Felipe IV de Francia, llamado Felipe el Hermoso (Fontainebleau, 1 de julio de 1268-29 de noviembre de 1314), fue rey de Francia y de Navarra.
Miembro de la dinastía de los Capetos, fue el segundo hijo del rey Felipe III el Atrevido y de su primera esposa Isabel de Aragón. Tuvo como preceptor a Guillermo de Ercuis, antiguo capellán de su padre en su juventud. Tanto sus enemigos como sus admiradores lo apodaban "el Rey de Mármol" o "el Rey de Hierro". Destacó por su personalidad rígida y severa. Uno de sus más acérrimos opositores, el obispo de Pamiers Bernard Saisset, dijo de él: «No es un hombre ni una bestia. Es una estatua».[cita requerida] El papa Bonifacio VIII lo trató de «falsario».[cita requerida].
El 14 de agosto de 1284 se casó en la catedral de Notre Dame, en París, con la reina Juana I de Navarra, lo que le confirió el título de Felipe I de Navarra, rey de Navarra y conde de Champaña.
De este matrimonio nacieron cinco hijos, de los cuáles uno murió en la infancia:
Luis el Hutín (n. 4 de octubre de 1289-m. castillo de Bois de Vincennes, 5 de junio de 1316), rey de Francia y Navarra a la muerte de sus padres de 1314 a 1316. Casado con Margarita de Borgoña y luego con Clemencia de Hungría, padre de Juana II de Navarra y de Juan I de Francia.
Margarita de Francia (1290 - 1294): estuvo comprometida con el rey Fernando IV de Castilla pero su muerte prematura frustró el matrimonio.
Blanca de Francia (1293-1294).
Felipe el Largo (1291-Lyon, 3 de enero de 1322), conde de Borgoña por su matrimonio con Juana de Borgoña (1307) y conde usufructuario de Poitiers (1311), sucedió en el trono de Francia a su sobrino Juan I, de quien era regente. Fue rey de Francia como Felipe V desde 1316 a 1322. Estableció la Ley Sálica o Ley de los Varones, eliminando de la sucesión del trono en la línea principal de los Capetos a su sobrina Juana.
Carlos el Hermoso (Clermont, 1294-Castillo de Bois de Vincennes 1 de febrero de 1328), conde de la Marche (1314), sucedió a su hermano Felipe V en el trono de 1322 a 1328 como Carlos IV de Francia.
Isabel de Francia, conocida como "la Loba de Francia" (París, 1295 - Roseing, 22 de agosto de 1358), casada con Eduardo II, rey de Inglaterra (1284-1327). Madre de Eduardo III de Inglaterra, quien inició la guerra de los Cien Años.
Roberto de Francia (1297, París-agosto de 1308, Saint Germain-en-Laye). En el Flores historiarum, de Bernard Guidonis, nombra a "Robertum" como el más joven de los cuatro hijos de Felipe IV de Francia, y agrega que murió "en flore adolescentiæ suæ" y fue enterrado "en el monasterio sororum de Pyssiaco" en agosto de 1308. Había sido prometido en octubre de 1306 (a los nueve años) a Constanza de Sicilia.[cita requerida]
La muerte de su hermano mayor, Luis, envenenado a los 11 años de edad (1276), lo convirtió en el heredero de su padre, al que sucedió a su muerte (5 de octubre de 1285). Fue un rey aficionado a la caza y orgulloso de la grandeza de su linaje (promovió la canonización de su abuelo Luis IX de Francia). Supo rodearse de consejeros y coadjuntores competentes que compartieran sus ideas y gracias a ello fortaleció el poder central del rey de Francia, tanto nacional como internacionalmente. Entre sus consejeros, cabe destacar la figura de Enguerrand de Marigny. Esa política hizo evolucionar a la monarquía. Fortaleció la Corona, sobre todo en el aspecto financiero, con la institución de un tribunal de cuentas y la sustitución de las prestaciones militares personales de los vasallos por impuestos en dinero destinados a contratar mercenarios. La expulsión de los judíos en 1306 respondió también a móviles económicos.
Tras la muerte el 4 de abril de 1305 de su esposa Juana I, reina titular de Navarra, las buenas villas, desconfiadas de la administración francesa, se reúnen el 19 de mayo de ese año para acordar que se ayudarían mutuamente para defender el reino frente a algún poderoso que tratara de hacerle daño al tiempo que demandar y mantener íntegramente sus fueros, privilegios y franquezas. Reunidos de nuevo en Pamplona el 27 junio y «dirigían una carta al príncipe don Luis, como primogénito del rey de Francia y heredero de doña Juana, reina de Navarra, dándole el pésame por la muerte de su madre, y recordándole las muchas guerras, escándalos y disensiones que habían ocurrido en Navarra desde la muerte de su abuelo don Enrique, le instaban a que acudiera cuanto antes a tomar posesión del reino.» El día 3 de julio hacen otro tanto, pero esta vez dirigen la carta a Felipe el Hermoso cuya respuesta fue continuar titulándose rey de Francia y de Navarra. La inquietud en el reino continuó y esta vez, es la nobleza, la que se posiciona, encabezada por algunos ricoshombres navarros, que se reúnen el 11 de octubre de 1306 en Estella con la asistencia de infanzones y buenas villas, acordando «guardar el reino para su señor natural don Luis» requiriéndole a que se personara en Navarra antes de la próxima fiesta de Resurrección de 1307 y que, en caso de no hacerlo, prometían «no obedezcan nin conssientan en governador ninguno, ni en su logartenient, ni en oficial ninguno que por la seynoria sea en el regno de Navarra ata quel vienga en el regno de Navarra a fazer aqueyllo quel deve fazer en el regno de Navarra et los del regno a él.»
En 1307, Luis hizo un viaje relámpago a Navarra, de ochenta días, para asumir la herencia materna, como Luis I de Navarra, y celebrar la ceremonia del juramento regio para, con ello, apaciguar los ánimos entre las clases sociales navarras y reforzar la figura real en un territorio donde aun estaban cicatrizando las heridas abiertas durante la Guerra de la Navarrería. Introdujo reformas administrativas siguiendo el modelo francés de senescalías diviendo Navarra en tres en 1308: la senescalía de Pamplona, con Juan de Joinville, señor de Suly, al frente de la misma y con cierta preeminencia sobre el resto; la senescalía de Estella, en manos de Simón Maydevin, vizconde de Verneuil; y en la senescalía de Tudela figuraba como titular al caballero Gautier de Fontainas junto a otro caballero, Hugo de Trinti, como lugarteniente. Esta reformas, a pesar de todo, apenas tuvieron continuidad y arraigo en el reino navarro.
Saneamiento de las finanzas del reino
Para sanear las finanzas del reino de Francia, compró el Quercy a los ingleses por un pago de 3000 libras. Atacó injustamente a quienes tenían dinero, lo que implicó a los religiosos de la Iglesia católica, los lombardos, los judíos y los templarios.
Para obtener el paso del ejército francés, a fin de evacuar la Guyena, Felipe prometió a su hermana, Margarita de Francia, en matrimonio al rey Eduardo I de Inglaterra. Después, comprometió a su propia hija Isabel de Francia, con el heredero inglés resultante de la primera unión (el futuro rey Eduardo II de Inglaterra).
El conflicto con el papa Bonifacio VIII