Fernando Affonso Collor de Mello (Río de Janeiro, 12 de agosto de 1949) es un político brasileño que se desempeñó como el 32°. presidente de la República de Brasil desde 1990 hasta 1992, cuando dimitió tras un juicio político por parte del Senado. Collor fue el primer presidente elegido después de la restauración de la democracia brasileña, también fue el político más joven en asumir la presidencia en la historia de Brasil.
Fernando Collor nació en una familia política. Es hijo del exsenador Arnon Affonso de Farias Mello y de Leda Collor (hija del exministro de Trabajo Lindolfo Collor, liderado por su padre, exgobernador de Alagoas y propietario de la Organización Arnon de Mello, un conglomerado mediático que gestiona la cadena de televisión estatal TV Gazeta de Alagoas, afiliada de TV Globo en el estado). "Collor" es una adaptación portuguesa del apellido alemán Köhler, de su abuelo materno Lindolfo Leopoldo Boeckel Collor.
Su mandato se vio marcado por la aplicación del "pacote", el plan de reestructuración más severo de la historia del país: privatización de empresas, desregulación de las negociaciones salariales, confiscación temporal de ahorros y depósitos bancarios, recortes en programas sociales, etc. El desempleo aumentó, los salarios cayeron y el país se encontró en recesión económica. Estos desajustes en el plano económico y las acusaciones por corrupción que salieron a la luz en 1992, llevaron a la presentación de un proceso de destitución en el parlamento que lo removió de la presidencia. Antes de que el proceso pudiera finalizarse, el presidente dimitió el 29 de diciembre de 1992, entregando el cargo a su vicepresidente, Itamar Franco, apenas unas horas antes de ser condenado por el Senado Federal por delitos de responsabilidad, lo que resultó en la pérdida de sus derechos políticos durante ocho años. Durante su presidencia, firmó el Tratado de Asunción en 1991, el documento fundacional del Mercado Común del Sur (Mercosur). Fusionó IAPAS e INPS, creando la actual agencia federal, el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Dirigió las actas de la "Cumbre de la Tierra" en ECO-92. También aprobó oficialmente la demarcación del Territorio Indígena Yanomami.
Más tarde, tras un tiempo en el anonimato, Collor fue senador por Alagoas desde febrero de 2007 hasta febrero de 2023. Ganó las elecciones por primera vez en 2006 y fue reelegido en 2014. En agosto de 2017, Collor fue acusado por el Tribunal Federal Supremo de Brasil de recibir alrededor de 9 millones de dólares en sobornos entre 2010 y 2014 de la filial de Petrobras, BR Distributor. El 24 de abril de 2025, su arresto inmediato fue ordenado por el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes. En las primeras horas del 25 de abril, fue arrestado por la Policía Federal de Brasil.
Collor de Mello proviene de una familia poderosa del estado nordestino de Alagoas, dedicada al negocio de las comunicaciones. Trabajó como periodista en el Jornal do Brasil. Entró en la política siendo diputado federal, después como prefecto (alcalde) de Maceió (capital de Alagoas) y como gobernador del estado de Alagoas. También llegó a ser presidente del club de fútbol CSA. Su estilo personal era de un hombre elegante, atlético y de espíritu joven, lo que llevó a que el presidente de Estados Unidos, George H. W. Bush, lo llamara el "Indiana Jones de América Latina".
Collor de Mello se presentó como candidato a presidente para los comicios de 1989 a través del PRN (Partido da Reconstrução Nacional, Partido de la Reconstrucción Nacional en español), un pequeño partido de derecha, que logró captar apoyos tanto en las clases altas como en las bajas. La campaña de Collor de Mello se basó en prometer medidas para combatir la inflación y en mostrarse opuesto a los burócratas, acusándolos de corrupción y de cobrar elevados sueldos, un discurso que resultó atrayente para una sociedad distanciada de la clase política. Por otro lado, Collor de Mello logró obtener el apoyo de sectores de derecha, ya que era considerado como el único capaz de derrotar al candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula Da Silva.
