apellido— o “l’enfant terrible du cyclisme belge” ("el enfant terrible del ciclismo belga"), fue un ciclista profesional belga, considerado como uno de los mejores clasicómanos de la época moderna. Sobrino de Jean-Luc Vandenbroucke, ciclista profesional en los años 90 y primera década del siglo XXI. Fue reconocido y apreciado en su país como una figura deportiva y social de primer orden, después de varias actuaciones destacadas en carreras en la temporada de 1999, con victorias en las clásicas Het Volk y Lieja-Bastoña-Lieja, así como en la Vuelta a España, que le hicieron evolucionar desde un corredor completo hasta un referente a nivel mundial en todos los terrenos.
Descrito por sí mismo y su entorno como un hombre de personalidad frágil, se vio envuelto, por culpa de su éxito fulgurante, en numerosos escándalos sociales relacionados con el dopaje y las drogas, así como diversos episodios de escarnio público en el ámbito deportivo. Sometido en varias ocasiones a un proceso de reconstrucción personal y familiar durante los últimos años de su vida, cometió un intento frustrado de suicidio en 2007, para fallecer dos años después por una doble embolia pulmonar en una habitación de hotel, durante un período de vacaciones en Senegal.
Crianza y carrera como aficionado
A pesar de nacer en la ciudad belga de Mouscron, (Provincia de Henao) creció y vivió durante su infancia y juventud en Ploegsteert, un pequeño municipio de la misma provincia pero dentro del distrito de Comines-Warneton, situado a dos kilómetros de la frontera norte de Francia pero alemanoparlamente.[cita requerida]
El círculo familiar de Vandenbroucke siempre estuvo ligado al deporte ciclista: su padre, Jean-Jacques —excorredor y mecánico en varios equipos—, y su tío Jean-Luc (profesional de 1975 hasta 1988) constituían una de las familias más influyentes del ciclismo belga; además, su primo Jean-Denis fue corredor profesional durante la segunda mitad de los años 90. A pesar de ello, Vandenbroucke comenzó su actividad deportiva en el club Entente Athlétique Hainaut de atletismo, después de sufrir en 1978, con solo 4 años de edad, un atropello por un coche de rallye en la plaza de Ploegsteert, su ciudad, cuando pedaleaba con su bici mientras el vehículo reconocía un tramo especial de competición. Dicho accidente le produjo una fractura en la rodilla derecha, lo que le obligó a ser intervenido en cuatro ocasiones. Su habilidad para todo tipo de deportes le sirvió para ser campeón regional escolar de atletismo a los 12 años, pero una nueva fractura en un brazo, producida en su colegio, le llevó a practicar el ciclismo de forma más habitual.[cita requerida]
Vandenbroucke, que obtuvo su primera licencia ciclista en 1989 y ganó su primera carrera en la localidad de Brakel, destacó muy pronto entre los ciclistas de su generación, con ocho triunfos en las competiciones que disputó en 1990. En 1991, tras obtener quince victorias, se impuso en el Campeonato de Bélgica de cadetes, título que revalidó como júnior en la prueba disputada al año siguiente en Halanzy. Meses después, Vandenbroucke obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato del Mundo júnior de Atenas. Con ocho triunfos en 1993 y sin terminar su primera campaña como ciclista amateur, fue reclutado por el equipo profesional Lotto, dirigido por su tío Jean-Luc, y fue rápidamente señalado por la prensa y los aficionados como el ciclista belga más prometedor de su generación.[cita requerida]
1994-1998: consolidación en el campo profesional
En su primer año completo en profesionales, en 1994 en el Lotto, obtuvo su primera victoria en el Tour del Mediterráneo, lo que le lanzó al estrellato en su país con sólo 19 años. Esa misma temporada, Vandenbroucke logró numerosas plazas de honor en diversas carreras, que motivaron su convocatoria para participar, por primera vez, en un Campeonato del Mundo en Ruta en Agrigento (Sicilia, Italia). Sin embargo, a finales de año, decidió romper de manera unilateral su contrato con Lotto y se unió a Mapei para la temporada de 1995, hecho que provocó un conflicto internacional con repercusión en tribunales. Ya en el equipo italiano, dirigido por Patrick Lefevere, Vandenbroucke se adjudicó, entre sus siete victorias del año, dos importantes carreras de un día: el GP Cholet-Pays de Loire, en marzo, y la París-Bruselas, en septiembre. A pesar de ello, renunció al Campeonato del Mundo en Ruta, a disputar en Duitama (Colombia) a causa de una lesión en la rodilla, cuya recaída en forma de dolores procedente de un percance anterior, le obligó a cerrar su temporada.
