Francisco de Asís Vidal y Barraquer (Cambrils, 3 de octubre de 1868-Friburgo, Suiza, 13 de septiembre de 1943) fue un jurista, arzobispo y cardenal católico español. Ocupó los cargos de administrador apostólico de Solsona (1913-1919) y arzobispo de Tarragona (1919-1943). Ejerció también como senador en las Cortes españolas (1914, 1915, 1919-1920, 1921-1922, 1923). Fue académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Nació en Cambrils en 1868, en el seno de una familia acomodada, de juristas por parte de padre y de médicos por parte de madre. Tuvo tres hermanos: Josep, que fue médico; Paula, que fue monja; y Tomás, que murió a los siete años de edad.
Hizo sus primeros estudios en la escuela de su municipio natal. A los 12 años sus padres le enviaron a continuar sus estudios en el prestigioso Colegio de San Ignacio de Manresa, regentado por los jesuitas. Pronto destacó por su aplicación al estudio, recibiendo varios diplomas. Sentía preferencia por las matemáticas y por la filosofía.
Terminado el bachillerato, ingresó en la Universidad de Barcelona para estudiar la carrera de derecho. Fue un alumno brillante, aprobando todas las asignaturas de la carrera con la calificación de sobresaliente, a excepción de una sola, en la que obtuvo la calificación de notable. En 1893 obtuvo la licenciatura en Derecho y en Derecho canónico con las mejores calificaciones de la Universidad de Barcelona.
Entonces inició el ejercicio de su profesión como pasante (1893-1895) de uno de los más prestigiosos juristas catalanes de la época, Joaquim Almeda i Roig, catedrático de Derecho romano, que llegó a decir que "Vidal i Barraquer es tal vez el hombre de mayor talento y de mayor competencia en derecho entre todos los pasantes que he tenido en mi despacho".
En 1895 ingresó en el Seminario Conciliar de Barcelona para cursar sus estudios eclesiásticos, continuándolos en la Universidad Pontificia de Tarragona. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1899 por el obispo Tomás Costa y Fornaguera.
El 24 de septiembre de 1900 obtuvo el doctorado in utroque iure —es decir, en Derecho y en Derecho canónico— en la Universidad de Madrid con una tesis titulada El derecho de la guerra en Roma.
El 27 de noviembre de 1900 fue nombrado fiscal sustituto del tribunal eclesiástico metropolitano de Tarragona. Cinco años después, en 1905, pasó a ser fiscal titular del mismo tribunal eclesiástico metropolitano. Poco después abandonó el cargo de fiscal para ejercer como provisor y como vicario general interino de la archidiócesis tarraconense.
En septiembre de 1907 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo de la Catedral de Tarragona. En 1910 fue nombrado arcipreste de la misma catedral. Ejerció también como presidente del consejo de vigilancia contra el modernismo, comisión que debía ser establecida en todas las diócesis por disposición de la encíclica Pascendi (1907) del papa San Pío X.
En 1909 pasó de ser vicario general interino a vicario general de la archidiócesis de Tarragona, además de juez auditor de testamentos y causas pías, y juez metropolitano. En octubre de 1911, con ocasión de la muerte de Tomás Costa y Fornaguera, hasta entonces arzobispo de Tarragona, Vidal i Barraquer fue nombrado vicario capitular, cargo que ejerció hasta 1913.
Obispo titular de Petacomia y administrador apostólico de Solsona
El 10 de noviembre de 1913, fue preconizado obispo titular de Petacomia y administrador apostólico de Solsona por el Papa San Pío X. Recibió la consagración episcopal el 26 de abril de 1914 en la Catedral de Tarragona de manos de Antolín López Peláez, nuevo arzobispo de Tarragona, que fue asistido por Ramón Barberá y Boada, entonces administrador apostólico de Ciudad Rodrigo, y por Ramon Guillamet, entonces obispo de Córdoba. Tomó posesión de su sede por poder, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Solsona el 24 de mayo de 1914. El 20 de diciembre de 1914 fue elegido senador en representación de la provincia eclesiástica de Tarragona.
Uno de sus principales desvelos fue el seminario diocesano. Le preocupaba la formación de los futuros sacerdotes. Por eso visitaba con frecuencia las clases, presidía los exámenes y trataba de conocer a todos los alumnos, llamándolos por su nombre. Además, fundó una cátedra de sociología en el Seminario Diocesano de Solsona. También le preocupaba la llamada "cuestión social", por lo que favoreció la creación de los sindicatos agrícolas. Además, recorrió varias veces la diócesis en visita pastoral. En abril de 1917 realizó su primera visita ad limina a Roma, donde departió con el Papa Benedicto XV.
En 1918 una grave epidemia de gripe azotó diversas zonas de la diócesis, por lo que el obispo, acompañado únicamente de un bastón, visitó y recorrió las zonas más afectadas para llevar consuelo espiritual y los sacramentos a las personas más afectadas.
Arzobispo de Tarragona y cardenal
Fue preconizado arzobispo de Tarragona el 7 de mayo de 1919 por el Papa Benedicto XV. Recibió el palio arzobispal el 3 de julio y tomó posesión de la sede por poder el 4 de diciembre, haciendo su entrada solemne en la archidiócesis el 21 de diciembre de 1919.
Una de sus principales preocupaciones en Tarragona, como en Solsona, fue la formación del clero. Nombró catedráticos y profesores del Seminario Conciliar de Tarragona a sacerdotes que se habían formado en universidades de prestigio. A los estudiantes más prometedores los envió a cursar sus estudios en las más importantes universidades eclesiásticas y civiles del momento: la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, el Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana de Roma, la Escuela Diplomática del Archivo Vaticano, la Universidad de París, la Universidad de Friburgo (Suiza), la Universidad de Bruselas, la Universidad de Madrid, etc. Cuando, con el advenimiento de la Segunda República española (1931), la archidiócesis se vio en apuros económicos, vendió su coche para poder pagar las becas de sus estudiantes. Defensor de la predicación en catalán, su preocupación por la cultura le llevó a fundar la Biblioteca, el Museo y el Archivo de la archidiócesis tarraconense, gracias a lo cual fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia en mayo de 1920.
Fue creado cardenal en el consistorio público del 7 de marzo de 1921 por el Papa Benedicto XV, con el título de cardenal presbítero de Santa Sabina. Ya como cardenal participó en el cónclave de 1922 en el que fue elegido Pío XI.