Francesca Woodman (Denver, 3 de abril de 1958-Nueva York, 19 de enero de 1981) fue una fotógrafa estadounidense conocida por sus autorretratos en blanco y negro de carácter intimista. Graduada en Rhode Island School of Design, la Universidad de Bellas Artes de Providence.
Su fotografía se caracteriza fundamentalmente por el uso de una única modelo, normalmente, desnuda. Solía ser ella, pero en diversas fotografías retrató a varias de sus amistades. El cuerpo que captaba la cámara normalmente estaba en movimiento, debido a los largos tiempos de exposición, o la imagen no era nítida. También utilizaba otras técnicas, como enmascararse o intentar fusionarse con los objetos o el mismo entorno.
Nació en una familia de artistas. Desde muy pequeña, conjuntamente con su hermano Charles Woodman, fue introducida en el mundo del arte por sus padres, George Woodman y Betty Woodman, que eran artistas plásticos. Actualmente, ellos gestionan un archivo de más de 800 imágenes de su hija, 120 de las cuales han sido expuestas o publicadas.
Se inscribe en la generación de mujeres de vanguardia de la década de 1970 que reivindicaron su aportación y visión del mundo, que incluye también a artistas activistas como Cindy Sherman, Martha Rosler o Ana Mendieta.
Francesca Woodman nació en Denver (Colorado) el 3 de abril de 1958 en el seno de una familia de artistas que le inculcó el arte como una prioridad, algo serio en la vida, valorado como una religión. Su madre, Betty Woodman (nacida Abrahams), fue una escultora y ceramista de orígenes judíos, y su padre, George Woodman fue ceramista, pintor y fotógrafo. Su hermano Charles Woodman se dedicó al vídeoarte.La infancia de Francesca transcurrió en Boulder, un pueblo de Colorado, donde se formó en una escuela pública. Entre 1965 y 1966, gracias a una beca concedida al padre de Francesca, toda la familia vivió en Florencia, donde Charles y Francesca acudieron a la escuela primaria y aprendieron el italiano. Los Woodman compraron una casa en Antella, una aldea de la campiña toscana frecuentada por artistas y personajes de la alta sociedad. Más adelante, esta vivienda se convertiría en la casa de verano de la familia.
Francesca se introdujo en el arte siendo una niña, al principio, a través de la pintura, pero su interés por la fotografía se despertó a los 13 años. Su padre le regaló una cámara fotográfica, una Yashica réflex 2 ¼ x 2 ¼. A partir de entonces, empezó con sus primeros trabajos, adoptando un estilo característico, casi siempre fotografiando en blanco y negro, con formato cuadrado, y dando prioridad a la iluminación para, a través de ella, conseguir centrar la atención sobre un tema principal (y normalmente único) en la escena. Todas estas características las podemos encontrar en su primera fotografía, Self-Portrait at thirteen, desvelando una completa declaración de intenciones de su estilo futuro. Para ella, el arte no solo era un estilo de vida, sino más bien una forma de pensar. Es considerada una niña prodigio.
Francesca comenzó a recibir clases de fotografía a finales de los años sesenta y a relacionarse con un grupo de jóvenes artistas relacionados con la revista Criss-Cross Art Communication. En su niñez, podemos vislumbrar su interés hacia la literatura, más específicamente hacia las novelas de la época victoriana, de las cuales extrajo referentes tan simbólicos como Virginia Woolf, Gertrude Stein o Henry James. Posteriormente, estas influencias literarias se reflejarían en sus fotografías. Francesca se caracterizó por vestir de forma extravagante consiguiendo piezas de ropa de otras épocas en mercadillos. Justo en esta época Francesca logró entrar en la Academia Abbot en Andover, Massachussets. En este tiempo la fotografía se convirtió en su pasión y transformó su habitación en un estudio.
Entre 1975 y 1979 fue estudiante de la facultad de Bellas Artes de Providence y la Rhode Island School of Design en Providence. Esta universidad se reconoce por ser una de las escuelas de arte más antiguas de Estados Unidos. Dentro de ésta, conoció al fotógrafo Aaron Siskind, que formaba parte del profesorado. También descubrió el trabajo de otros grandes artistas de su ámbito, como Man Ray o Daune Michals. Desde su primer año, Francesca destacó por sus habilidades artísticas. Mientras cursaba sus estudios en Providence, se trasladó a vivir a Pilgrim Mills, un edificio industrial que le sirvió de estudio.