El perfil de Collor de Mello fusionaba rasgos de los antiguos caudillos populares, mientras que por otro lado se presentaba como un político nuevo que prometía la modernización definitiva del Brasil. Finalmente, en los comicios del domingo 17 de diciembre de 1989 fue elegido presidente del país, en segunda vuelta contra Lula da Silva.
En la década de 1980, al igual que muchos países de la región, Brasil inició su retorno a la democracia, proceso encabezado por José Sarney. Sin embargo, en el plano económico la situación era muy compleja, ya que existía un enorme desequilibrio fiscal que no podía ser financiado con deuda externa, por lo tanto toda la presión recaía sobre la moneda local que se vio fuertemente desvalorización.
En 1989, en proceso de la caída de la Unión Soviética, surgió el denominado Consenso de Washington, un conjunto de políticas económicas neoliberales que fueron recomendadas a los países de América Latina para impulsar sus economías. Las bases de dicho consenso eran la disciplina macroeconómica, la implementación de una economía de mercado y la apertura al mundo. En la práctica los países de la región debían reducir su gasto público, privatizar empresas estatales y abrir la mayor parte de sus empresas estatales a la inversión privada, principalmente extranjera. En un marco de inflación descontrolada, las propuestas de Collor de Mello, alineadas al Consenso de Washington, resultaron atractivas para vastos sectores de la población.
Su campaña electoral recibió una importante financiación y apoyo de los medios de comunicación, especialmente TV Globo. Su oponente era el sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva, que preocupaba a las sectores económicos dirigentes con su programa de transformaciones sociales y ruptura con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.
Cuando Fernando Collor de Mello asumió la presidencia, su partido solo contaba con una minoría parlamentaria, sin embargo, confiaba en la legitimidad que le habían otorgado los electores [cita requerida]y en su vínculo con el pueblo a través de los medios masivos de comunicación. El nuevo presidente eludió al Congreso llevando adelante su plan de gobierno a través de decretos legislativos provisorios de necesidad y urgencia, aunque en la práctica no siempre se trataba de situaciones que lo requirieran. Collor de Mello emitió en sus primeros 60 días de gestión 37 medidas provisorias.
Las reformas impulsadas por el gobierno se basaron en la privatización de las empresas del Estado, la liberalización de los controles de cambios, la reducción del déficit fiscal, la supresión de órganos gubernamentales, la eliminación de subsidios y el despido masivo de empleados de la función pública federal. Estableció un congelamiento temporario de precios y salarios y un incremento de las tarifas de servicios públicos. Aunque la medida más controversial fue la restricción para el retiro de dinero de las cuentas bancarias.
Sin embargo los resultados no eran los esperados. Tras una disminución inicial la inflación se reavivó a mediados de 1990. La economía seguía estancada y la caída del PBI era la mayor registrada desde la posguerra, mientras que 7.500.000 personas habían perdido sus empleos como resultado de las políticas aplicadas por el gobierno. De Mello dio inicio a una política de privatizaciones a gran escala. Desde su primer día como presidente propuso medidas radicales para controlar la inflación, como el fin de la fijación de precios, que a largo plazo se mostraron ineficaces. La espiral inflacionaria se transformó en hiperinflación, alcanzando entre los meses de febrero de 1989 y marzo de 1990, el 2.751%. A pesar de las medidas de privatizaciones a gran escala y fuertes recortes del gasto público no dieron resultado y la inflación se reavivó a mediados de 1990. La situación económica había ido empeorando, la moneda se había devaluado fuertemente, la inflación era muy elevada y la deuda externa era una pesada carga para el país. Las reservas internacionales cayeron a 6.555 millones de dólares y el déficit fiscal global en el momento del cambio del gobierno representaba el 15,1% del PBI.