Francisco de Bobadilla (Medina del Campo, ca. 1445 – océano Atlántico, 1502) fue un oficial de la Corona de Castilla, gobernador del virreinato de las Indias y comendador de la orden de Calatrava. Se le recuerda principalmente por el arresto a Cristóbal Colón al tiempo que ejercía como juez pesquisidor de La Española. Ejerció el cargo de gobernador general de las Indias desde 1500 hasta 1502, cuando falleció en el naufragio del barco en el que viajaba.
Habitualmente confundido con diversos parientes homónimos contemporáneos, especialmente con Francisco de Bobadilla y Maldonado, I señor de Pinos y Beas, maestresala de los Reyes Católicos y corregidor de Jaén, Córdoba, Andújar y Baza (padre de Isabel de Bobadilla y Peñalosa y hermano de la famosa marquesa de Moya Beatriz de Bobadilla). El presente, asimismo miembro del linaje de los Bobadilla, fue hijo de Juan de Bobadilla, corregidor de Madrid y alcaide de sus reales alcázares, regidor de Medina del Campo, cazador mayor de los Reyes Católicos y doncel de Enrique IV de Castilla, y de Leonor Álvarez de Vadillo (sobrina y favorecida de Leonor Álvarez de Toro, camarera de la reina Leonor de Aragón).Fue hermano de otra Beatriz de Bobadilla, señora de La Gomera y El Hierro en las islas Canarias por su matrimonio con Hernán Peraza, considerada por algunos historiadores como amante de Cristóbal Colón.
Francisco de Bobadilla debió nacer hacia 1445, ya que al ser nombrado comendador de Auñón en la orden de Calatrava en 1480 debía tener ya 35 años.
Fue además comendador de la orden en Auñón, Berninches, Castellanos y El Collado. En Auñón se levantó una revuelta contra su política, ya que sus habitantes quisieron matarlo.
El 21 de mayo de 1499, los Reyes Católicos lo nombraron juez pesquisidor para investigar los sucesos acontecidos en la isla de La Española, debido a las quejas continuas sobre la política que estaban ejerciendo Cristóbal Colón y sus hermanos en la isla (actuaciones venales, esclavitud a los indígenas, ocultación de quintos reales de perlas y de oro, la rebelión de Francisco Roldán y por las acusaciones de traición y ataques de sus muchos enemigos).
Investigación contra Cristóbal Colón y sus hermanos y apresamiento
Así, Bobadilla zarpó hacia la isla a principios de junio de 1500 en dos carabelas llamadas Nuestra Señora de la Antigua y La Gorda, ambas de Palos, capitaneadas por Alonso Vallejo y Andrés Martín. Inicialmente Alonso Sánchez de Carvajal iba a embarcarse pero desistió antes de partir. Bobadilla llevaba consigo a 50 hombres y 19 amerindios que habían sido esclavizados ilegalmente por Colón y ahora se les devolvía a sus tierras. Arribaron a Santo Domingo el 23 de agosto de 1500. Allí Bobadilla se reunió con Diego Colón, quien ahora gobernaba la isla por la ausencia de su hermano Cristóbal (quien estaba en La Vega). Poco después del inicio de la reunión, Bobadilla obligó a Diego a abandonar la fortaleza en la que residía, pero este no reconoció su autoridad, ya que consideró que la de su hermano Cristóbal tenía más peso.
Fernández de Bobadilla habría de hacer una investigación, basándose en denuncias que se habían hecho llegar a los monarcas, de esa forma recopiló gran cantidad de quejas contra Diego y Cristóbal, descubriendo que habían hecho una pésima administración, y con serios abusos de autoridad, por lo que ordenó su apresamiento y traslado a España. Además, se incautaron todos los bienes de los hermanos Colón.
Por lo mismo, por requerimiento de Fernández de Bobadilla, Cristóbal Colón compareció ante él en Santo Domingo en septiembre de 1500, siendo encarcelado como prisionero en la fortaleza junto a su hermano Bartolomé Colón, que había regresado a Santo Domingo, tras luchar contra los amerindios de Jaraguá. A principios de octubre, fueron enviados a España bajo la custodia del capitán Alonso de Vallejo y entregados al obispo de Burgos, Juan Rodríguez de Fonseca, que era el encargado de dirigir los negocios de la América Española y que era un enemigo declarado de Colón. A pesar de todo, los Reyes Católicos trataron cordialmente a Colón y ordenaron liberarlo, rechazando que las acusaciones fueran argumento para encarcelarlo, aunque tampoco fueron desmentidas.
El hijo menor del Almirante, Hernando Colón, que en aquel momento era paje de la reina Isabel I, escribiría en su Historia del almirante una versión de los hechos mucho más favorable a su padre. Afirmó que Colón veía con buenos ojos la llegada de un juez pesquisidor, ya que se hallaba disconforme con un grupo de colonos rebeldes. Sin embargo, al llegar Bobadilla a Santo Domingo y no encontrar a Colón, "recogió y favoreció a los rebeldes" y a todos los que aborrecían a los Colón, contra los que alentó críticas, injurias y humillaciones. Siempre según Hernando, Bobadilla se nombró a sí mismo Gobernador y, para ganarse el afecto de la gente, dictó un bando eximiéndolos de tributo por 20 años. Vendió en subastas las tierras de la Corona, alegando que los monarcas no eran labradores ni mercaderes y que esas tierras debían servir para el bien de los vasallos. Asimismo dio indios a las personas ricas y poderosas con el pacto de dividir con él las ganancias que les proporcionaran esos indios. Esta versión, como muchas otras que ofrece el relato del hijo de Colón, es falsa. En 2005 la investigadora Isabel Aguirre Landa, descubrió en el Archivo General de Simancas, un texto íntegro del proceso. 35 folios, escritos por ambas caras, incluyendo las preguntas que le hicieron a los 23 testigos llamados a declarar y sus respuestas. Ahora sabemos con detalle la verdad de los hechos.
Bobadilla ocupó el cargo de gobernador de La Española el 23 de agosto de 1500, poco tiempo después de su llegada. Durante su gobierno, incentivó la explotación privada y estableció una política según la cual los indígenas trabajarían fundamentalmente en la extracción de oro de los yacimientos existentes en Haina y en el Cibao.
Francisco de Bobadilla ocupó el cargo de gobernador hasta abril de 1502, siendo reemplazado por frey Nicolás de Ovando, quien llegó en junio a la isla.
Bobadilla embarcó de regreso a España en la flota que había traído a Ovando. Sin embargo, falleció en el naufragio de su barco, quizás debido a la llegada de un huracán que Cristóbal Colón se vanaglorió de haber predicho.
Amadeo, Julián (2008). «Cristóbal Colón y los inicios de la justicia en la isla Española. Nombramiento y actuación de los primeros alcaldes mayores». En Francisco Morales Padrón, ed. XVII Coloquio de Historia Canario-Americana: V Centenario de la muerte de Cristóbal Colón. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria. pp. 676-700. ISBN 978-84-8103-540-7.
Martín Acosta, María Emelina (2006). «Isabel la Católica y su política en defensa de los indígenas». XVI Coloquio de Historia Canario-Americana (2004). Francisco Morales Padrón (coord.). Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria. pp. 1959-1991. ISBN 978-84-8103-407-3.
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