Tal Día como Hoy

Francis Drake

Corsario, político y militar inglés

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Francis Drake (Tavistock, Inglaterra, 1540-Portobelo, Virreinato del Perú, 28 de enero de 1596) fue un corsario, explorador, comerciante, político y vicealmirante inglés. Dirigió numerosas expediciones de la Marina Real inglesa contra objetivos en territorio español, tanto en la propia España peninsular como en la España americana. Dirigió la tercera expedición para circunnavegar el mundo, cuyos supervivientes remedaron, medio siglo después, la empresa Magallanes-Elcano y la Expedición de García Jofre de Loaísa de 1525-1536. Participó en el ataque a Cádiz de 1587, en la derrota de la Armada Invencible y en el desastre de la Invencible Inglesa, por el que Drake cayó en desgracia.

En una época en la que Inglaterra y España estaban enfrentadas militarmente, fue considerado despectivamente como un pirata por las autoridades españolas, mientras que en Inglaterra y otras naciones se le ha valorado como corsario y patriota, y en su día se le honró como héroe, siendo nombrado caballero por la reina Isabel I.

Francis Drake nació en Tavistock, Devon, al suroccidente de Inglaterra. Fue el mayor de los doce hijos de Edmund Drake, un vicario parroquial de Upchurch,​ y su mujer Mary Mylwaye.​

Debido a la persecución religiosa durante la Prayer Book Rebellion (Rebelión del Libro de Oración) en 1549, la familia Drake huyó de Devon a Kent. Allí el padre obtuvo una cita para ministrar a los hombres de la marina del rey. Fue ordenado diácono y fue nombrado vicario de la iglesia Upnor en el Medway.​ El padre de Drake lo puso como aprendiz de su vecino, el dueño de una barca usada para el comercio costero que transporta mercancía a Francia.​ El capitán estaba tan satisfecho con la conducta del joven Drake que, siendo soltero y sin hijos a su muerte, le legó la barca a Drake.​

En 1569 contrajo matrimonio con Mary Newman, quien falleció doce años después. En 1585 se casó con Elizabeth Sydenham,​ la única descendiente de George Sydenham del valle de Sydenham, quien fue el gran alguacil de Somerset. Después de la muerte de Drake, Elizabeth se casó con William Courtenay de Powderham. Se cree que Francis Drake no tuvo hijos, por lo que sus títulos pasaron a su sobrino, también llamado Francis.

A la edad de trece años Francis Drake se empleó como marinero en un barco mercante, y a los veinte era sobrecargo de un buque que frecuentaba los puertos de Vizcaya.

A primeros de diciembre de 1567, con apenas 25 años, se embarcó junto con su primo segundo John Hawkins en una expedición comandada por este que tenía por misión el comercio de esclavos.​ Pasaron por Cabo Verde, Guinea y San Jorge de la Mina, donde capturaron a doscientos africanos; cruzaron el Atlántico y llegaron a Dominica, Margarita y Borburata, donde se los vendieron a colonos y funcionarios españoles esclavistas. Tras carenar sus barcos en Borburata, Drake recibe el mando del Judith y los expedicionarios se dirigen hacia Curazao y Ríohacha.

Con la intención de navegar hacia Cartagena de Indias, una tormenta los desvió al golfo de México, y al tratar de tomar la fortaleza de San Juan de Ulúa, fueron atacados y derrotados por una flota de escolta española. Previamente, los ingleses se habían comprometido a no usar sus cañones en contra de esta, por lo que los españoles pudieron atracar en el actual puerto de Veracruz.​ A su vez, estos se habían comprometido a no atacar a los británicos una vez entraran, pero todo fue un ardid para sorprenderles y recuperar el fruto del pillaje inglés.​ En el encuentro, los ingleses perdieron dos barcos de su flota y se vieron obligados a retirarse. Llegó a Plymouth, Inglaterra, a finales de enero de 1569, tras un penoso viaje de regreso por falta de víveres.​

A pesar de existir una tregua formal entre las coronas de España e Inglaterra, durante aquella época los incidentes armados entre ambas potencias marítimas se volvieron más violentos y frecuentes.​

Las incursiones de los ingleses en aguas virreinales peruanas durante el siglo XVI caen dentro del marco de las operaciones de corso. La Corona española consideraba a cualquier tipo de navegante que penetraba en el océano Pacífico como un pirata —aunque no lo fuese—, y había ordenado a las autoridades locales tratarlos como tales.

