Tal Día como Hoy

Francisco Rodríguez del Toro

Militar venezolano

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Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra (Caracas, Capitanía General de Venezuela, 11 de diciembre de 1761-Ibídem, 10 de mayo de 1851) general de división del ejército libertador de Venezuela. Hijo mayor de Sebastián José Antonio Rodríguez del Toro y Ascanio, III marqués del Toro y alcalde ordinario de Caracas, y de Brígida Martina de Ibarra e Ibarra. Era nieto de Francisco Rodríguez del Toro e Isturiz, II marqués del Toro y gobernador y capitán general de la Provincia de Venezuela y sobrino nieto de José Rodríguez del Toro, rector de la Universidad de Salamanca en España y oidor de la Real Audiencia de México. Es usualmente conocido en la historia de Venezuela como el marqués del Toro, título que heredó a la muerte de su padre en 1787. Ello, a pesar de haber apoyado decididamente en el Congreso Constituyente de 1811 la eliminación de los títulos nobiliarios, lo que conllevó a la eliminación del suyo.

Fue nombrado coronel de las milicias de Blancos Voluntarios de los Valles de Aragua por Despacho Real del 6 de mayo de 1800. Luego ascendido a brigadier el 10 de mayo de 1810 por la Junta Suprema de Caracas y elevado a mariscal de campo el 17 de agosto de 1811,​ equivalente a un general de división.​

Egresado de la Universidad de Caracas como bachiller en leyes (abogado) fue procurador general del Ayuntamiento de Caracas y regidor perpetuo de este. Se desempeñó igualmente como coronel del batallón de milicias de los Valles de Aragua. Su casa, durante aquel período, constituyó uno de los epicentros de la Caracas culta, caracterizada por sus célebres tertulias literarias. De hecho, años más tarde su sobrino Fermín Toro habría de llevar a cabo su impresionante formación autodidacta en la biblioteca del marqués, lo que permite suponer la importancia de ésta. Según el historiador Reinaldo Rojas, "el joven Toro se encuentra con una biblioteca que contaba con obras clásicas en los campos de la filosofía, la política, la historia, la literatura y la economía". A decir de Rufino Blanco Fombona: "La casa de los Condes de Tovar y la de los Marqueses del Toro rivalizan, se emulan, como centros sociales y centros de cultura". En igual sentido se expresa Manuel Vicente Magallanes al señalar: "Emulan con el salon de los Ustáriz como centros sociales y de cultura, las casas del conde de Tovar y del marqués del Toro". Sin embargo, agrega Magallanes: "A partir de 1808 todas estas tertulias fueron convirtiéndose de literarias y publicas en políticas y secretas. Pasan a ser los centros activos de la conspiración". En febrero de 1800, Rodríguez del Toro hospedó por varios días en su hacienda de Mocundo, cerca de Valencia, a Alexander von Humboldt, quien en la descripción escrita de su viaje se refirió con admiración a la riqueza de la agricultura y a la belleza del paisaje que allí encontró. ​​​​​​

Participación en la causa patriota

Desde 1808 figura activamente en la causa patriota, sufriendo arrestos y confinamientos en varias ocasiones. Tuvo importante participación en la llamada Conjura de los Mantuanos de 1808, en las reuniones de la Cuadra Bolívar, en la conspiración del cuartel de la Misericordia de marzo de 1810 y en la revolución del 19 de abril de 1810. Gracias a su influjo, la ciudad de Valencia (Venezuela) se plegó a la causa patriota en la etapa inicial de la revolución. Fue el primer general del ejército venezolano y el primer comandante en jefe de sus tropas. ​

En 1810 bajo mandato de la Junta Suprema de Caracas, dirigió la Campaña de Coro. A través de ella se buscó incorporar a dicha provincia, que se mantenía fiel al Consejo de Regencia, a la causa emancipadora. A pesar de varios combates exitosos, las tropas republicanas debieron replegarse ante la noticia de la inminente llegada de un ejército realista proveniente de Maracaibo. Ello hubiera cercado al contingente patriota entre las fuerzas realistas al interior de la ciudad de Coro, con las que estaba combatiendo, y tropas realistas en su retaguardia. Haciéndose evidente que el objetivo de tomar dicha ciudad no resultaba ya factible bajo las nuevas condiciones, el marqués inició un retorno ordenado de sus fuerzas hacia Caracas. Para lograrlo, debió combatir a las fuerzas provenientes de Maracaibo. Entre las batallas libradas en esa campaña se encontraron las de Aguanegra, Pedregal, Aribanaches, Sabaneta, Guedequis y Coro. ​

Diputado electo por El Tocuyo al congreso de 1811, Rodríguez del Toro fue firmante del Acta de Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811, así como signatario de la primera Constitución de Venezuela e Hispanoamérica el 21 de diciembre de ese año.

Una de las primeras acciones del Congreso, luego de firmada la Independencia, fue la de confirmarlo como comandante militar de Venezuela.

En tal carácter, dirigió en 1811 la Campaña de Valencia, destinada a doblegar el alzamiento de dicha ciudad frente a la nueva República pocos días después de declarada la Independencia. Luego de algunos éxitos militares iniciales, se hizo evidente la insuficiencia de las tropas ante la seria resistencia encontrada. Ante los retos mayúsculos enfrentados por los patriotas en diversos frentes le fue ofrecida la dictadura por el Congreso, la cual declinó, siendo ésta subsiguientemente ofrecida a Francisco de Miranda quien sí la aceptó. Al encargarse Miranda de la jefatura militar, el marqués siguió sirviendo como segundo al mando. En tal sentido tuvo un papel muy activo en la toma de Valencia, obtenida a un altísimo costo en vidas que debilitó seriamente al ejército republicano. En dichas acciones, Rodríguez del Toro llevó como edecán a Simón Bolívar, incorporándolo a su entorno inmediato como vía para subsanar la resistencia de Miranda a que este participase en las operaciones militares de Valencia.​

En enero de 1812, Rodríguez del Toro fue designado Vicepresidente del Congreso, en cuyo seno siguió teniendo una participación activa. ​

En la fase final de la Primera República, y ante la insuficiencia de tropas y pertrechos, se comisionó al marqués para reclutar a un nuevo ejército en los Llanos. Ello, para tratar de hacer frente al indetenible avance de las fuerzas realistas de Domingo Monteverde. En palabras de Juan Uslar Pietri:

Ante este último intento fracasado por reavivar la lucha, y frente al derrumbe de la República, se marchó a Cumaná y de allí siguió a la isla de Granada.

Algunos historiadores han contrastado el coraje personal del marqués del Toro con sus limitadas dotes militares. Al referirse a la primera campaña de las armas republicanas José Gil Fortoul señala:

En igual sentido se expresa Caracciolo Parra Pérez al afirmar:

Sin embargo esta visión no es aceptada por otros historiadores venezolanos como Lino Iribarren Celis, Julio Febres Cordero y Aníbal Laydera Villalobos quienes presentan al marqués del Toro como un general hábil y conocedor de su oficio.​​​​​

Firmada la capitulación de San Mateo (1812), se refugió con su hermano el general de división Fernando Rodríguez del Toro en Puerto España, Trinidad, colonia inglesa para la época. Ya en la cincuentena, y en medio de penurias económicas, se dedicó allí a cuidar a este último quien había quedado mutilado e inválido como resultado de las acciones militares del asedio de Valencia en 1812. Regresará a la patria junto a su hermano tras obtenerse la independencia en 1821.​​

Entre 1823 y 1824 se desempeñará como intendente (gobernador civil) de Venezuela y entre 1826 y 1827 como comandante de armas de Caracas. A partir de 1825 habría de habitar en su célebre Quinta de Anauco donde hospedará al Libertador durante su última estadía en Caracas y donde invitará con frecuencia a las figuras fundamentales de la vida pública venezolana y a los próceres sobrevivientes de la independencia. En 1835, mientras estuvo hospedado por Rodríguez del Toro en la Quinta de Anauco, Luis Perú de Lacroix corrigió y finalizó el manuscrito de su Diario de Bucaramanga, dejando al marqués a cargo de su custodia cuando partió a Francia, donde se suicidó.​​Para ese mismo año de 1835 fue simpatizante de la Revolución de las Reformas que buscaba reivindicar a la figura de Simón Bolívar.​ En el año de 1840 participa como uno de los fundadores del partido liberal encabezado por Antonio Leocadio Guzmán.​ En 1842 fue designado por el gobierno del general José Antonio Páez para encabezar la comisión que habría de acompañar la repatriación de los restos del Libertador desde Santa Marta. Dicha comisión se encontraba igualmente integrada por el general Mariano Montilla y por el expresidente de la República José María Vargas.​​​

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