Tal Día como Hoy

Francisco Antonio Encina

Abogado, historiador y filósofo chileno

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Francisco Antonio Encina Armanet (San Javier de Loncomilla, 10 de septiembre de 1874-Santiago, 23 de agosto de 1965) fue un abogado, historiador y filósofo chileno.​​ Su extensa Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891 fue un éxito de ventas y le hizo ganar el Premio Nacional de Literatura en 1955 (cuando aún no existía el Premio Nacional de Historia). Junto con Alberto Edwards y Jaime Eyzaguirre fue unos de los tres historiadores más leídos e influyentes durante el siglo xx.​

Es considerado unos de los principales intelectuales de la Generación del centenario,​​​​ un grupo heterogéneo de ensayistas chilenos (entre ellos Alberto Edwards Vives, Carlos Keller, Nicolás Palacios, Tancredo Pinochet, Luis Emilio Recabarren y otros)​​ que, a propósito de los 100 años de la independencia de Chile del Imperio Español, hicieron una valoración negativa y pesimista del proyecto republicano​ (tanto Edwards como él idealizaron la época del Reino de Chile).​​ Encina, como el resto de su generación, veía una abrumadora «crisis moral de la nación», a la que se sumaba el problema de la pobreza económica.​​​

De ideología nacionalista,​​​​​ racista,​​​​ antidemocrática,​​​ antiliberal​​​ y antioligárquica,​​ su obra fue citada profusamente en los años 1960 por economistas e historiadores​​ y, pese a la gran extensión de su Historia de Chile, en la actualidad «ha sido leída (por lo menos parcialmente) por la mayor parte de los chilenos con un nivel cultural mediano».​ Su figura permanece tanto influyente como polémica, particularmente por las afirmaciones de carácter racista que impregnan su obra;​​​​ a diferencia de Palacios, Encina no veía el mestizaje como algo positivo, sino como un hecho corruptor del «elemento superior godo».​ El cruzamiento con el indígena habría sido lo que habría privado a Chile de un mejor destino histórico, del mismo modo, postulaba que la crisis nacional de principios de siglo XX se explicaba, en parte al menos, por el factor racial.​​

En la actualidad, uno de sus mayores críticos dentro del mundo académico es el historiador Sergio Villalobos, quien suele desechar su obra por el racismo que acusa en ella​​ (aun cuando el propio Villalobos es tachado de racista por sus colegas).​ Por el contrario, el historiador Alfredo Jocelyn-Holt ha escrito que «es difícil encontrar un historiador chileno más reflexivo, más dispuesto a pensar y repensar la historia y no solo contentarse con investigarla y escribirla»,​ y lo define junto a Alberto Edwards como «nuestros pensadores políticos más influyentes del siglo XX».​ El filósofo Hugo Eduardo Herrera es uno de los intelectuales contemporáneos que más ha rescatado sus ideas, en particular por su «destacable capacidad de combinar la penetración prospectiva en la situación concreta con ideas que permiten comprenderla iluminadoramente»,​ y la «[indudable] densidad filosófica de su pensamiento»​ que el académico encuentra en sus ensayos políticos.​

Durante su incursión política fue diputado de la República en dos ocasiones (1906-1909; 1909-1912) por Linares, Parral y Loncomilla mientras militaba en el Partido Nacional (monttvarista). Unos años más tarde fundó el efírmero Partido Nacionalista de Chile junto con Alberto Edwards Vives, Luis Galdames Galdames y Ramón Subercaseaux Pérez. Sus libros Nuestra inferioridad económica (1912) y La educación económica y el liceo (1912) fueron la base teórica del movimiento.

Hijo de Pacífico Encina Romero, quien fue diputado entre 1891 y 1894, y de Justina Armanet Vergara, perteneció a una familia de importantes hacendados que tuvieron una gran influencia social y política en la zona del Maule Sur, principalmente en la provincia de Linares. Entre sus antepasados directos se encuentran los militares y hacendados coloniales José Francisco Vergara Rojas, José Vergara Silva, José Miguel Martínez de Vergara y Carbonell, José Martínez de Vergara y Varas y Juan Martínez de Vergara y Leiva Sepúlveda. Es de origen francés a través de su madre, quien era hija del inmigrante Francisco Armanet y Gérard (nacido en Pau, Francia); y nieta de Joseph Antoine Armanet, un oficial de los ejércitos de Napoleón Bonaparte y ayudante de campo del Mariscal Michel Ney en la batalla de Waterloo.​

Su trastatarabuelo, el italiano Giovanni della Croce Bernardotte, fue uno de los principales fundadores de Talca. Mientras que su tataratioabuelo Nicolás de la Cruz Bahamonde, I Conde de Maule, llegó a ser Diputado en las Cortes de Madrid por el Reino de Chile.