Tras dos viajes menores a las Indias Occidentales entre 1570 y 1571,​ en mayo de 1572 se embarcó nuevamente con la intención de atacar Nombre de Dios, en el istmo de Panamá, donde la flota de Indias española acostumbraba aprovisionarse antes de cruzar el océano de regreso a la península ibérica. En julio de ese año fracasó en su intento de apoderarse de la flota española y resultó herido. Permaneció en la zona todo ese año, y en 1573, aliado con el corsario francés Guillermo Le Testu, capturó un convoy español cargado de oro y plata.

A modo retrospectivo, es pertinente destacar que durante esos viajes menores, en mayo de 1572, el Capitán Francis Drake lideró la expedición desde Plymouth en la nave insignia Pascua y el barco Swan como vicealmirante, con el objetivo primordial de desembarcar en Nombre de Dios. La flota tenía un peso de 70 y 25 toneladas, respectivamente, llevando a bordo a 73 tripulantes voluntarios bajo la dirección de John Drake, hermano del capitán. Ambas naves estaban completamente equipadas con alimentos, ropa y suministros para un año. La expedición, meticulosamente abastecida con municiones, artillería, artesanos y herramientas, incluía tres pinazas desmontadas de Plymouth almacenadas a bordo para su montaje según fuera necesario.​

Cuando Drake volvió a Inglaterra el 9 de agosto de 1573, los escasos treinta marineros que le acompañaban eran todos ricos de por vida. La reina Isabel I de Inglaterra, que patrocinaba a otros corsarios como él, también patrocinó sus expediciones e incursiones, a pesar de que había firmado una tregua temporal con España, por lo que no reconocía oficialmente los actos de Drake, pero se beneficiaba de ellos. Del mismo modo, Felipe II de España, patrocinó a sus propios corsarios emitiendo patentes de corso o licencias oficiales, autorizando a marinos y comerciantes a atacar y saquear barcos y puertos ingleses con fines militares y económicos.

En 1575 participó en la masacre de la isla de Rathlin. Por orden del conde de Essex, las tropas de John Norreys asesinaron no solo a los 200 soldados de la defensa del castillo, sino a 400 civiles que se habían refugiado en la isla, mientras los barcos de Drake evitaban que refuerzos irlandeses y escoceses alcanzaran las costas.​

Con el éxito de la incursión del istmo de Panamá, en 1577 Isabel envió a Drake para iniciar una expedición contra los españoles a lo largo de la costa americana del Pacífico. Drake usó los planes que Richard Grenville había recibido de la patente en 1574 de Isabel, que fue rescindido un año más tarde después de las protestas de Felipe II de España. El 15 de noviembre zarpó de Plymouth, pero tuvo que regresar a puerto por las malas condiciones climatológicas.

Después de este gran revés, volvió a zarpar el 13 de diciembre a bordo del Pelican con otros cuatro barcos y 164 hombres.

Pronto añadió un sexto barco. El 19 de enero de 1578 en la costa de Cabo Verde capturó un buque mercante portugués, la Santa María, renombrada como Mary. También retuvo a su capitán, Nunho da Silva, un hombre con experiencia considerable en la navegación de aguas sudamericanas.

A primeros de abril llegaron a la costa de Brasil, que bordearon hasta el Río de la Plata. Se sabe que en el Río de la Plata en el departamento de Colonia se pierde un barco de la escuadra de Francis Drake, cayendo como prisionero de los indios charrúas, un sobrino o hermano de Francis cuyo nombre era John Drake, quien es mantenido como esclavo por dichos indios por varios meses. A finales de 1580 John Drake, un marino francés y otro inglés toman una canoa indígena y cruzan a remo el Río de la Plata rumbo a la recién fundada Buenos Aires. La llegada al pueblo de pocas casas que era Buenos Aires en ese entonces debió ser una escena dantesca, estos tres hombres descalzos, con sus ropas completamente gastadas, semidesnudos y después de haber convivido con cazadores-recolectores del actual Uruguay, deciden entregarse a las autoridades del Imperio español. La vida de esclavos que llevaron debió ser terrible para decidir entregarse, a sabiendas lo que iría a suceder. Los corsarios fueron rápidamente encarcelados y posteriormente enviados al tribunal de la inquisición en Perú.​

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