Florencia (en italiano: Firenze) es una ciudad situada en el norte de la región central de Italia; capital y ciudad más poblada de la ciudad metropolitana homónima y de la región de Toscana, de la que es su centro histórico, artístico, económico y administrativo. Cuenta con unos 362 353 habitantes (ISTAT 2025) y es el centro de un área metropolitana de aproximadamente un millón y medio de habitantes.
Capital de Italia entre 1865 y 1871 durante la Unificación italiana, en la Edad Media fue un importante centro cultural, económico y financiero. Conoció su época de mayor esplendor tras la instauración del Gran Ducado de Toscana bajo el dominio de la dinastía Médici.
Florencia es el núcleo urbano en el que se originó en la segunda mitad del siglo XIV el movimiento artístico denominado Renacimiento, y se la considera una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura así como también una de las ciudades más hermosas del mundo. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982 y en él destacan obras medievales y renacentistas como la cúpula de Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio, la Basílica de Santa Cruz, el Palazzo Vecchio y museos como los Uffizi, el Bargello o la Galería de la Academia, que acoge al David de Miguel Ángel.
Al fundarla, los romanos la denominaron Florentia, que en latín significa florecimiento. Posteriormente pasó a llamarse Fiorenza en la época medieval, término que fue muy usado en el lenguaje poético, originándose de ahí su actual nombre en italiano: Firenze.
La ciudad de Florencia se encuentra situada en el centro de una cuenca rodeada por tres lados por las colinas arcillosas de Cercina que se sitúan sobre el barrio de Rifredi y el hospital de Careggi al norte, por las colinas de Fiesole al noreste, de Setignano al este, y de Arcetri, Poggio Imperiale y Bellosguardo al sur. La llanura sobre la que se encuentra la ciudad es atravesada por el río Arno y por otros cursos de agua menores como el Mugnone, el Terzolle y el río Greve.
El área metropolitana de Florencia, Prato y Pistoia es un área densamente poblada que comprende la totalidad de la ciudad metropolitana de Florencia, de la provincia de Prato y de la provincia de Pistoia. Las zonas llanas del área metropolitana constituyen espacios altamente modificados por el ser humano, con amplios sectores industriales y comerciales, en los que los espacios naturales son muy reducidos. Las zonas de colinas adyacentes a la ciudad cuentan desde hace siglos con una vocación fundamentalmente agrícola y habitacional, y sus bosques originarios han sido reducidos de forma drástica por la actividad humana, especialmente en las zonas al sur y al este de la ciudad. Existen zonas húmedas hacia el oeste de la ciudad siguiendo el curso del río Arno. Tiene unos 378 239 habitantes.
Florencia tiene un clima subtropical húmedo (Cfa), tendiendo a mediterráneo (Csa), según la clasificación climática de Köppen. Los veranos son muy calurosos y más secos que el periodo invernal, aunque solamente julio está por debajo de los 40 mm, siendo inexistente el periodo de sequía estival característica de los climas mediterráneos. Asimismo, las temperaturas superan en ocasiones los 35 °C e incluso los 40 °C en verano. Los inviernos, en cambio, son fríos y húmedos, pudiendo bajar la temperatura por debajo de -5 °C. Las nevadas se producen con una frecuencia de una vez al año.
La lluvia que cae en verano es de tipo convectivo, mientras que la mayor parte de las precipitaciones se producen desde el otoño a la primavera, siendo a finales del otoño especialmente abundantes. Por lo tanto, en líneas generales, se podría definir a Florencia como una ciudad con un clima extremo: mucho calor en verano y mucho frío en invierno, acompañado de lluvias regulares y abundantes sobre todo en los meses de noviembre-febrero.
Florencia fue fundada por Julio César como asentamiento para soldados veteranos en el 59 a. C. Se llamó Florentia y se construyó con el estilo de un campamento del ejército con las calles principales, la cardo y la decumanus, cruzándose en la actual plaza de la República. Situada en la Vía Cassia, la ruta principal entre Roma y el norte, y en el fértil valle del Arno, el asentamiento se convirtió rápidamente en una importante ciudad comercial. El emperador Diocleciano la declaró capital de la provincia de Tuscia en el siglo III d. C.
San Miniato fue el primer mártir de Florencia. Fue decapitado alrededor del año 250, cerca de lo que hoy es la plaza de la Señoría, durante las persecuciones anticristianas del emperador Decio. Cuenta la leyenda que, después de la ejecución, él mismo recogió su cabeza y caminó a través del río Arno hasta su ermita en la colina Mons Fiorentinus, donde hoy se erige la Basílica di San Miniato al Monte.
