Frédéric Bourdin (Nanterre, 13 de junio de 1974) es un impostor reincidente francés apodado por la prensa como «el Camaleón».
Comenzó sus fechorías cuando era niño y asegura haber asumido, al menos, quinientas identidades falsas,
tres de las cuales han pertenecido a adolescentes reales desaparecidos.
Bourdin nació en la ciudad de Nanterre, un suburbio a 10 km al noroeste de París, resultado de la relación entre una adolescente francesa de 17 años, y un hombre argelino llamado Kaci.
Según lo que Frederic Bourdin contó en el documental El impostor, su abuelo materno era un hombre muy racista, que decía abiertamente que habría que bombardear a los árabes con armas químicas, y que las personas negras eran monos. Por eso, cuando el abuelo se enteró de que su hija estaba embarazada de un árabe, la alentó a abortar, cosa que ella no hizo, dando a luz a Frederic.
Su padre nunca formó parte de su crianza, mientras que su madre, aunque presente en parte en ella, fue sumamente negligente. Constantemente gustaba de atormentar a Frederic, fingiendo estar enferma o simulando suicidarse, para asustarlo.
A causa de todo esto, Frederic vivió con sus abuelos maternos durante gran parte de su niñez en la ciudad de Nantes (385 km al suroeste de París), pero en la adolescencia huyó a París, donde le permitían dormir en un orfanato.
Según sus propias declaraciones, en este lugar habría demostrado una «gran inteligencia» en áreas como la música y el baile, haciendo coreografías excelentes de Michael Jackson.
El 13 de junio de 1992, Frederic cumplió 18 años, lo que le impedía tener refugio en un orfanato.
A esta edad se hizo pasar por un niño sordomudo y se sentó en la calle a pedir monedas, hasta que los bomberos lo rescataron.
A partir de ahí, empezaría un período imparable, en el que inventó docenas de identidades falsas, pasando por países como Bélgica, Dinamarca, Reino Unido, Suiza, Italia y Bosnia. Podía hacerse entender en inglés, español, alemán, italiano, eslovaco y latín.
El modus operandi, era siempre hacerse pasar por un niño abandonado maltratado, para generar compasión en los demás. Una vez hecho esto, se inventaba un nombre, una historia lo suficientemente conmovedora para los demás, y lo suficientemente realista para él, y cambiaba su aspecto, depilándose, usando ropa infantil, y aprovechándose de su propia complexión física, delgada y pequeña.
Poco a poco, iba sumando antecedentes en varios países por suplantación de identidad.
En 1996, acorralado por la constante persecución de la Interpol, fingió su propia muerte, llamando al alcalde de Nantes desde Alemania y haciéndose pasar por un policía de este país, diciendo que en Múnich habían encontrado el cadáver de un ciudadano francés llamado Frédéric Bourdin. Al no convencer a nadie, Bourdin optó por huir a España. Ese año 1996 vivió en Linares (provincia de Jaén), donde tramó su siguiente golpe.
A mediados de octubre de 1997, en Linares (Jaén) Bourdin tomó la identidad de Nicholas Barclay,
un niño extraviado perteneciente a una familia de San Antonio (estado de Texas). Nicholas, de entonces trece años, jugaba baloncesto con sus amigos el 13 de junio de 1994. Nicholas nunca llegó a casa y desde entonces se le perdió el rastro. Bourdin voló a los Estados Unidos y, a pesar de tener ojos marrones y acento francés, convenció a la familia de que era su hijo de ojos azules. Además aseguró haber escapado de una red de prostitución infantil.
Bourdin vivió casi cinco meses con la familia. En las primeras semanas tras su aparición, un investigador privado local comenzó a sospechar de él mientras trabajaba con un equipo de televisión que había estado grabando a la familia en octubre de 1997. En febrero de 1998, el FBI obtuvo una orden judicial para registrar el ADN y las huellas dactilares del joven. El 6 de marzo de 1998 se confirmó la verdadera identidad de Bourdin, y fue encarcelado por la policía estatal. En septiembre de 1998, en una corte federal de San Antonio, Bourdin se declaró culpable de perjurio y de portar un pasaporte fraudulento. Estuvo en la cárcel por seis años, más del doble de lo que recomiendan las guías de sentencia.
Cuando Bourdin regresó a Francia desde los Estados Unidos en 2003, se mudó a Grenoble y asumió la identidad de Léo Balley, un adolescente francés de catorce años que se encontraba desaparecido desde 1996, pero las pruebas de ADN demostraron lo contrario.