Francisco José de Paula Santander y Omaña (Villa del Rosario, 2 de abril de 1792 - Bogotá, 6 de mayo de 1840) fue un militar y político colombiano, reconocido como uno de los fundadores de la República de Colombia por su importante participación en el proceso de independencia de Colombia del Imperio español durante la guerra de Independencia. Fue el primer presidente constitucional de la República de la Nueva Granada, hoy Colombia.
Hijo de una familia de nobles criollos, Santander nació en Villa del Rosario, a la joven edad de 13 años fue a estudiar en la capital virreinal de Santa Fe de Bogotá. Tras estallar el grito de la independencia Santander se enroló al ejército patriota, participó en la guerra que se libró contra las fuerzas centralistas en 1813. Más tarde fue uno de los principales organizadores de la campaña de resistencia contra la reconquista, que dio la emancipación definitiva a la Nueva Granada. También intervino en las concluyentes batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá, en 1819.
Conocido como El Hombre de las leyes y el Organizador de la victoria, Santander fue vicepresidente de la Gran Colombia (oficialmente llamada en aquel entonces República de Colombia, y que incluía las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá) durante el período de 1819 a 1827, actuando como encargado del Poder Ejecutivo, siendo el titular de la presidencia Simón Bolívar.
Después de la disolución de la Gran Colombia, fue el primer presidente de la República de la Nueva Granada (actual Colombia) entre 1832 y 1837. Durante su mandato construyó el primer sistema de educación pública de Colombia al impulsar la creación de escuelas y universidades.
Francisco José de Paula Santander Omaña nació el 2 de abril de 1792 en la Villa del Rosario, en la provincia de Pamplona, en el Virreinato de la Nueva Granada. Hoy este municipio se encuentra ubicado en el actual departamento del Norte de Santander. Fue bautizado 11 días después el 13 de abril en la capilla de Santa Ana de esa misma población.
Sus padres fueron Juan Agustín Santander Colmenares (quien había sido gobernador de la provincia de San Faustino de los Ríos y cultivador de cacao en sus posesiones rurales) y Manuela Antonia de Omaña Rodríguez, ambos pertenecientes a familias criollas descendientes de funcionarios coloniales llegados al entonces Nuevo Reino de Granada.
Su infancia transcurrió en las haciendas de café, caña de azúcar y cacao que poseía su padre, quien descendía de una antigua familia de militares y funcionarios. Su educación empezó en la pequeña escuela privada de la Villa, siendo su primer maestro Bárbara Josefa Cháves. Desde el momento que aprendió a leer, se le notó su afición a la lectura lo cual lo pudo hacer gracias a la biblioteca que poseía su padre. También aprendió a escribir y leer en latín gracias a los esfuerzos de los curas de la Villa.
En 1805, cuando Santander cumplió los 13 años de edad, su padre decidió enviarlo a la capital virreinal de Santafé de Bogotá, donde le había pedido a su cuñado el cura Nicolás Mauricio de Omaña y Rodríguez que tratara de conseguir una beca para el joven Santander para estudiar en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé. Gracias a las esfuerzos de su tío materno pudo obtener la beca bartolina en 1805. Estudio ahí por 3 años y se graduó con el grado de Bachiller en Filosofía en 1808, casi culminando sus estudios de Derecho en la Universidad Santo Tomás, en el año 1810.
Tras presenciar los sucesos del 20 de julio de 1810, el 26 de octubre de ese mismo año, a los 18 años de edad, Santander ingresó como recluta voluntario en las filas patrióticas como Subteniente Abanderado del recién creado Batallón de Infantería de Guardias Nacionales. Hizo parte de la plana mayor, junto al coronel y comandante del batallón, Antonio Baraya, al sargento mayor Joaquín Ricaurte Torrijos y al ayudante mayor el teniente Pedro María Moledo. En noviembre del mismo año el capitán Manuel del Castillo y Rada, quien fue nombrado como comandante militar de la provincia de Mariquita llevó al joven Santander como su secretario. Santander pasó siete meses en la ciudad de Honda como secretario del capitán Castillo.
Tras regresar a Santafé hizo parte de la Inspección Militar, de la Comisión de Guerra en la Junta Suprema y fue nombrado secretario del brigadier Antonio Baraya quien había llegado a la ciudad tras su exitosa campaña en el sur contra los realistas en 1811.
