La Feria de la Alasita es una feria anual tradicional de miniaturas artesanales con la finalidad ritual de que las mismas se conviertan en realidad. La deidad aimara Ekeko, dios de la abundancia, es considerada la deidad de la feria. La Feria es celebrada principalmente en la ciudad de La Paz, en Bolivia cada 24 de enero, habiéndose declarado los recorridos rituales en Alasita Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
La tradición de adoración al ídolo "Illa" del Ekeko se remonta a tiempo prehispánico de las culturas Pucará y Tiahuanaco en el Altiplano boliviano , tradición heredada finalmente por los Aymaras. Sin embargo, la organización formal se inicia en época colonial con la llegada de españoles en el año 1781, cuando el gobernador intendente de La Paz, Audiencia de Charcas, José Sebastián de Segurola ordenó celebrar una fiesta anual en honor a la deidad denominada Ekeko, en agradecimiento porque la ciudad se salvó del cerco indígena de Túpac Katari. En agradecimiento, cuando acabó el cerco, Segurola "permitió" el culto al Ekeko, que hasta entonces había sido una costumbre indígena profana en el Meseta del Titicaca
En 1612, el sacerdote jesuita Ludovico Bertonio escribió el primer diccionario de aimara en Juli del Gobierno de Chucuito y una de las entradas se refería a este dios. El texto es una de las pistas principales del origen del Ekeko. La descripción del jesuita empieza con las palabras "Tunupa, también conocido como Ekeko". Esta deidad era la encargada de que lloviera en el periodo de siembra, para asegurar una buena cosecha. Entonces, el Ekeko nació como un dios del agua y la lluvia, pero hoy el Ekeko no luce como ninguna divinidad de los Andes, sino como cualquier poblador de esta región sudamericana.
A mediados del siglo XVIII ya se realizaba una feria en La Paz donde se vendían artículos en miniatura y se hacía referencia a esta divinidad indígena, la feria se establecía cada 20 de octubre conmemorando la fundación de la ciudad. En 1781 el comandante Sebastián de Segurola combatió incansablemente contra la Rebelión de Tupac Katari, siendo un ferviente católico se encomendaba diariamente a Nuestra Señora de La Paz, patrona de la ciudad. Cuando la rebelión fue derrotada, Segurola ordenó que la feria que se celebraba cada año el 20 de octubre fuese trasladada al 24 de enero, fiesta de Nuestra Señora de La Paz, en agradecimiento a la Virgen María por haber protegido a la ciudad.
Existe también un relato del escritor Antonio Díaz Villamil, donde indica que fue una indígena de nombre Paulita quien convenció a Segurola del poder milagroso del Ekeko. El relato cuenta el amor de dos indígenas, Paulita e Isidro, ambos sirvientes de Ramón de Roxas y Orueta. La pareja debe separarse cuando la hija de Roxas se casa con Segurola y escoge a Paulita para que la acompañe como sirvienta personal, antes de separarse isidro le entrega una figura en miniatura a Paulita para que ésta no le olvide, la figura tenía el aspecto de su amo Ramón de Roxas, siendo éste pequeño, regordete y colorado. El amuleto estaba envuelto con pequeños sacos de maíz tostado, quispiña y charque. Cuando los rebeldes indígenas sitiaron la ciudad, Paulita comenzó a pasar hambre hasta que una noche, Isidro, convertido en un rebelde, logra visitarla escalando la muralla e ingresando por una ventana que daba a la casa de Segurola. Durante varias noches Isidro logra hacer llegar alimentos a Paulita, ésta siente lástima por sus amos y decide compartir sus alimentos con ellos, cuando Segurola le pregunta de dónde sacaba toda esa comida, Paulita responde que le reza a la pequeña miniatura que guarda en su habitación y que ésta hace aparecer varios alimentos durante la noche. Segurola queda impresionado y cuando la rebelión acaba decide instaurar una feria de miniaturas, además perdona al rebelde Isidro y acepta que éste se case con Paulita. Aunque puede resultar un relato convincente, lo cierto es que Segurola estaba soltero en 1781 y recién se casó con la hija de Roxas en 1786.
