Tal Día como Hoy

Francesco Crispi

Político italiano

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Francesco Crispi (Ribera, 4 de octubre de 1818-Nápoles, 12 de agosto de 1901) fue un estadista italiano, presidente del Consejo de Ministros italiano desde el 7 de agosto de 1887 al 6 de febrero de 1891 y entre el 15 de diciembre de 1893 y el 14 de junio de 1896.

La familia de Crispi era italo-albanesa, originaria de la pequeña comunidad agrícola de Palazzo Adriano, ubicada en el suroeste de Sicilia. Francesco nació en Ribera y fue bautizado conforme al rito bizantino.

En 1846 comenzó a trabajar como abogado en Nápoles. El 12 de enero de 1848 con el estallido de la revolución siciliana en Palermo se apresuró a llegar a la isla y tomó parte activa de la insurrección. Después de la restauración del gobierno borbón el 15 de mayo de 1849 fue excluido de los beneficios de la amnistía y se vio obligado a refugiarse en Piamonte.

En Piamonte intentó, en vano, obtener un empleo como secretario comunal de Verolengo, pero ante el fracaso se vio obligado a trabajar como periodista. Implicado en la conspiración mazziniana de Milán del 6 de febrero de 1853, fue expulsado de Piamonte y se exilió en Malta y en París. Expulsado también de Francia, alcanzó a Mazzini en Londres, donde continuó con las conspiraciones para lograr convertir a Italia en una República unida.

El 15 de junio de 1859 regresó a Italia después de haber publicado una carta en la cual se oponía a la ampliación de Piamonte como reino, declarándose partidario de un estado italiano unido y republicano. Ese mismo año recorrió dos veces de incógnito varias ciudades sicilianas, preparando la insurrección de 1860.

Cuándo regresó a Génova, organizó junto a Bertani, Bixio, Medici y Garibaldi la Expedición de los Mil y, con una estratagema convenció a Garibaldi para que la expedición tuviese lugar el 5 de mayo de 1860. Después del desembarco de Marsala el día 11 y en Salemi el 13, Garibaldi fue proclamado dictador de Sicilia con las palabras en boga «Italia y Victor Manuel».

Después de la toma de Palermo, Crispi fue nombrado ministro del Interior y de las finanzas del gobierno siciliano provisional, pero fue pronto obligado a dimitir por los contrastes entre las políticas de Garibaldi y las de los emisarios de Cavour sobre la cuestión de la inmediata adhesión al Reino de Italia. Nombrado secretario de Garibaldi, Crispi obtiene la dimisión de Agostino Depretis, al cual Garibaldi había nombrado dictador, y hubiera seguramente permanecido reacio a las posiciones de Cavour en Nápoles, donde se había nombrado a Garibaldi ministro del Exterior, si la llegada de las tropas oficiales italianas no hubieren anexado al Reino de las dos Sicilias a Italia y forzado el retiro de Garibaldi en Caprera y por consiguiente la dimisión del mismo Crispi.

En 1861 obtuvo su candidatura por la extrema izquierda a la cámara de diputados en el Colegio de Palermo, pero fue derrotado. Por suerte, un querido amigo siciliano, el republicano Vincenzo Favara, había presentado su candidatura en el Colegio de Castelvetrano donde Crispi, aunque siendo desconocido para la mayoría, resultó vencedor gracias a una impecable campaña realizada por su “gran elector”, quien también organizó una recaudación de fondos para consentir al neo-diputado, que en aquel entonces pasaba por graves restricciones económicas para poder asistir a Turín a la inauguración del Parlamento.

