Jean Louis Xavier François Darlan (Nérac, 7 de agosto de 1881 - Argel, 24 de diciembre de 1942) fue un almirante y político francés.
Salido de la Escuela Naval en 1901, estaba vinculado a la centroizquierda por su padre y por sus participaciones en los gobiernos de Georges Leygues y Albert Sarraut. Los mandos y las funciones ejercidas le comportaron avances rápidos en su carrera, siendo contraalmirante en 1929 y vicealmirante en 1932. Tras la llegada al poder del Frente Popular, sus vínculos con los medios de centroizquierda le designaron como candidato al cargo de jefe del Estado Mayor General. El 6 de junio de 1939 fue nombrado Almirante de la flota, un cargo creado especialmente para él. Interesado por los cañones y los acorazados, su estrategia se fundamentó especialmente en el combate naval, despreciando la puesta en marcha de cambios en la defensa antiaérea o los medios de detección del enemigo.
Agnóstico, Darlan se sentía vinculado a los valores del laicismo, de la pequeña propiedad, del patriotismo y de la moral. Frecuentaba prácticamente más los gabinetes ministeriales de la III República Francesa que el servicio en el mar.
En las conferencias internacionales que se celebraron durante el período de entreguerras, Darlan defendió con vehemencia el derecho de Francia a disponer de una flota potente frente a las pretensiones del Reino Unido, que deseaba que la flota francesa se redujese a un nivel comparable al de las flotas de Alemania o Italia.
A lo largo de su carrera, Darlan consiguió botar nuevas unidades navales, aprovechando para tejer una especie de red oculta de sus protegidos. Efectivamente, escogió e hizo nombrar todos los nuevos almirantes, controlando todos los ascensos en cascada que se derivan de ello. Como no perdió ocasión de hacer entender a los nuevos ascendidos, al felicitarles la parte que ha tomado en su promoción, la mayoría de almirantes y capitanes de navío así nombrados le mantenían una cierta devoción. En el seno de la propia Marina de Guerra, se les conocía como los A.D.D. («Amigos de Darlan»).
En junio de 1940, tras unos momentos de duda, Darlan apoya la petición de armisticio a los alemanes tras la caída de Francia.
Previamente al armisticio, y hasta no ser designado ministro de la Armada, fue partidario de no entregar la marina francesa a la causa alemana, según se desprende de sus conversaciones con Churchill, pero su opinión cambió justo en el momento de su designación ministerial lo que llevó a la ruina de la armada francesa al ser prácticamente aniquilada por la del Reino Unido.
Con la instauración del régimen de Vichy Darlan se convierte en ministro de Marina de Guerra y Mercante en el primer Gobierno de Philippe Pétain, siendo poco después vicepresidente del Consejo y ministro del Interior y de Asuntos Exteriores.
El 10 de febrero de 1941, sucede a Pierre-Étienne Flandin como vicepresidente del Gobierno. Se convierte incluso en el sucesor designado por Pétain en el acta constitucional de 21 de febrero de 1941. Dirige el Gobierno hasta abril de 1942, cuando dimite por presiones de Adolf Hitler, que desea ver a Pierre Laval ocupar su puesto, aunque se mantiene como sucesor designado del jefe del Estado, y se convierte igualmente en comandante en jefe del Ejército francés.
Las violaciones a la obligación de neutralidad de Francia
La nueva Marina francesa estará en la base de la política de colaboración con los alemanes llevada esencialmente a iniciativa de Darlan, convertido en vicepresidente del Consejo. Esta política viola deliberadamente la obligación de neutralidad consagrada en el armisticio, constituyendo la aplicación al ámbito militar de la política colaboracionista fijada públicamente por Philippe Pétain, el 30 de octubre de 1940, al día siguiente de la entrevista de Montoire. Esta política, que no obtiene ninguna contrapartida militar por parte de Alemania, provocará un primer conflicto militar con el Reino Unido y la Francia Libre en Siria, y la pérdida de ese territorio, y está a punto de embarcar a la flota y al Imperio francés en una guerra abierta contra el Reino Unido y los Estados Unidos junto a las potencias del Eje.
El acrecentamiento de la influencia de Darlan
Darlan accede al cargo de vice primer ministro en 1941, puesto que está al mando de la única formación militar que ha quedado intacta tras la lucha con los alemanes, la Marina. Sucede así a Flandin, incapaz de establecer un puente con el III Reich, que lo rechaza como interlocutor.
Los beneficios previstos de la victoria alemana
Darlan, a cambio de la colaboración económica y militar con la Alemania nazi, espera conseguir una suavización de las condiciones del armisticio. Para él, a largo plazo la guerra debería resultar asfixiante para el Reino Unido, que finalmente se vería obligado al abandono de la Europa continental al III Reich. Francia podría así desempeñar un papel de mediadora, viéndose llamada, siempre según él, a vivir todavía largo tiempo bajo la dominación alemana. Por todo ello, Francia no debería limitarse a un cumplimiento puntilloso de las cláusulas del armisticio, cláusulas que supondrían para Francia la pérdida de algunas posibilidades. Visto todo, para Darlan la menos mala de las soluciones era pues la colaboración con Alemania. Tanto más cuanto él mismo esperaba personalmente jugar un importante papel, a la cabeza de la Marina europea, en la futura Europa del Orden nuevo, en el que Francia sería la segunda potencia, tras la propia Alemania.
Sin embargo, subestimaba la desconfianza de Adolf Hitler frente a todos los franceses, incluyendo a los propios colaboracionistas.
Sea como fuese, la voluntad del Alto Mando alemán de utilizar la colaboración de Francia se precipita por el golpe de Estado antibritánico de Rashid Alí en Irak, el 3 de abril de 1941. En ese momento, mientras el Reino Unido sufre su mayor derrota en el teatro de operaciones del Mediterráneo con la evacuación de la isla de Creta, un gigantesco portaaviones natural anclado en su centro, tras la batalla de Creta, Darlan cree llegado el momento de aprovechar para obtener beneficios con la colaboración.
Darlan cuenta con poder obtener la reducción de las cargas resultantes de las cláusulas del armisticio, a cambio de la entrega al III Reich de una base aérea en Siria o Líbano, así como de armamento a los iraquíes opuestos a los británicos. Para ello, se apresura a visitar a Adolf Hitler en Berchtesgaden a principios del mes de mayo de 1941, tras lo cual, el 14 de mayo, se queja ante el Consejo de Ministros en petición de una ampliación de la colaboración.