En su adolescencia, se destacó por su excelente rendimiento académico y su afición a la lectura de obras filosóficas.​ Estudió en el Liceo de Talca (actual Liceo Abate Molina), que por ese entonces tenía como rector a Adolfo Armanet, tío de su madre y quien sería de mucha importancia en su educación.​ Cuando debió rendir sus exámenes finales para aprobar el bachillerato, solicitó una comisión especial traída desde Santiago. Ingresó a la Universidad de Chile, donde cursó la carrera de Derecho, obteniendo su título de abogado en 1896.​ El propio Encina mencionaría que en su etapa universitaria tanto los hermanos Larraguirre como Valentín Letelier fueron un importe estímulo intelectual.​ Tras un breve ejercicio profesional, se dedicó por entero a sus labores agrícolas.

Ingresó en 1906 a la actividad política, siendo electo como diputado por el Partido Nacional en dos ocasiones (1906 y 1912). Luego de esto, no volvió a ocupar otro cargo público. Durante los gobiernos parlamentarios se le ofrecieron numerosas carteras, específicamente como Ministro de Hacienda, de Justicia y de Educación e Instrucción, negándose a tomar cualesquiera de ellas.​

En 1912 publicó su primer libro Nuestra inferioridad económica, una recopilación de conferencias que había realizado durante año anterior, y La educación económica y el liceo, ambos textos vinculados al Congreso Pedagógico realizado en Chile en 1912. Este material fue la base ideológica del proyecto que llevó a cabo junto con otros intelectuales de la época, el Partido Nacionalista, propuesta que no prosperó por lo que se alejó de la política activa. El partido buscaba erradicar la influencia la religión de la política, robustecer el Poder Ejecutivo, crear un Banco Cnetral, proteger la industria nacional, favorecer al nacional en desmedro del capital foráneo, y establecer la educación primaria obligatoria.​

Viviendo una vida campesina y rural, Encina fue coleccionando documentos y libros sobre la historia de Chile; en 1934 lanzó una nueva y polémica obra: Portales. Al año siguiente fue admitido en la Academia Chilena de la Historia, en cuyo discurso de ingreso trató los temas que profundizaría en La literatura histórica chilena y el concepto actual de la historia (1935).​ A esta le siguió su más célebre libro: la Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891, editada en veinte tomos por la Editorial Nascimento. El éxito de su Historia de Chile fue tan grande que se ha republicado numerosas veces hasta la actualidad.

En el apogeo de su fama desdeñó el puesto que se le ofreció como miembro académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, y otro como miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Años antes ya había rechazado una cátedra de Leyes en la Universidad de Chile.​

Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura el viernes 4 de noviembre​ de 1955.​

Se casó con María Amelia Barker Romero, prima suya, con quien tuvo tres hijos. Su nieta Gisela Silva Encina (conocida por sus obras favorables a la Dictadura Militar) también es historiadora.

Análisis histórico-filosófico de Chile

Encina escribe en una época bastante turbulenta, marcada por protestas y malestar social. Tanto él como los intelectuales del momento producen importantes ensayos que intentan dar respuesta a la crisis del centenario (1900-1934). Para Javier Pinedo, difunto académico de la Universidad de Talca:

Al igual que su contemporáneo Alberto Edwards, Encina idealiza el Reino de Chile y la vida colonial;​ del mismo modo, ambos ven en Diego Portales no solo al «continuador del modelo imperial», como suele ser presentado por investigadores,​​​​ (Portales no estuvo a favor de la independencia del Imperio Español)​ sino a quien estableció la dignidad y solidez al estado independiente que durarían el resto de los sesenta años de gobiernos pelucones y conservadores, convirtiendo a Chile en un ejemplo de estabilidad y orden político en Latinoamérica.​ Al mismo tiempo creía que la aristocracia chilena había perdido su espíritu caballeresco e impetuoso por uno banal y descomprometido.​ Para el historiador la decadencia de la élite blanca chilena se originó con el triunfo de los liberales y la imposición de las políticas anti-estatistas del economista libertario Jean Gustave Courcelle-Seneuil (cuya influencia perdura hasta hoy en el círculo que rodea a académicos como Axel Kaiser) que consistían en rebajar los aranceles y permitir el ingreso de productos y empresas extranjeras, con lo cual se produjo la decadencia del espíritu empresarial nacional y la entrega del país a las grandes empresas extranjeras.​ Aun así, la crítica de Encina se dirige a todo el conjunto de la población nacional, entre las causas de la crisis que identifica en nuestra idiosincrasia están:

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