En la Cámara, Crispi adquirió fama de ser uno de los miembros más combativos y renuentes del partido republicano. En 1864, sin embargo, se volvió monárquico, pronunciando la histórica frase, repetida poco después en su correspondencia con Mazzini:

En 1866 declinó a la propuesta de entrar al gobierno de Bettino Ricasoli y en 1867 se las ingenió para impedir la invasión a los Estados Pontificios por parte de los seguidores de Garibaldi, previendo la ocupación francesa de Roma y el consecuente fracaso de Mentana. Utilizando el mismo método que poco después utilizaría Felice Cavallotti contra el mismo Crispi, provocó la violenta agitación, conocida como el affare Lobbia, con la cual bastantes diputados del ala conservadora fueron acusados de corrupción, sin que hubiese un soporte probatorio consistente para sostener tal acusación.

Al estallido de la Guerra Franco Prusiana de 1870 se las ingenió para impedir la anunciada alianza de Italia con Francia y para transferir a Roma el gobierno de Giovanni Lanza.

La muerte de Rattazzi en 1873 motivó a los partidarios de Crispi para impulsar su candidatura como dirigente de la Izquierda, pero Crispi, con intención de asegurar la Corona, sostuvo, en cambio, la elección de Agostino Depretis.

Después de la llega al poder de la Izquierda en noviembre de 1876 fue elegido Presidente de la Cámara. En el otoño de 1877 se dirigió a Londres, París y Berlín para una misión secreta, teniendo la oportunidad de establecer relaciones personales con Gladstone, Granville y otros estadistas ingleses, pero sobre todo con el canciller alemán Bismarck.

En diciembre de 1877 tomó el cargo de Giovanni Nicotera como ministro del Interior del gobierno de Depretis, y su breve período en el cargo (70 días) estuvo caracterizado por una serie de importantes sucesos. El 9 de enero de 1878 la muerte de Víctor Manuel II y la asunción al trono de Humberto dieron oportunidad a Crispi de garantizar el formal establecimiento de una monarquía unitaria a través de la llegada del nuevo Rey que se llamaría Humberto I de Italia, en vez de Humberto IV de Saboya. Los despojos de Víctor Manuel fueron sepultados en el Panteón de Roma en vez de ser transferidas al mausoleo de Savoya situado en Superga. El 9 de febrero de 1879 la muerte del Pio IX fue seguida por el primer cónclave realizado después de la unificación de Italia.

Crispi, con la ayuda del cardenal Pecci, que en seguida se convertiría en el papa León XIII, persuadió al Sacro Colegio de tener el cónclave en Roma para darle legitimidad como capital. Prorrogando la duración de la legislatura con el temor de que la solemnidad del evento pudiese ser perturbada.

Las cualidades de estadista demostradas en esta ocasión fueron insuficientes para detener la oleada de indignación de los oponentes de Crispi en relación con una acusación sobre bigamia. Cuando él se volvió a casar, una mujer con la que se había casado en 1853 permanecía viva. Pero una corte declaró que el matrimonio de Crispi en 1853 en Malta era inválido porque una mujer con la que se había casado antes también estaba viva. Para el tiempo de su tercer matrimonio, su primera esposa ya había fallecido y como el contraído con la segunda había sido declarado judicialmente inválido, su tercer matrimonio era conforme a derecho y no caía en bigamia. Pero de cualquier forma, fue obligado a dimitir del cargo.

Por nueve años la carrera política de Crispi sufrió una terrible caída, pero en 1887 regresó al medio político como ministro del Interior del gobierno de Depretis, pero al morir éste en julio del mismo año, Crispi volvió a asumir el cargo de primer ministro.

Uno de sus primeros actos como jefe del gobierno fue visitar a Bismarck, al que deseaba consultar acerca del funcionamiento de la Triple Alianza. Basando su política externa en tal alianza, complementada por el tratado naval realizado con el Reino Unido (el llamado naval entente), negociado por su predecesor, el conde Nicolis de Robilant. Crispi asumió un comportamiento resuelto en las relaciones con Francia, interrumpiendo las largas e infructuosas negociaciones sobre un tratado comercial franco-italiano, y declinando a la invitación francesa para organizar un pabellón italiano en la gran exposición internacional realizada en París en 1889.

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