Fernando Márquez Miranda (Buenos Aires, 25 de enero de 1897 - ibídem, 13 de diciembre de 1961) fue un arqueólogo, historiador y catedrático argentino.
Sus estudios tuvieron como marco la Capital Federal y la ciudad de La Plata.
Estudió en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (donde obtuvo en 1918 el título de doctor en Jurisprudencia) y en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (donde obtuvo en 1923 el título de profesor en Historia).
Desde fines de 1923 comenzó a ejercer las cátedras de Historia, Prehistoria y Arqueología.[cita requerida] Ocupó el decanato y el cargo de consejero titular en Humanidades, en distintos períodos, en la misma Universidad Nacional de La Plata.
Entre 1924 y 1944 fue profesor de historia en el Colegio Nacional de La Plata.
Entre 1933 y 1950 fue profesor de historia argentina y americana en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Entre 1923 y 1944 fue profesor de prehistoria argentina y americana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de La Plata.
Entre 1932 y 1947 fue profesor de historia en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Entre 1933 y 1946 fue jefe del Departamento de Arqueología y Etnografía del Museo de La Plata. Posteriormente fue interventor del mismo. Volvió a ocupar este cargo en 1955 hasta su muerte en 1961. En febrero de 1947 Torres es declarado cesante por la intervención a las universidades durante el gobierno de Juan Domingo Perón debido a su militancia radical. Márquez Miranda fue un ferviente opositor a la intervención por la fuerza de las universidades, lo que determinó que incluso fuera detenido por un tiempo junto con un importante número de estudiantes en la Cárcel de los Encausados en Buenos Aires. Durante este periodo de tiempo, hasta su reincorporación en 1955,[cita requerida] trabajó escribiendo para los diarios La Nación y La Prensa, para la Revista El Hogar, como articulista y reseñista en la revista Ciencia e Investigación, así como participando en distintos proyectos editoriales.
En el lapso comprendido entre 1935 y 1936, vivió en Madrid para preparar su doctorado en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid-Alcalá. Allí dictó ―conjuntamente con el etnólogo y arqueólogo argentino Francisco de Aparicio (1892-1951)― un curso de arqueología del noreste argentino.
Se doctoró con una tesis sobre los diaguitas: Los aborígenes argentinos.
En 1942 halló en el Cuzco el Arte de la lengua millcayac de Luis de Valdivia, única obra sobre el extinto idioma millcayac, que se había publicado en 1607 y cuyo contenido era desconocida para los investigadores, con excepción de unas pocas páginas halladas en Inglaterra alrededor de 1910. Tras su hallazgo, la pista de este ejemplar se perdió otra vez y solo sería reencontrado en 2011 en otra biblioteca de la ciudad.
No solo la docencia absorbió su vida científica. También trabajó con coleccionistas de museos y organizó en el de La Plata, la sala de Culturas Peruanas y la de Culturas del Noroeste Argentino. El trabajo en el terreno, siempre llevando a su lado discípulos (que luego serían también brillantes arqueólogos como Eduardo Mario Cigliano) se centró en Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan.
Asistió como delegado a diversos congresos científicos nacionales y extranjeros.
En Jujuy, los trabajos comenzaron en 1958 con un estudio exhaustivos de la quebrada de Juella (departamento Tilcara). En años siguientes, esta investigación sería continuada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, con sede en Tilcara.
Márquez Miranda fue uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Antropología y miembro de distintos Congresos Internacionales de Americanistas.
José Fernández, en su Historia de la arqueología argentina, coloca a Márquez Miranda entre los científicos que contribuyeron a la consolidación universitaria de la disciplina arqueológica, junto con figuras tales como Salvador Debenedetti, Antonio Serrano, Eduardo Casanova, Odilia Bregante, y Milcíades Alejo Vignati, por solo nombrar profesionales que actuaron en Jujuy.
Dentro de esta etapa de evolución de la ciencia. Fernando Márquez Miranda ocuparía, según el mismo autor antes mencionado, una importante posición en el seno de la «corriente historicista» con fuerte fundamento etnohistórico y en contraposición a la «escuela naturalista».