Fernando de la Rúa (Córdoba; 15 de septiembre de 1937-Loma Verde; 9 de julio de 2019) fue un abogado, profesor y político argentino, presidente de la Nación Argentina entre 1999 y 2001, primer jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 1996 y 1999, senador nacional por la Capital Federal en los períodos 1973-1976, 1983-1989 y 1992-1996, diputado nacional por la Capital Federal en 1991-1992, y presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical entre 1997 y 1999.
De la Rúa asumió como presidente el 10 de diciembre de 1999, luego de vencer en las elecciones presidenciales apoyado por la Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación, coalición entre la UCR y la formación de centroizquierda y sectores peronistas FREPASO. De la Rúa anunció su programa de gobierno mediante una «Carta a los argentinos», en donde se comprometió a mantener el sistema monetario imperante desde 1991 bajo la Ley de Convertibilidad del Austral, que establecía una paridad entre el peso argentino y el dólar estadounidense, a luchar contra «la corrupción inherente a la concentración del poder y la debilidad de los controles», generar una «cultura exportadora» con mayor valor agregado, profundizar en el Mercosur, tener una tasa de inversión no menor al 30 % financiada con recursos propios y colocar a la educación como «eje central de la transformación».
Ya en gobierno, sin embargo, el agravamiento de la crisis económica iniciada en 1998, la creciente demostración de insostenibilidad de la convertibilidad a largo plazo y las medidas económicas procíclicas tomadas al inicio de su gobierno, llevaron a su gobierno a depender cada vez más de la toma de deuda externa —principalmente por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI)— a fin de sustentar el cambio fijo; estas medidas llevaron a un deterioro rápido y persistente de la economía y los indicadores sociales. Durante el período temprano de su presidencia se destacaron la intervención federal de la provincia de Corrientes a fines de 1999 —la cual tuvo fuerte represión en la que fueron muertas dos personas y heridas otras cincuenta— y el anuncio del primer plan económico que incluyó la célebre Tablita de Machinea y un sonado escándalo por posibles sobornos en el Senado de la Nación para lograr la aprobación de la Ley de Reforma Laboral —que motivó la renuncia de su vicepresidente, Carlos Álvarez, en octubre del 2000—. Más tarde en su gobierno se destacaron las dos grandes operaciones financieras internacionales conocidas como «Blindaje» y «Megacanje», la designación como ministro de Economía de Domingo Cavallo —quien había ocupado el mismo cargo durante el gobierno de Carlos Menem y contribuyó a la Ley de convertibilidad del Austral— y el «Decreto de Necesidad y Urgencia» —el cual fue propuesto por la entonces Ministra de Trabajo Patricia Bullrich, el cual rebajó un 13 % las jubilaciones y los salarios de la administración pública (incluidos los docentes) generalizando un movimiento piquetero de desocupados en contra de las medidas del gobierno—.
La situación del país empeoró visiblemente en 2001, agravándose la crisis económica y social, hasta convertirse en una crisis política e institucional. El plano político terminó de deteriorarse con la derrota abrumadora de «La Alianza» en las elecciones legislativas de medio término de ese mismo año, en las que una enorme proporción del electorado emitió votos en blanco o anulados. El 2 de diciembre, una impopular disposición del gobierno, conocida como «Corralito», que restringía la extracción de dinero en efectivo de los bancos y la cual fue diseñada por el ministro Cavallo, terminó provocando un estallido social generalizado, con manifestaciones, bloqueos de rutas y calles, ataques a bancos y saqueos a supermercados en las principales ciudades del país. El 19 de diciembre, De la Rúa anunció por televisión el Estado de sitio e inmediatamente después de finalizar el anuncio miles de personas salieron a la calle con el lema «Que se vayan todos». Al día siguiente las manifestaciones populares continuaban y fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad con un saldo de treinta y nueve víctimas fatales en distintos puntos del país. Esa tarde De la Rúa presentó su renuncia a la Presidencia, abriendo un período de dos semanas de alta inestabilidad política y caos social, durante las cuales cuatro funcionarios estuvieron a cargo del Poder Ejecutivo, dos de ellos con el título de presidente de la Nación (Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde).
De la Rúa se retiró de la política y evitó emitir declaraciones públicas después de su renuncia. Continuó siendo una figura controvertida por su papel en la crisis económica de 2001, al igual que por la represión policial durante el estallido social posterior, el cual causó más de treinta muertes, y los eventuales actos de corrupción durante su gobierno, que lo llevaron a ser incluido en varias causas judiciales en su contra, en ninguna de las cuales resultó condenado. Falleció el 9 de julio de 2019, a la edad de 81 años.
Fernando de la Rúa nació el 15 de septiembre de 1937, en la ciudad de Córdoba, capital de la provincia homónima, en el seno de una familia de clase media-alta. La familia De la Rúa estaba muy ligada a la política argentina en más de una provincia y varios de sus miembros habían integrado previamente la Unión Cívica Radical. Su padre, Antonio de la Rúa Catani (1905-1979), era descendiente de gallegos y provenía de Santiago del Estero, habiéndose instalado en la provincia de Córdoba para estudiar abogacía; fue militante radical desde muy joven, llegando incluso a ser legislador y funcionario durante la gobernación de Amadeo Sabattini. Su madre, Eleonora Felisa Bruno Boeri (1908-1999), era hija de inmigrantes italianos. De la Rúa tuvo un hermano, Jorge de la Rúa, cinco años menor que él, que ejercería como funcionario durante la gobernación de Eduardo Angeloz y posteriormente como secretario y ministro durante la presidencia de su hermano. Un primo hermano suyo, Tomas Rodríguez de la Rúa, fue candidato por un sublema radical a gobernador de Jujuy en las elecciones de 1999, en una misma boleta que lo contenía como candidato presidencial.
De la Rúa asistió a la escuela primaria Olmos, y completó sus estudios secundarios en el Liceo Militar General Paz, manteniendo promedios muy altos de 9,53 en el primer año y 9,92 en el último, lo que le permitió ser abanderado. Manifestó sus inclinaciones políticas iniciales en ese período como opositor al gobierno de Juan Domingo Perón y al movimiento justicialista, sobre los cuales escribió sátiras bajo el seudónimo de «Lauchín». Quienes lo conocieron en su adolescencia lo describieron como una persona extrovertida y risueña, con una personalidad muy diferente al perfil serio y moderado que mantendría durante toda su carrera política. Se afilió al radicalismo al alcanzar la mayoría de edad, en 1955, instigado por su tío materno Víctor Arraigada, aproximadamente cuando ocurrió el golpe de Estado en Argentina de 1955 que derrocó a Perón e instauró una dictadura militar, la cual proscribió al justicialismo. De la Rúa se mantuvo ligado a los sectores más antiperonistas y derechistas de la UCR, y cuando el partido se dividió en 1957 permaneció en la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), manteniéndose así hasta que esta obtuvo nuevamente el título «Unión Cívica Radical» en junio de 1972. Además de su filiación radical, desde su niñez De la Rúa fue fervientemente católico y tuvo participación activa en grupos religiosos como el Movimiento Católico de Juventudes y la Juventud Católica de Córdoba.
Aunque inicialmente tenía la intención de estudiar medicina, finalmente resolvió convertirse en abogado, instigado mayormente por su padre. Completó su carrera rápidamente y se recibió con medalla de honor en la Universidad Nacional de Córdoba en 1958, a la temprana edad de veintiún años. Ejerció brevemente su profesión desde un estudio jurídico instalado en la casa de su familia en Obispo Trejo 636, Nueva Córdoba, pero posteriormente lo abandonó para comenzar a trabajar como docente en la universidad.