Tras el establecimiento de un obispado alrededor del comienzo del siglo IV, la ciudad experimentó periodos turbulentos bajo el gobierno ostrogodo, durante el cual la ciudad estuvo a menudo afectada por la guerra entre ostrogodos y bizantinos por el control. Vivió alternativamente bajo uno y otro mando, ya que los contendientes ganaban el gobierno a través del asedio y lo perdían de nuevo. Esto pudo haber sido la causa de que la población decayera a menos de 1000 habitantes.
La paz volvió durante el gobierno lombardo en el siglo VI. Conquistada por Carlomagno en el 774, Florencia entró a formar parte del ducado de Toscana, con Lucca como capital. La población volvió a crecer y el comercio prosperó. En el año 854, Florencia y Fiesole se unieron en un solo condado.
El margrave Hugo eligió Florencia como su residencia en lugar de Lucca alrededor del año 1000. Esto inició la Edad de Oro del arte florentino. En 1013 se empezó la construcción de la Basílica de San Miniato al Monte. El exterior del Baptisterio fue revisado en estilo románico entre 1059 y 1128.
En el siglo XII comenzó el periodo comunal y surgieron los primeros y potentes gremios del gótico, de la escuela de Giotto y de la escuela internacional, de Giovanni Boccaccio y de su Decamerón.
En este mismo siglo la ciudad se hundió en una disputa interna entre los Gibelinos, que apoyaban al emperador germano, y los Güelfos, pro papales. Estos últimos triunfaron y se dividieron en dos facciones feudales, los Blancos y los Negros, liderados respectivamente por Vieri de' Cerchi y Corso Donati. Estas luchas finalmente llevaron al exilio a los Güelfos Blancos, entre los que se encontraba Dante Alighieri. Esta disputa interna fue documentada más tarde por Dino Compagni, un Güelfo Blanco, en sus Crónicas de Florencia.
Este conflicto político no impidió que la ciudad se convirtiera en una de las ciudades más poderosas y prósperas de Europa, con su propia moneda de oro. El florín de oro (fiorino d'oro) de la república de Florencia, que se introdujo en 1252, fue la primera moneda de oro europea en cantidades suficientes para tener un papel comercial significativo desde el siglo VII. Muchos de los bancos florentinos tenían sucursales a lo largo de Europa, y el florín se convirtió rápidamente en la moneda de comercio dominante en Europa occidental. Este periodo también vio el declive de la anteriormente poderosa Pisa, que fue derrotada por Génova en 1284 y subyugada a Florencia en 1406. El poder cambió de la aristocracia a la elite mercantil, siguiendo el movimiento contrario al gobierno aristocrático liderado por Giano della Bella, que tuvo como resultado una serie de leyes llamadas Ordenanzas de Justicia (1293).
De una población estimada de 80 000 habitantes antes de la epidemia de peste negra de 1348, se dice que alrededor de 25 000 se dedicaban a la industria de la lana en la ciudad: en 1345 Florencia fue el escenario de un intento de huelga de los cardadores (ciompi), quienes en 1378 iniciaron una breve revuelta contra la oligarquía, la llamada la Revuelta de los Ciompi. Después de su supresión, Florencia estuvo bajo el dominio de la familia Albizzi (1382-1434), grandes rivales de los Médici.
Cosimo de Médici fue el primer miembro de la familia Médici en controlar la ciudad entre bastidores. Aunque la ciudad era técnicamente una especie de democracia, su poder venía de una larga red de patrocinio además de su nueva alianza con los inmigrantes, la gente nuova. Sin embargo, el nombre de su familia estaba manchado por la condición de usureros, y Cosme, decidido por la redención, aceptó frente al Papa la financiación del Monasterio de San Marco, prueba de lo que Cosme podía brindar para salvar su alma. El hecho de que los Médici eran banqueros del papa también contribuyó a su ascenso. Cosimo fue sucedido por su hijo Piero, que fue sucedido poco después por el nieto de Cosimo, Lorenzo, en 1469. Lorenzo de Médici nació en el momento en que la familia era rica y recibió la mejor educación posible, por lo que fue un gran patrón de las artes, encargando trabajos a Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y Botticelli. Su sueño era que la belleza y los mitos de la antigüedad clásica resurgieran, haciendo todo lo posible para que el arte florentino crezca. Lorenzo también fue un talentoso músico y trajo a Florencia a algunos de los compositores y cantantes más famosos del momento, como Alexander Agricola, Johannes Ghiselin y Heinrich Isaac.