Frank Costello (nacido Francesco Castiglia; Cassano allo Ionio, Calabria, 26 de enero de 1891-Manhattan, Nueva York, 18 de febrero de 1973) fue un mafioso italoestadounidense que ascendió a los puestos más altos del mundo del crimen, controlando un vasto imperio del juego a lo largo de los Estados Unidos y teniendo una influencia política como ningún otro jefe de la Cosa Nostra.
Apodado el primer ministro del bajo mundo, se convirtió en uno de los más poderosos e influyentes jefes en la historia de la mafia americana, liderando finalmente una organización criminal: La familia Luciano, la cual posteriormente llegó a ser conocida como la familia Genovese: Una de las Cinco familias que operan en la ciudad de Nueva York.
Según los documentos de nacimiento italianos de la provincia de Cosenza, Frank Costello nació como Francesco Castiglia en Lauropoli, un pueblo de montaña en el municipio de Cassano allo Ionio en la provincia de Cosenza de la región calabresa, Italia, el 26 de enero de 1891. En 1895, a la edad de cuatro años, se embarcó hacia los Estados Unidos junto con su madre y su hermano Eddie. La familia estaba ansiosa por reunirse con el padre, quien había inmigrado varios años antes al East Harlem, quien había abierto una pequeña tienda de ultramarinos en un vecindario italiano.
Viviendo en el East Harlem de Nueva York en los guetos neoyorkinos junto con judíos, portorriqueños, etc, el hermano mayor de Francesco, Eddie, lo introdujo en actividades de bandas cuando era todavía un niño. Con 13 años, Francesco se había convertido en miembro de una banda local y había comenzado a usar el nombre de Frankie. Continuó cometiendo pequeños delitos y fue a parar a la cárcel por asalto y robo en 1908, 1912 y 1917.
En 1918 se casó con Lauretta Giegerman, una chica judía que era la hermana de un amigo suyo muy cercano. Ese mismo año, cumplió diez meses de prisión por llevar un arma oculta. Tras ser puesto en libertad, el joven Frank decidió emplear su inteligencia para prosperar en el mundo de crimen organizado, soslayando el uso de la violencia como camino hacia el éxito y a la riqueza. Afirmaba que nunca jamás volvería a llevar pistola. No volvió a ser encarcelado durante 37 años.
Tras su salida de la cárcel en 1916, comenzó a trabajar con Ciro Terranova, un poderoso mafioso del East Harlem. Terranova era el capo de la familia Morello de Manhattan y el líder de banda de la calle 107. Frank se convirtió en miembro de una banda que controlaba el juego, la extorsión, robo y narcóticos en Manhattan y el Bronx. Sus asociados incluían a conocidos mafiosos como Michael Coppola, Joseph Catania Jr. y Stefano LaSalle. Frank llegó a ser conocido por su inteligencia y fortaleza.
Mientras trabajaba para la banda de Morello, conoció y formó equipo con Lucky Luciano entonces conocido como Salvatore Lucania, el líder siciliano de la banda del Lower East Side de Manhattan. Los dos italianos congeniaron inmediatamente y se convirtieron en amigos y socios. Algunos miembros de más edad de la familia de Luciano desaprobaban esta creciente alianza; en su mayor parte eran mafiosos de la vieja escuela, que no deseaban trabajar con nadie que no fuera siciliano. Para sorpresa de Luciano, le advirtieron que no trabajara con Costello, a quien llamaban "la sucia calabaza". Junto con otros jóvenes italianos tales como Vito Genovese y Gaetano Lucchese, y judíos como Meyer Lansky y Benjamin "Bugsy" Siegel, la banda se vio envuelta en robos, extorsión, juego y narcóticos. La alianza Luciano-Costello-Lansky-Siegel prosperó y con la era de la Prohibición (1920) se introdujeron en el contrabando de alcohol, respaldados por el financiero criminal Arnold "el Cerebro" Rothstein.
El éxito de los jóvenes italianos les permitió diversificarse y hacer negocios con los líderes judíos e irlandeses criminales de la época, incluyendo a Arthur Flegenheimer, Owney "el Asesino" Madden y William "Big Bill" Dwyer. Rothstein llegó a ser el mentor de Costello, Luciano, Lansky y Siegel mientras ellos dirigían el negocio del contrabando con el barón de la cerveza del Bronx Schultz. En 1922, él, Luciano y sus más próximos asociados italianos se unieron a la mafia siciliana conducidos por Joe Masseria, un capo de la mafia italiana.
