El federalismo es un modo de gobierno que combina un gobierno general (el gobierno central o «federal») con gobiernos regionales (provincial, estatal, cantonal, territorial, u otros gobiernos de subunidades) en un único sistema político, dividiendo los poderes entre ambos. Johannes Althusius es considerado el padre del federalismo moderno junto con Montesquieu. Expuso notablemente las bases de esta filosofía política en Politica Methodice Digesta, Atque Exemplis Sacris et Profanis Illustrata (1721). Montesquieu ve en El espíritu de las leyes, ejemplos de repúblicas federalistas en sociedades corporativas, la polis agrupando pueblos, y las propias ciudades formando confederaciones. El federalismo en la era moderna se adoptó por primera vez en las uniones de estados durante la Antigua Confederación Suiza.
El federalismo se diferencia del confederalismo, en que el nivel general de gobierno está subordinado al nivel regional, y de la desconcentración dentro de un estado unitario, en que el nivel regional de gobierno está subordinado al nivel general. Representa la forma central en la vía de la integración o separación regional, delimitada en el lado menos integrado por el confederalismo y en el lado más integrado por la desconcentración dentro de un Estado unitario.
Los términos «federalismo» y «confederalismo» comparten una raíz en la palabra latina foedus, que significa «tratado, pacto o convenio». Su significado inicial común hasta finales del siglo XVIII era una simple liga o relación intergubernamental entre estados soberanos basada en un tratado. Por tanto, inicialmente eran sinónimos. Fue en este sentido que James Madison en El Federalista n.º 39 se había referido a la nueva Constitución de los Estados Unidos como «ni una Constitución nacional ni una Constitución federal, sino una composición de ambas» (es decir, como constituyendo ni un único gran Estado unitario ni una liga o confederación entre varios Estados pequeños, sino un híbrido de ambos). En el transcurso del siglo XIX estadounidense, el significado de federalismo llegaría a cambiar, fortaleciéndose para referirse únicamente a la novedosa forma política compuesta establecida en la Convención de Filadelfia, mientras que el significado de confederalismo se mantendría en una liga de estados.
En sentido estricto, el federalismo se refiere al modo en que el cuerpo político de un Estado se organiza internamente, y este es el significado más utilizado en los tiempos modernos. Los politólogos, sin embargo, lo utilizan en un sentido mucho más amplio, refiriéndose a un «concepto multicapa o pluralista de la vida social y política».
Las primeras formas de federalismo tuvieron lugar en la Antigüedad, en forma de alianzas entre estados. Algunos ejemplos del siglo VII al II a. C. fueron la Liga Arcaica, la Liga Etólica, la Liga del Peloponeso y la Liga Délica. Un antepasado temprano del federalismo fue la Liga Aquea en la Grecia helenística. A diferencia de las ciudades-estado de la Grecia clásica, cada una de las cuales insistía en mantener su total independencia, las condiciones cambiantes del periodo helenístico llevaron a muchas ciudades-estado a unirse incluso a costa de perder parte de su soberanía. Las uniones de estados posteriores incluyeron la primera y segunda Confederaciones Suizas (1291-1798 y 1815-48), las Provincias Unidas de los Países Bajos (1579-1795), la Confederación Germánica (1815-66), la primera unión estadounidense conocida como Confederación de los Estados Unidos de América (1781-89) y la segunda unión estadounidense formada como Estados Unidos de América (1789-1865).
El federalismo moderno es un sistema político basado en normas e instituciones democráticas en el que el poder de gobernar se reparte entre los gobiernos nacionales y provinciales o estatales. El término federalista describe varias creencias políticas en todo el mundo dependiendo del contexto. Dado que el término federalización también describe procesos políticos distintivos, su uso también depende del contexto.
En teoría política, se reconocen dos tipos principales de federalización:
integrativa, o federalización agregativa, designando varios procesos como: integración de sujetos políticos no federados mediante la creación de una nueva federación, adhesión de sujetos no federados a una federación existente, o transformación de una confederación en una federación.
federalización devolutiva, o desagregadora: transformación de un Estado unitario en una federación.
Según Daniel Ziblatt, existen cuatro explicaciones teóricas contrapuestas en la literatura académica sobre la adopción de sistemas federales:
Teorías ideológicas, que sostienen que un mayor compromiso ideológico con las ideas descentralistas en la sociedad hace más probable la adopción del federalismo.
Teorías histórico-culturales, que sostienen que es más probable que se adopten instituciones federales en sociedades con poblaciones culturalmente o étnicamente fragmentadas.
Las teorías del «contrato social», que sostienen que el federalismo surge como un acuerdo entre el centro y la periferia en el que el centro no es lo bastante poderoso como para dominar a la periferia y ésta no es lo bastante poderosa como para separarse del centro.
Las teorías del «poder infraestructural», que sostienen que es probable que el federalismo surja cuando las subunidades de una federación potencial ya tienen infraestructuras muy desarrolladas (por ejemplo, ya son Estados constitucionales, parlamentarios y administrativamente modernizados).
Immanuel Kant señaló que «el problema de la creación de un Estado puede ser resuelto incluso por una nación de demonios» siempre que posean una constitución adecuada que enfrente a las facciones opuestas con un sistema de controles y equilibrios. En particular, los estados individuales requerían una federación como salvaguardia contra la posibilidad de guerra.
Los defensores de los sistemas federales han argumentado históricamente que el reparto de poderes inherente a los sistemas federales reduce tanto las amenazas a la seguridad nacional como las amenazas exteriores. El federalismo permite que los Estados sean grandes y diversos, mitigando el riesgo de un gobierno tiránico a través de la centralización de poderes.
Principales características del federalismo
Para entender mejor el federalismo existen cuatro características esenciales, así como principios y procesos operacionales que son comunes en un sistema federal: