Francisco «Paco» Rabal Valera (Águilas, Murcia, 8 de marzo de 1926-Burdeos, 29 de agosto de 2001) fue un actor, guionista y director de cine español.
Nacido en el pequeño enclave murciano de Cuesta de Gos, cerca de Águilas, sus padres fueron Benito Rabal y Teresa Valera. Al iniciarse la guerra civil española en 1936 su familia se trasladó a Madrid, donde realizó oficios modestos para ayudar a la manutención del hogar, mientras cursaba estudios nocturnos en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo. Conoció a Dámaso Alonso, quien le facilitó libros de poesía y alentó su deseo de iniciar una carrera artística. Su hermano Damián se convertiría a su lado en representante de actores.
Su trabajo como ayudante de electricista en los Estudios Chamartín le puso en contacto con el cine y fue apareciendo como extra en algunas películas; desde La rueda de la vida (1942), El crimen de Pepe Conde (1946) o La Lola se va a los puertos (1947) hasta pronunciar sus primeras frases a las órdenes de Rafael Gil en Reina santa o La fe (1947) y adquirir ya protagonismo en Sor intrépida, La guerra de Dios, El beso de Judas o Murió hace quince años, todas de Gil.
Se había incorporado a la compañía teatral de Isabel Garcés, participando en el montaje de Diario íntimo de la tía Angélica (1946), de José María Pemán. Gradualmente va obteniendo mayores papeles, logrando un gran éxito en 1952 con la obra La muerte de un viajante, de Arthur Miller.
Su carrera teatral se fue viendo eclipsada por la cinematográfica. Debe señalarse, en cualquier caso, que intervino en varias ocasiones en el Festival de Teatro Romano de Mérida: en 1954 con Edipo rey, en 1955 con Julio César, en 1956 con Tiestes y en 1960, de nuevo con Edipo, todas ellas bajo dirección de José Tamayo. Con el mismo director escénico encabezó el cartel, junto a Mary Carrillo, de La vida es sueño (1955), de Calderón de la Barca en el Teatro Español de Madrid. Además, cosechó importantes éxitos como en su interpretación de Enrique III de Inglaterra en Becket (1962), de Jean Anouilh.
En 1947 conoció en el teatro a la que más tarde fue su esposa, la actriz Asunción Balaguer, con quien tuvo dos hijos, Benito y Teresa Rabal, que también se han dedicado al cine y el espectáculo.
Se despidió de los escenarios en 1974 con la obra Viejos tiempos, de Harold Pinter, junto a Irene Gutiérrez Caba.
Trayectoria artística y consagración
En sus inicios trabajó sobre todo con el director Rafael Gil, con quien llegó a hacer catorce películas; también hizo más de una con el dramaturgo José López Rubio, los falangistas José Luis Sáenz de Heredia y José Antonio Nieves Conde; con José María Forqué, el comunista Juan Antonio Bardem, Luis Buñuel, Carlos Saura y el argentino Leopoldo Torre Nilsson y, más adelante, con Mario Camus, con quien llegó a filmar seis largometrajes. Trabajos más ocasionales lo relacionaron, entre otros muchos, con Jaime de Armiñán, José Luis García Sánchez, Antonio Giménez Rico, Gonzalo Suárez, Miguel Hermoso, Fernando Trueba, Angelino Fons, Jaime Camino, Antoni Ribas, Pedro Almodóvar, Jorge Grau, Pedro Olea, José Antonio de la Loma, Bigas Luna, Alfonso Ungría, Francisco Regueiro, Basilio Martín Patino, Vicente Aranda, Josefina Molina, Benito Rabal etc.
Recibió sus primeros premios en 1953 por La guerra de Dios (León de Bronce en el Festival de Venecia y premio de interpretación del Círculo de Escritores Cinematográficos) y Hay un camino a la derecha, de Francisco Rovira-Beleta (Premio de interpretación en el Festival de San Sebastián). En 1954 trabajó con la actriz de Hollywood Merle Oberon en el filme Todo es posible en Granada, de José Luis Sáenz de Heredia.
En 1958 rodó en México Nazarín, de Luis Buñuel. Con Buñuel vivió una auténtica amistad, lo que le llevó a decir: «Leo todos los días sus memorias como si fueran una Biblia, fue un gran creador, por su físico parecía un hombre duro; pero era la persona más tierna que he conocido, era fiel a la amistad, a sus amigos, era muy puntual y con un gran sentido del humor, infantil y muy severo con sus hijos, parecía chapado a la antigua; desde el primer día que nos conocimos fuimos muy buenos amigos y nos llamamos tío y sobrino hasta su muerte»[cita requerida]. Actuó también en sus filmes Viridiana (1961) y Belle de jour (1966) y alcanzó fama internacional.
Tuvo una trayectoria prolífica en el cine internacional, especialmente en Italia, Francia, México y Argentina, entre otros países, con frecuencia en coproducciones. Trabajó con famosos directores europeos, entre ellos muchos italianos, como Michelangelo Antonioni (El eclipse, junto a Alain Delon y Monica Vitti), Valerio Zurlini (El desierto de los tártaros), Luchino Visconti (Las brujas), Alberto Lattuada (Así como eres), Gillo Pontecorvo (La grande strada azzurra) o Luigi Comencini (La historia), aunque también con otros menos denotados como Stelvio Massi, Franco Rossi, Damiano Damiani, Nelo Risi, Pasquale Squitieri, Giuseppe Amato, Giorgio Simonelli, Vittorio Cottafavi, Florestano Vancini, Paolo Heusch, Giuliano Montaldo, Glauco Pellegrini, Alessandro Blasetti, Enzo G. Castellari, Silvano Agosti, Maurizio Lucidi, Filippo Ottoni, Alberto de Martino, Elda Tattoli, Giovanni D'Eramo, Giuseppe Ferrara, Giacomo Battiato, Sofia Scandurra, Lina Wertmüller, Francesco Barilli, Danilo Massi, Umberto Lenzi, Gianni Siragusa, Ferdinando Baldi, Giancarlo Solvi, Luigi Perilli, Mauro Bolognini, Silvio Siano, Carlo Ludovico Bragaglia o Mario Costa.
Entre los franceses destacan Claude Chabrol (María Chantal contra el Dr. Kha), Alain Tanner (El hombre que perdió su sombra), Bernard Giraudeau, Denis Berry, Georges Lampin, Jean Valère, François Villiers, Jacques Reivette, Guy Cavagnac, Paul Leduc o François Labonté. Estadounidenses fueron William Friedkin (Carga maldita), Gregory Nava (La fuerza del destino) o Vincent Sherman (Cervantes). En 1968 encarnó al Che Guevara en el filme homónimo de Paolo Heusch. En España interpretó Camino del Rocío, Tormento y Las largas vacaciones del 36, entre otras muchas.
En 1974 abandonó Madrid precipitadamente para organizar la oposición frente a la instalación de una central nuclear en la Marina de Cope (Murcia), junto con Mario Gaviria, logrando finalmente que fuese retirado el proyecto.
En 1977 recibe un homenaje en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián con una exposición comisariada por Javier Espada, director del Centro Buñuel de Calanda.
Sus antiguos papeles de galán duro y enérgico dieron paso a personajes carismáticos, que quedaron en la memoria colectiva y le reportaron notable éxito y popularidad. En su madurez trabajó en La colmena, de Mario Camus; con Miguel Hermoso en Truhanes y encarnó a Azarías en Los santos inocentes, adaptación de Mario Camus de la obra literaria de Miguel Delibes que le valió el premio de interpretación del Festival de Cannes en 1984, compartido con Alfredo Landa.
Con Luigi Comencini rodó en 1985 La Storia (junto a Claudia Cardinale), con José Luis García Sánchez rodó Divinas palabras en 1987, y con Pedro Almodóvar ¡Átame! en 1989.
Para televisión encarnó a Mateo Alemán en Cervantes (1981), a Francisco de Goya en Los desastres de la guerra (1983), a San Pedro de Alcántara en la miniserie Teresa de Jesús (1985) y al torero retirado Juncal en la exitosa serie dirigida por Jaime de Armiñán en 1988.