Federico Guillermo IV de Prusia (Berlín, 15 de octubre de 1795-Potsdam, 2 de enero de 1861) fue el hijo mayor y sucesor de Federico Guillermo III, rey de Prusia de 1840 a 1861.
Primeros años, formación y matrimonio
Nació en el Kronprinzenpalais de Berlín, siendo el hijo mayor de los reyes Federico Guillermo III y su esposa Luisa de Mecklemburgo-Strelitz, quien lo consideraba su hijo favorito. Fue educado por tutores privados, incluido el historiador y estadista Friedrich Ancillon.
A la muerte de su madre en 1810, el joven Federico Guillermo interpretó la pérdida como un castigo de Dios que vinculó directamente a su perspectiva de la vida. Él creía que solo al llevar una vida más agradable a Dios podría redimirse de la culpa que sentía.
Parte de su infancia transcurrió durante un período en el que las monarquías europeas se enfrentaban a los cambios impulsados por la Revolución francesa. Al cuestionar la tradición dinástica, la ejecución de Luis XVI en 1793 ayudó a crear las condiciones para la orientación política posterior de Federico Guillermo hacia la continuidad y la tradición históricas.
En 1806, ante el peligro de ser capturados por las tropas napoleónicas tras derrotar al ejército prusiano en Jena-Auerstedt, el príncipe heredero y su hermano menor Guillermo fueron enviados a Königsberg, donde permanecieron hasta el 9 de diciembre cuando, debido al avance francés, fueron trasladados junto a sus padres a Memel.
Después de la derrota de Prusia y el regreso de la familia a Berlín, la educación de Federico Guillermo se enfocó más en prepararlo para gobernar. Rechazaba las reformas prusianas que estaban en marcha con el objetivo de modernizar el estado desde dentro. Su tutor Friedrich Delbrück le había inculcado un desprecio hacia los revolucionarios, de modo que no simpatizó con la insistencia de Karl August von Hardenberg en que Prusia fuera reorganizara a través de una «revolución desde arriba». Para el príncipe heredero, el «absolutismo burocrático» propuesto por Hardenberg significaba alejarse del principio estamental que él defendía.
El punto culminante de la juventud de Federico Guillermo fue su participación en las campañas contra Napoleón en la Guerra de la Sexta Coalición de 1814 que expulsaron a los franceses de Alemania. En su comprensión del conflicto, los límites entre el patriotismo y el fervor religioso se difuminaron, al punto de percibir la contienda como una cruzada contra las ideas de la Ilustración y la Revolución francesa. En muchas piezas de su correspondencia, el príncipe heredero escribió sobre experiencias religiosas utilizando elementos del movimiento revivalista pietista, incluida la experiencia subjetiva de Dios, el poder de la oración personal y la lucha individual por la salvación y la redención.
Federico Guillermo era un romántico, su devoción al movimiento, que en los estados germánicos presentaba nostalgia por la Edad Media, jugó un papel en su desarrollo de una cosmovisión conservadora a una edad temprana. Cuando tenía veinte años, ejerció su influencia para estructurar la nueva constitución propuesta en 1815, que nunca se promulgó, de tal manera que la aristocracia terrateniente tuviera el mayor poder. Estaba en contra de la liberalización de Alemania y aspiraba a unificar los diversos estados dentro de lo que consideraba un marco históricamente legítimo, inspirado en las antiguas leyes y costumbres del Sacro Imperio Romano Germánico, disuelto por Napoleón en 1806.
Fue un apasionado dibujante, interesado tanto en la arquitectura como en la jardinería paisajística, así como mecenas de varios grandes artistas alemanes, incluidos el arquitecto Karl Friedrich Schinkel y el compositor Felix Mendelssohn. En 1823 contrajo matrimonio con la princesa Isabel Luisa de Baviera. Como era católica, los preparativos incluyeron negociaciones difíciles que terminaron con su posterior conversión al luteranismo.El enlace se celebró en dos ceremonias –la primera en Múnich, por poderes y según el rito católico, el 16 de noviembre, y la otra en Berlín, el 29 de noviembre–. El matrimonio fue feliz, pero después de que Isabel tuviera un aborto espontáneo en 1828, no tuvieron descendencia.
En Prusia las esperanzas liberales se vieron brevemente despertadas en 1840 por la llegada al trono el rey Federico Guillermo IV de Prusia, y por los pasos dados hacia la formación de la unión de las Dietas provinciales, que llegó a reunirse en abril de 1847; no obstante el debate de las reformas constitucionales, conexión previa para la concesión de fondos, provocó un punto muerto, y la Dieta se disolvió. En la práctica, Federico Guillermo IV demostró no ser un monarca liberal, sino más bien un gobernante inconsciente y aficionado a los grandes gestos. Cuando Federico Guillermo IV tuvo noticias de los acontecimientos revolucionarios en Austria, anunció su disposición a convocar un parlamento nacional, pero en los combates de los soldados y la multitud berlinesa, los primeros malinterpretaron las órdenes del rey de no disparar y estalló la lucha; al no saber cómo resolver la situación, el rey trató de evitar una guerra civil ordenando la retirada de las tropas. Indeciso, e invadido por un deseo romántico de unirse a su pueblo, el monarca llegó a la conclusión de que, si no podía derrotar a los revolucionarios, era mejor unirse a ellos y el 21 de marzo atravesó Berlín a caballo envuelto en negro, rojo y oro, los colores revolucionarios: al poco tiempo se instauraba un régimen liberal en Berlín. Continuó la política reaccionaria empezada por su padre. Durante las revoluciones de 1848, y a pesar de una serie de concesiones que realizó en un primer momento al movimiento revolucionario, cuando el parlamento de Fráncfort le ofreció la corona imperial de Alemania, la rechazó, desbaratando los proyectos liberales para una monarquía federal y parlamentaria y abriendo paso a la reacción conservadora, cuyo símbolo sería la política iniciada por Otto von Bismarck.
En estos años, su capacidad mental se volvió inestable: en 1858 su hermano, el príncipe Guillermo, comenzó a gobernar como regente. Federico Guillermo murió en 1861 sin haber dejado descendencia, por lo que su hermano le sucedió en el trono.
Con Catalina von Tiesenhausen, nieta del mariscal ruso Mijaíl príncipe Kutuzov, será padre de Félix, a su vez abuelo del asesino de Rasputin, el príncipe Félix Yusupov.
En 1844 intentó refundar la antigua orden del Cisne fundada por su antecesor Federico II, elector de Brandeburgo en el siglo XV.
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