La temporada de 1996 constituyó su lanzamiento definitivo como profesional, consiguiendo catorce victorias, entre ellas su primera clasificación general en una vuelta por etapas, en el mismo Tour del Mediterráneo en que destacó dos años antes, así como en la montañosa Vuelta a Austria, en la que se anotó cuatro triunfos parciales. Vandenbroucke levantó ese año sus aspiraciones como corredor de vueltas por etapas, al finalizar cuarto en la prestigiosa París-Niza, pero tampoco dejó de lado las clásicas de un día, entre las que obtuvo la victoria en el Gran Premio de Plouay.[cita requerida] Además participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta.[cita requerida]
Los dos años siguientes le sirvieron para seguir construyendo su carrera profesional, debutando en el Tour de Francia en Tour de Francia y anotándose dos victorias de gran prestigio en 1998: la París-Niza, cimentada en una etapa vencida en solitario en la ascensión al Col de la République, y la Gante-Wevelgem, apenas un mes después a principios de abril. Vandenbroucke, que se impuso igualmente en la Tour de Valonia y en la Vuelta a Galicia, firmó ese mismo año por el conjunto francés Cofidis, a partir de la temporada de 1999.
Esta campaña constituiría su explosión como corredor. Vandenbroucke comenzó su programa de competiciones de 1999 en febrero, anotándose una etapa de la Vuelta a Andalucía y venciendo en la Het Volk flamenca, para luego clasificarse cuarto en la París-Niza, segundo en los Tres días de La Panne —donde ganó una etapa— e igualmente segundo en el Tour de Flandes, donde, tras un pinchazo en la ascensión al decisivo Kapelmuur, fue capaz de conectar con sus adversarios, los belgas Johan Museeuw y Peter Van Petegem, para terminar perdiendo el sprint final. Durante el inicio de campaña, Vandenbroucke mostró su carácter impasible, llegando a abandonar la Gante-Wevelgem, donde había ganado el año anterior, como coacción hacia su equipo para que le llevase a la París-Roubaix, donde finalmente terminó séptimo. Sin embargo, tras dichas carreras, Vandenbroucke ofreció su mayor exhibición como profesional el 19 de abril, durante la Lieja-Bastoña-Lieja, en la que realizó un ataque incontestable para su gran rival, el italiano Michele Bartoli, en el ascenso a La Redoute. Vandenbroucke atacó nuevamente en la subida a Saint-Nicolas, finalizando la prueba con medio minuto de ventaja sobre sus perseguidores.
Exhibición en la última semana de la Vuelta y Mundial
Al final de dicha temporada, Vandenbroucke participó en la Vuelta a España, donde finalizó 12.º haciendo una extraordinaria última semana venciendo en dos etapas, con finales en Teruel y en Ávila; donde en la segunda de ellas "acabó" con sus rivales en la ascensión al Puerto de Navalmoral poniendo un fortísimo ritmo, y tras la reunificación del grupo descolgándoles nuevamente en el tramo final del adoquinado sobre las murallas de la capital abulense, donde sobrepasó a Mikel Zarrabeitia para ganar en solitario. Pero además en esa última semana de la Vuelta también logró un segundo puesto en la etapa con final en Abantos y un tercer puesto en una contrarreloj de 46 km; ello le hizo hacerse con la clasificación de la regularidad, que logra in extremis el último día en los sprints intermedios de La Castellana.