Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 2 de octubre de 1936-Castilfrío de la Sierra, Soria, 10 de abril de 2023) fue un escritor y periodista español, autor de más de cuarenta libros, principalmente ensayos y novelas, casi todos con un fondo autobiográfico. También cultivó la narración de viajes, tradujo libros del francés y colaboró en prensa y radio. Presentó y dirigió numerosos programas de televisión, la mayor parte relacionados con la cultura.
Fernando Sánchez Dragó era sobrino-nieto de Modesto Sánchez Ortiz, director de La Vanguardia, y nieto de Gerardo Sánchez Ortiz, uno de los fundadores de la Asociación de la Prensa de Madrid.
Era el hijo primogénito de la alicantina Elena Dragó Carratalá y el único y póstumo del periodista Fernando Sánchez Monreal, que había sido redactor-jefe del diario La Voz, y era director y propietario del periódico Noti-Sport y director de la agencia de noticias Febus cuando estalló la guerra civil española.
Fernando Sánchez Dragó nació en el barrio de Salamanca. De niño pasaba mucho tiempo hablando con su ángel de la guarda, llamado Jai. En casa lo llamaban Nano.
A los cinco u ocho años fundó, dirigió y redactó un periódico autógrafo, La Nueva España, del que se conservan varios ejemplares, un plagio del diario ABC que alquilaba a los vecinos del inmueble en el que vivía por cinco céntimos de peseta.
Tenía seis años cuando su madre, el día anterior a su primer día de colegio, lo llevó al cine para ver la película El mago de Oz, que le hizo concebir que la vida, el mundo, era un sendero de baldosas amarillas.
Fue alumno del Colegio del Pilar de Madrid. Licenciado en Filología Románica (1959) y Lenguas Modernas, en la especialidad de italiano (1962) y doctor en Letras por la Universidad de Madrid con una tesis sobre Valle-Inclán.
Durante su infancia y adolescencia, sólo supo sobre la muerte de su padre que había sucedido durante la guerra civil y creyó que había sido asesinado por los republicanos. Con todo, al ingresar a la universidad, entró en el Partido Comunista de España convencido por Jorge Semprún, sin ser comunista, para "correr aventuras". En 1956, estando detenido por participar en las protestas universitarias, un comisario de policía le reveló abruptamente que su padre había muerto a manos de los sublevados contra la Segunda República Española, lo que supuso una conmoción para él.
Hacia finales de la década de 1950 o principios de la siguiente, según confesión propia, tradujo más de veinte títulos de las novelas de Simenon, de la serie del comisario de policía Maigret. Antes, en 1954 había cofundado la revista poética Aldebarán.
Fue encarcelado en 1956 por instigar y participar en los sucesos del mismo año, y de nuevo en 1958 y 1963 por sus escritos e ideología. En 1964, estando bajo arresto domiciliario, escapó al exilio y regresó a España en 1970.
En 1960 escribió en veintitrés días su primer libro, una novela, con el propósito de conquistar a una mujer, y lo consiguió. Por otra parte, el libro sería publicado en 1984.
Un año antes de escapar, en Roma, se había enamorado de Caterina Barilli en cuanto la conoció.
Durante el exilio fue corresponsal de prensa para el diario El Alcázar, adoptando como seudónimo el nombre de su padre.
Dragó fue detenido a su regreso de Italia, en septiembre de 1963. Según Francisco Xavier Redondo Abal, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, fue el escritor quien, de forma consciente o inconsciente, desveló a la policía franquista la verdadera identidad de Jorge Semprún.
En una visita a la ciudad india de Benarés, en marzo de 1967, salió del hotel una madrugada para ver el amanecer desde uno de los ghats, escalinatas en la ribera del río Ganges que descienden hasta el agua, y cuando salió el Sol lo vio "danzar" y se sintió embriagado por una explosión sagrada que imprimió en él una huella indeleble. Esta experiencia, "auténtica caída a las puertas de Damasco", motivó la conversión de "un intelectual sin gafas, pero gafotas (...) positivista, empirista, racionalista y crítico a la manera occidental" en un "hombre religioso".
En 1978 publicó Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España, obra que pese a ser rechazada tres veces por las editoriales supuso su revelación como escritor y todo un éxito de ventas. El libro fue escrito, según su autor, entre Dakar, Fez, Soria, Tokio, Madrid y Alicante, y contó con un prólogo de Torrente Ballester. La presentación de la obra sucedió en el Ateneo de Madrid con intervenciones de Dámaso Alonso, José Luis Aranguren (profesores del autor en su etapa universitaria) Fernando Savater, Julio Caro Baroja, Fernando Arrabal, Luis Racionero y Agustín García Calvo. Además de los citados, la obra fue elogiada por historiadores como Claudio Sánchez Albornoz, Domínguez Ortiz y José Antonio Maravall; así como por Eduardo Blanco Amor, Mauricio Wacquez, Teresa Gracia, Manuel Andújar, Ignacio Amestoy, Rubén Caba, Juan Cueto, Alberto Cardín, Jesús Torbado, Fanny Rubio, Luis Eduardo Aute, José Saramago, Montero Glez, Eduardo Haro Ibars, Camilo José Cela, Alfredo Bryce Echenique, Mario Satz, José Luis Garci, Anna Grau, Javier Sierra, Enrique García Máiquez, Javier Barreiro, Gustavo Bueno, Salvador Dalí, Jorge Verstrynge, Arturo Pérez-Reverte o Carlos Casares Mouriño.José María de Areilza comparó la obra con En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y Don Quijote de La Mancha de Cervantes.
Enseñó en universidades de Italia, Japón, Senegal, Marruecos, Jordania, Kenia, Estados Unidos y España, como profesor de lengua española y literatura e historia española.
Trabajó en la televisión en Italia (RAI), Japón (NHK), Televisión española (RTVE) y Telemadrid; colaboró con emisoras de radio de España (SER, Onda Cero, COPE, EsRadio[cita requerida] y diversas publicaciones del Grupo 16, el periódico El Mundo y la revista Época. Su trabajo como director y presentador de programas de televisión se ha distinguido por la calidad intelectual de los invitados y el dinamismo de algunos de sus debates.