En 1918, Arthur Posnansky observó que en la Cultura Tiwanakota, en fechas cercanas al 22 de diciembre, la población solía adorar a sus deidades para pedir buena suerte, ofreciendo miniaturas de lo que deseaban tener o lograr.
Basado en las observaciones de Posnansky, la fabricación de miniaturas tendría sus orígenes en la era precolombina y la feria Alasitas tendría sus primeras expresiones urbanas en los primeros años de la fundación de La Paz, específicamente, cuando sus fundadores la trasladaron de Laja a las orillas del río Choqueyapu. Durante esa ocasión, Juan Rodríguez ordenó la celebración de una misa en la que participaron españoles e indígenas, este último quería contribuir trayendo pequeños ídolos de piedra y miniaturas intercambiándolas por monedas de piedra.
El nombre de la celebración viene del aimara alasitha, que quiere decir "comprar", siendo el libro de Bertonio Vocabulario de la lengua Aymara de 1612, el registro más antiguo del uso del término, el libro fue elaborado en el pueblo aimara de Juli, Departamento de Puno en época colonial del Virreinato del Perú.
La feria mayor, aglutina a alrededor de 5000 artesanos y se instala en el Campo Ferial del Bicentenario de La Paz, que forma parte del Parque Urbano Central, inicia el 24 de enero con presencia de las autoridades locales y nacionales y dura aproximadamente un mes.
En La Paz la festividad de la Alasita se celebra con una feria que aglutina alrededor de 5000 artesanos de todos el país y países invitados en una feria que dura 1 mes y que inicia el mediodía del 24 de enero, pero tiene sus propias versiones locales con fechas propias en otras ciudades bolivianas.Esta tradición que se originó en la época prehispánica, adquirió aceptación y vigencia en la sociedad de la época colonial y en la actualidad es un elemento cultural común de la sociedad boliviana y una de las fiestas tradicionales más importantes de Bolivia.
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco
Bolivia postuló Las Alasitas y el culto al Ekeko durante esta fiesta en La Paz ante la UNESCO en el año 2011, para su reconocimiento como patrimonio cultural, sin embargo, no obtuvo una recomendación favorable por parte de expertos de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la postulación fue retirada el 3 de diciembre del 2013 por el Comité Impulsor de Bolivia debido a observaciones en la misma. Entre las diferentes observaciones, destaca la polémica descripción del Criterio 02, en debate con el Perú:
El 25 de marzo de 2015 Bolivia postula la Alasita por segunda vez, el enfoque de la nueva postulación de la Alasita se centra en el aspecto inmaterial y espiritual, en la postulación inicial realizada en 2011, se presentó a la Alasita con el título La Fiesta de Alasita: Ritual al Iqiqu (ekeko) y a la Illa "destacando los elementos artesanales, históricos (origen).
Finalmente, tomando en cuenta el valor espiritual de la celebración, el 27 de noviembre de 2017, los Recorridos rituales en la ciudad de La Paz durante la Alasita, fueron declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco bajo la siguiente figura:
Las Alasitas, fiesta-mercado surgido históricamente del contexto cultural aimara, comprende una gama apreciable de elementos, como por ejemplo el “pago” a la pachamama”, Ch’allas, illas, yatiris, ekeko, sahumerios y otros. Probablemente, el origen de las miniaturas se encuentra en la antigua necesidad de hacer que el Ekeko tenga capacidad de cargar en mayor número y diversidad, las vituallas y artículos que llevaba en su vida trashumante. Para que eso sea posible había que achicar, empequeñecer, miniaturizar los objetos que componían el bagaje benefactor.[cita requerida]
En la ciudad de La Paz la fiesta se celebra todos los años el 24 de enero con la instalación de puestos de venta de miniaturas temporales en las calles, en toda el área metropolitana de La Paz existen puntos tradicionales de venta, muchos de ellos cercanos a templos católicos.