Tal Día como Hoy

Francmasonería

Sociedad secreta de ámbito internacional y estructura jerárquica

Anúncio

La francmasonería o masonería es un conjunto de organizaciones fraternas de carácter iniciático que trazan su origen en los gremios medievales de canteros.​​ Es considerada una de las sociedades fraternas seculares más antiguas en funcionamiento continuo, con orígenes que, según distintas interpretaciones, se sitúan en la Baja Edad Media.​​ Las estimaciones sobre el número de miembros de la masonería en el mundo a principios del siglo XXI varían entre dos y seis millones de personas.​

Su naturaleza ha sido objeto de diversas interpretaciones, y en algunos contextos ha sido descrita como una sociedad secreta, mientras que otras fuentes la consideran una organización discreta.​​​​

Las logias se organizan en distintas obediencias y pueden seguir diferentes ritos masónicos, entendidos como tradiciones rituales y organizativas dentro de la masonería.​​El ingreso en la masonería suele requerir la presentación por parte de miembros ya admitidos y la aprobación mediante votación en logia, además del cumplimiento de los requisitos establecidos por cada obediencia, como la mayoría de edad.​​

En la mayoría de las obediencias, la masonería se organiza en tres grados masónicos fundamentales: aprendiz, compañero y maestro masón, que constituyen la llamada masonería simbólica o «azul».​ Existen además organizaciones vinculadas que requieren el grado de maestro masón para la afiliación.​

A lo largo de su historia, la masonería ha sido objeto de críticas, oposición y, en algunos contextos, de discriminación, prohibiciones y persecuciones por motivos religiosos, morales y políticos, fenómenos que en conjunto se han descrito como antimasonería.​​​

El término masón proviene del francés y significa albañil, constructor.​

En Inglaterra, en el 1350, apareció la denominación free-stone-mason para definir a los albañiles que trabajaban la piedra de calidad superior para capiteles o adornos. Se denominaba rough-stone-mason a los que trabajaban la piedra más tosca y dura para sillerías. Para algunos autores, la expresión free-stone-mason se habría simplificado posteriormente como free-mason.​

Para otros autores, la palabra free (libre) en el nombre de los albañiles se debe a que a partir del año 614 el papa Bonifacio IV liberó a los constructores de las leyes o estatutos de sus países y los puso directamente bajo la protección de la Iglesia católica, pudiendo estos ir de un país a otro incluso en tiempos de guerra.​

En el siglo XVIII el término acabó por extenderse a la Europa continental de la mano de la masonería especulativa. Pasó al francés como franc-maçon y al español como francmasón.​

La masonería evolucionó a partir de los gremios de canteros y constructores de catedrales de la Edad Media.​ Albañiles y canteros, carpinteros, panaderos, fabricantes de campanas y barberos-cirujanos habían estado protegidos y supervisados por gremios durante siglos en muchos países europeos.​ Los gremios ofrecían vida social, beneficios, protección salarial y control de calidad sobre las habilidades y los productos terminados. La identidad de los miembros y, por lo tanto, su derecho a trabajar en lugares lejanos a su hogar estaban protegidos por palabras secretas y apretones de manos, y un trabajador que los conocía era considerado realmente un miembro del gremio.​

En 1598 el maestro de obras de Jacobo VI de Escocia, William Schaw, redactó unos estatutos que fueron aprobados por el conjunto de masones del reino.​

Con el declive de la construcción de catedrales, algunas logias de albañiles operativos (trabajadores) empezaron a aceptar miembros honorarios para reforzar la disminución de sus miembros. Registros escoceses desde al menos la década de 1650 muestran a gremios de masones locales con problemas económicos aceptando a parientes o figuras prominentes que no eran canteros,​ quienes se veían atraídos a estos gremios probablemente por las habilidades de los maestros masones, expertos en geometría y arquitectura,​además de estar impregnados en el misticismo típico del Renacimiento, que veía en la arquitectura y la alquimia claves para entender los principios subyacentes de la naturaleza.​

La masonería ha sido considerada por sus miembros como depositaria de saberes secretos ancestrales. En sus orígenes estuvo cerca de la noción rosacruz de la alquimia como "regeneración espiritual", doctrina de influencia hermética.​ El manuscrito Cooke, de hacia 1415, dice que Yabal había escrito su sabiduría sobre geometría y arquitectura en dos pilares antes del Diluvio Universal y que Hermes y Pitágoras los habían encontrado. Este manuscrito fue la principal fuente de las Constituciones de Anderson de la masonería de 1723.​

A partir de algunas de estas logias se desarrolló la masonería simbólica o masonería especulativa moderna, pasando de ser gremios de constructores y canteros a enclaves de hombres letrados, profesionales educados y algunos comerciantes.​ Esta nueva masonería especulativa, sobre todo en los siglos XVII y XVIII, adoptó los ritos y atavíos de antiguas órdenes religiosas y de hermandades caballerescas.​ En 1717 se fundó en Inglaterra la primera Gran Logia, una asociación de logias.​

Las ideas de la Ilustración fueron más importantes para la difusión de las logias masónicas en Europa que la continuación de la antigua tradición de las logias de constructores. En el siglo XVIII, épocas de absolutismo, la masonería representaba la única institución que podía escapar de pretensiones absolutistas de poder del Estado y a la separación de estamentos. El poder del Estado había relegado a la esfera privada la realización de las aspiraciones morales del ciudadano. Como consecuencia de tal separación forzosa entre el poder político y la moral privada, los francmasones, que se sentían ante todo comprometidos con sus valores morales, vieron necesario separarse de las instituciones del Estado y de la Iglesia, haciendo caso omiso de prejuicios de clase, religión y nacionalidad y recluyéndose en un espacio interior que podían modelar a placer, en el que podían hacer caso omiso de las divisiones sociales y que protegían con su silencio. Esto los transformó de un grupo inicialmente apolítico y moral en una contrafuerza moral contra Estados absolutistas.​

Hipótesis sobre los orígenes e influencias

Es algo comúnmente aceptado por los investigadores que la masonería ejerció una influencia intelectual en la Revolución Francesa, ya que muchos ilustrados eran masones.​ Otros han relativizado esa importancia argumentando que los diputados masones eran una minoría en los Estados Generales y no votaban de forma disciplinada, así como el hecho de que también hubo masones guillotinados.​

La reina de Francia, María Antonieta, se mostró en 1781 despreocupada por la masonería en una carta a una de sus hermanas:​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Francmasonería | World in Stories