En 1812 hizo parte de la campaña del Norte y en la guerra de la Federación cuando Antonio Nariño mandó a un Ejército al mando del brigadier Baraya a tomar la ciudad de Tunja que en su momento era capital del gobierno federalista. Baraya junto a todo sus oficiales y soldados se sublevarían en contra de los centralistas y se integraría al Ejército de las Provincias Unidas de la Nueva Granada el Ejército de la Unión. El congreso de la Unión lo ascendió sucesivamente a teniente y luego a capitán, en menos de un mes en 1812.
Ya siendo capitán, participó en la campaña para tomar a Santafé de Bogotá que lideraba el brigadier Antonio Baraya con el ejército de la unión. El 9 de enero de 1813 se libró la batalla de San Victorino , la férrea defensa de la ciudad liderada por Nariño y las malas decisiones que tomó Baraya terminó con una gran derrota para los federalistas. Santander fue herido dos veces durante la batalla, de tal gravedad que luego declararía Que "solo un milagro de la Providencia me pudo haber salvado". Fue hecho prisionero por las fuerzas centralistas junto con los otros oficiales y soldados que habían sido capturados.
La victoria centralista puso fin a la guerra civil. Posteriormente, ante la inminente amenaza realista en el sur y norte del país, los centralistas y federalistas acordaron una tregua que permitió la liberación de Santander y los demás prisioneros capturados por Nariño tras más de un mes de cautiverio.
Defensa de los valles de Cúcuta
Tras ser liberado, Santander se dirige a Tunja donde llega el 10 de febrero de 1813. Al llegar ahí el congreso lo ascendió a Sargento Mayor, y fue designado para ser el segundo del Coronel Manuel del Castillo y Rada quien era comandante del Batallón 5.º de la Unión del Ejército del Norte. En ese momento adelantaba operaciones en apoyo al entonces Coronel Simón Bolívar en la defensa de los valles de Cúcuta. Tras llegar a Cúcuta, Santander participó inicialmente en la Campaña Admirable en la que Bolívar inicia sus acciones en territorio venezolano. El 12 de abril de 1813 Santander participó en la Acción de la Grita al mando de la 1.ª y 3.ª compañías del Batallón 5º de la Unión con la misión de atacar el flanco izquierdo del enemigo. Santander logró cumplir su misión, la acción terminó con una victoria para los patriotas y la toma de las poblaciones Angostura La Grita y Bailadores. Por sus acciones fue alabado por el Coronel Bolívar quien en una carta dirigida al presidente Camilo Torres desde su cuartel general en la villa de San Cristóbal a las cinco de la tarde del 16 de abril de 1813 declaró que: «La Oficialidad y tropa han acreditado que son dignos de ser libres, y el mayor Santander y capitán Andrade, que subieron por la montaña que domina la posesión y los desalojaron, son dignos de una distinción, como lo merecen el mayor Ricaurte, y capitán Ramírez, que cooperaron por la izquierda y centro”
Santander permanece en la población de La Grita, que había capturado por asalto en el combate de Angostura de La Grita el 13 de abril de 1813, en apoyo al coronel Manuel del Castillo, quien se negó a seguir hacia Caracas. Al final para evitar más discrepancias y por órdenes de Bolívar, le encomienda la defensa de los valles de Cúcuta.
Tuvo varias victorias contra los Realistas a pesar de la inferioridad cuantitativa, defendiendo a los valles de Cúcuta entre junio y octubre de 1813, hasta la Batalla del Llano de Carrillo el 18 de octubre. El valle fue invadido por las fuerzas de Bartolomé Lizón quien contaba con unos 1.300 hombres, Santander trató de retirar su fuerza de 260 hombres hacia Pamplona pero fue derrotado en una acción conjunta de las fuerzas de Lizón y un grupo de guerrillas realistas que les corto el paso, en la batalla perdió la mayoría de su tropa, con el solo salvándose milagrosamente junto con su primo y su subalterno Pedro Fortoul junto con 20 hombres más. Tras la derrota Lizón mandó a degollar los prisioneros patriotas junto con varios simpatizantes patriotas de Pamplona y Cúcuta, incluso familiares de Santander.