Felipe Bigarny, nombrado también como Felipe Vigarny, Felipe Biguerny o Felipe de Borgoña, apodado el Borgoñón (Langres, Borgoña, c. 1475 – Toledo, 10 de noviembre de 1543), fue un maestro escultor y tallista borgoñón radicado en España, considerado como uno de los más insignes del Renacimiento español. Presentó además algunos proyectos como arquitecto.
En sus obras coexisten rasgos flamencos, borgoñones, españoles y renacentistas italianos. Consiguió un gran prestigio y se convirtió en el maestro de escultura y talla de la Catedral de Burgos. También intervino en importantes obras por toda la Corona de Castilla, con lo que llegó a manejar varios talleres simultáneamente, lo que le proporcionó una buena posición socioeconómica.
Nació en Langres (Borgoña), se cree que en 1475. Teniendo ya unos años parece que viajó a Italia, ya que cuando era mayor señaló que había estado en Roma en su juventud. Este viaje a Italia explicaría sus conocimientos del Renacimiento italiano anterior al año 1500; muchos rasgos de este estilo estuvieron presentes en su formación inicialmente gótica.
En 1498, con unos 23 años, realizaba el Camino de Santiago cuando se detuvo en Burgos. Allí le encargaron los relieves del trasaltar mayor de la catedral, realizándolos con gran éxito, lo que le conllevaría la contratación de nuevos trabajos y su residencia de por vida en España. Sería el inicio de una imparable actividad en todos los géneros escultóricos, trabajando como decorador e imaginero, con piedra y madera.
En 1499 diseñó las trazas del retablo mayor de la catedral de Santa María de Toledo, contratado por el cardenal Cisneros, arzobispo de ésta, preparando además una figura de San Marcos y comprometiéndose a esculpir cuatro relieves principales, de los que se le atribuyen inequívocamente los dos superiores de la calle central, terminando estos encargos en 1504. En estos años también realizó algunas imágenes para el retablo de la Universidad de Salamanca.
Seguidamente comenzó a preparar la decoración de la capilla del Sagrario de la Catedral de Palencia, dejando bien claro que aunque se hiciera el trabajo en su taller, el artista se comprometía a esculpir todos los rostros y manos. El 12 de diciembre de 1506, Bigarny entregó diecisiete esculturas (entre las que iba un San Antolín ya policromado) y el 19 de octubre de 1509 entregó las nueve restantes. Estas finalmente se colocaron en el retablo mayor. Ese año volvió a Burgos a trabajar junto con Andrés de Nájera en la sillería del coro de la catedral, quedando terminada en 1512. Se le atribuyen a él y a su taller los tableros de la fila superior de las sillas laterales.
En 1513 diseñó el baldaquino del sepulcro de santo Domingo para la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, que sería llevado a cabo por Juan de Rasines.
En 1516 comenzó a trabajar en la portada y retablo mayor de la iglesia de Santo Tomás de Haro, finalizando en 1519. Ese año residió un tiempo en Casalarreina, lo que llevó a pensar que habría colaborado en la construcción del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad, sin haber datos que así lo indiquen.
En estos años realizó un relieve del retrato de perfil del Cardenal Cisneros, que actualmente se encuentra en la Universidad Complutense de Madrid. Hay datos sobre la realización de otro de Antonio de Nebrija.
Contrajo matrimonio con María Sáez Pardo, viuda con hijos que habían emigrado a América; con ella tuvo cinco hijos. El primero, Gregorio Pardo, nació en 1517. Al crecer sería el único hijo que continuaría con la labor de su padre, colaborando con este en sus últimos años, manteniendo el taller paterno en la diócesis de Toledo. Su bella hija Clara era conocida en Burgos como La niña de plata.
En enero de 1519 firmó una capitulación de comandita por cuatro años con Alonso Berruguete, recientemente regresado de Italia, que solo unos días antes había contratado la elaboración del sepulcro del gran canciller Juan Selvaggio, fallecido en 1518, durante la estancia de la corte del emperador Carlos V en Zaragoza. Labrado en alabastro, es posible que Berruguete buscase la colaboración de Bigarny por contar este con una experiencia en el trabajo de la piedra de la que el palentino carecía. Instalado en una de las capillas del monasterio de Santa Engracia, resultó destruido junto con el monasterio en el primer sitio de Zaragoza por las tropas napoleónicas, conservándose solo un fragmento de un ángel con un escudo en el Museo de Zaragoza. La colaboración con Berruguete pudo continuar en el retablo mayor de la Capilla Real de Granada, a la que fue llamado a trabajar el palentino en 1521, aunque la participación de Berruguete es posible que se limitase a tomar alguna participación en su diseño, pues en la ejecución de lo escultórico, en la que se advierten dos manos, Bigarny habría sido ayudado por Jacopo Florentino, a quien corresponderían las formas más clásicas.
Colaboración con Diego de Siloé
Al regresar a Burgos empezó a colaborar con el burgalés Diego de Siloé, quien tras terminar su formación en Italia habría vuelto a su ciudad hacia 1519. Con él hizo en 1523 el retablo de san Pedro en la capilla del Condestable de la Catedral de Burgos. En la misma capilla realizaron entre 1523 y 1526 las figuras del retablo mayor, con la Presentación de Jesús en el Templo, considerada una de las más bellas obras del Renacimiento hispánico. Antes de 1534 Bigarny habría realizado también las esculturas yacentes de los fundadores de la capilla, Pedro Fernández III de Velasco y su esposa.
Con Diego de Siloé tuvo cierta rivalidad. Consciente de su fama y respeto en la ciudad, Bigarny tomó residencia permanente en Burgos, primero en un inmueble en el barrio de San Juan y después en una destacada vivienda junto a la Casa de la Moneda.
De 1524 es el contrato para el sepulcro del canónigo Gonzalo Díez de Lerma, también en la catedral de Burgos, en la Capilla de la Presentación. Es muy expresivo y tiene influencias del estilo de Diego de Siloé.
En estos años se le atribuyen las obras no documentadas de un retablo de Santiago de la Puebla (Salamanca) y las esculturas de la Virgen de la Silla y Virgen con Niño para la iglesia de la Asunción de El Barco de Ávila; esta última se expone en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. También por similitud con alguna de sus obras, se le atribuye el sepulcro del canónigo Diego Bilbao y un retablo que se conserva en la parroquia de Cardeñuela Riopico.
Apareció en el libro de 1526 Medidas del Romano de Diego de Sagredo como uno de los interlocutores y fue alabado como singularísimo artífice en el arte de la escultura y estatuaria. Entonces le llegaron encargos de numerosos lugares de España.
En 1527 terminaba el retablo de la Descensión o del Pilar en la Catedral de Toledo, que probablemente habría empezado en 1520. Esta obra también está muy influida por el estilo de Siloé, aunque poco después la relación con éste se enturbió a causa de diferencias en la contratación de la construcción de la torre de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Santa María del Campo, por lo que Siloé puso y ganó un pleito contra Bigarny.