Fue aceptada en el Programa de Honores, que le permitía vivir durante un año en las instalaciones de la escuela en Palazzo Cenci en Roma. Gracias a haber vivido en Italia con anterioridad, no tuvo problemas para adaptarse a su cultura ni a su lengua. Conoció y se unió a un grupo de artistas ligados a la galería y Librería Maldoror. La librería era un espacio de encuentro para artistas jóvenes, pues a sus propietarios Giuseppe Casetti y Paolo Missigoi les atraían todas aquellas personas relacionadas con los movimientos vanguardistas, más específicamente, aquellas relacionadas con el futurismo, surrealismo y simbolismo. Fueron los propietarios quienes consiguen incluir a Woodman en una exposición de cinco jóvenes artistas en la Ugo Ferranti Gallery, donde fue la única estadounidense que participó. Esta se convirtió en su primera exposición individual.
La única obligación que Francesca tuvo en esta etapa era asistir a clases de Historia del arte. Esto fue determinante, ya que comenzó a expandir y experimentar su arte más allá de los trabajos estudiantiles. Fue en Roma donde realizó algunos de sus trabajos más conocidos a día de hoy, como On Being an Angel, Glove Serie, Self-deceit. Comenzó a realizar retratos a amigos, como Sabina Mirri y Paolo Missiogi, que se ven en su cuaderno Portraits Friends Equations. Durante su estancia en la capital italiana (1977-1978) se dejó influir por la historia y el arte de la decadencia romana, madurando como fotógrafa, descubriendo la fotografía como una vía de expresión a través del cuerpo. En sus fotografías se empezó a vislumbrar un estilo predefinido, caracterizado por la decadencia a través de paredes vacías, espacios cerrados y objetos antiguos. El tema único en sus fotografías es una característica predominante, que acentuaba gracias al tratamiento de la luz en el espacio. Sus fotografías reformulan la imagen de la mujer.
Finalmente, en el otoño de 1978 acabó su último semestre en la universidad Rhode Island School of Design y preparó la exposición Swang Song, en la galería Woods-Gerry. En esta exposición destacó la excéntrica exhibición de sus obras en el espacio, porque algunas de ellas casi llegan a tocar el techo, otras a pie del suelo, combinándose entre sí con diferentes tamaños. En ellas se observa la influencia del estilo surrealista y futurista del cual se había empapado en su estancia en Roma. Woodman estuvo dentro de la primera generación de graduados en fotografía de Estados Unidos.
En 1979 se trasladó a Nueva York. Sloane Rankin quiso dar a conocer el trabajo de su amiga, pero no consiguió convencer al galerista Holly Solomon, que consideraba que el trabajo de Francesca era prometedor, pero no lo suficientemente desarrollado como para exhibirlo. Woodman pasó ese verano en Stanwood, Washington para visitar a su pareja, Benjamin Moore, que estudiaba en la Escuela Pilchuck Glass. Fue allí donde creó una serie fotográfica sobre temas domésticos. Cuando volvió a Nueva York, intentó dar a conocer su trabajo y consiguió realizar algunas exposiciones en la galería Daniel Wolf y mostrar su trabajo de cianotipos en el Alternative Museum. Mientras su trabajo se fue dando a conocer de forma silenciosa, ella comenzó a trabajar en ámbitos que, en primera instancia, parecían alejados de su estilo fotográfico, pero muchos de ellos estuvieron intrínsecamente relacionados con el mundo del arte. Fue modelo para pintores, asistente de fotógrafos y secretaria. Pero el trabajo que mayor interés le causó fue la fotografía de moda, que le permitió seguir ejerciendo su profesión y ganar dinero. En este sector de la publicidad y la moda descubrió el trabajo de Deborah Turbeville, que se caracterizaba por situar a las modelos en escenarios gótico-melodramáticos, como en edificios o pasillos desolados u oscuros. Woodman se empapó de este e,stilo que luego reflejó en sus futuras fotografías. Francesca envió diversos portfolios de su trabajo a los fotógrafos de moda, pero no tuvo éxito.