Hacia 1924, se había convertido en un cercano asociado a los jefes irlandeses del Hell's Kitchen, Dwyer y Madden. Frank estuvo envuelto en operaciones de contrabando de alcohol, conocidas como "The Combine"; esto pudo haberle hecho cambiar el apellido de Castiglia por uno cuya sonoridad fuese más irlandesa, siendo Costello la mejor opción.
El 19 de noviembre de 1926, fue acusado junto con Dwyer de contrabando federal. También de haber sobornado con 2.700 dólares a dos guardacostas de los EE. UU., presumiblemente para que no perturbaran en el desembarco de licor con barcos en la bahía de Nueva York. El barco más grande en la flota del Combine era capaz de llevar 20.000 cajas de licor. Sin embargo, en enero de 1927, el jurado paralizó los cargos de contrabando contra Dwyer y Costello.
En 1926, el jefe de Combine: Bill Dwyer fue condenado por sobornar a un oficial guardacostas de los EE. UU. y sentenciado a dos años de cárcel. Después de que Dwyer fuese encarcelado, asumió las operaciones de Combine con Owney Madden. Esto causó fricciones entre Madden y el principal lugarteniente de Dwyer, Charles "Vannie" Higgins. Higgins, al que se llama "El último jefe criminal irlandés" de Brooklyn, creía que era él quien tenía que controlar el Combine, no Costello. De esta forma, las "guerras de la cerveza de Manhattan," estallaron entre Higgins por un lado, y Costello, Madden, y Schultz por el otro. En este momento en particular, Schultz también estaba pasando problemas con los gánsteres Jack "Legs" Diamond y Vincent "Mad Dog" Coll. Con la ayuda de Higgins, estos dos matones habían empezado a rivalizar con Schultz y sus compañeros. Con el tiempo, la alianza Costello-Madden-Schultz fue destruida por el bajo mundo neoyorquino.
Siguió siendo un gánster muy influyente en la década de los 20. Mantuvo a socios cercanos Luciano, Lansky y Siegel implicados en la mayor parte de sus chanchullos de juego, que incluía tarjetas perforadas, tragaperras, industria de apuestas y casinos flotantes. Con el tiempo fue conocido como el "primer ministro del bajo mundo" por las relaciones de negocios que mantenía con criminales de Nueva York, políticos, empresarios, jueces y oficiales de policía. Como seguía la ideología de los "Big Three" (Tres grandes) de mezclar el delito, los negocios y la política, la influencia de Costello en el bajo mundo creció. Sus compañeros gánsteres consideraron a Frank como un importante enlace entre la Mafia y los políticos de Tammany Hall, la organización del Partido Demócrata de Nueva York. Esta relación le dio a él y sus socios, incluyendo a Luciano, la oportunidad de comprar los favores de los políticos, jueces, fiscales de distrito, funcionarios del ayuntamiento y cualquier otra persona que necesitaran sobornar para desarrollar sus operaciones criminales con libertad.
En 1927 junto a Luciano, y el antiguo gánster de Chicago John "Johnny the Fox" Torrio, organizaron un grupo de contrabandistas de la Coste Este para convertirse en una operación a gran escala. Esta banda fue capaz de reunir sus fuentes europeas y canadienses, maximizar los beneficios, y sacando ventaja a sus competidores. La operación fue conocida como el "Grupo de los siete grandes", el primer movimiento concreto para organizar los bajos fondos estadounidenses en un sindicato nacional del crimen. En mayo de 1929, Costello, Luciano, Torrio, Lansky, y el jefe del crimen de Atlantic City/South Jersey Enoch "Nucky" Johnson celebraron una convención de criminales en Atlantic City, Nueva Jersey. Esta convención incluyó a los miembros del "Grupo de los siete grandes" y los principales líderes criminales de toda la nación. Este fue la auténtica primera reunión del bajo mundo y el mayor paso adelante para formar un Sindicato nacional del crimen que controlaría las operaciones criminales, dictarían la política, impondrían normas y mantendrían la autoridad en el bajo mundo nacional. Masseria y Salvatore Maranzano no fueron invitados debido a que sus ideas del Viejo Mundo eran contrarios a las pretensiones de la convención.