Fabio Capello (San Canzian d'Isonzo, Goricia, 18 de junio de 1946) es un exfutbolista y exentrenador italiano. Está considerado uno de los entrenadores más prestigiosos de la década de 1990 y 2000.
Como jugador (1964-1980), ocupaba la demarcación de mediocentro organizador. Militó en cuatro clubes italianos: SPAL, Roma, Juventus y Milan, logrando cuatro «Scudetti» y dos Copas Italia. Fue internacional con Italia (1972-1978), totalizando 32 partidos y 8 goles, y disputando el Mundial de 1974.
Como entrenador (1991-2018), dirigió a lo largo de su carrera a cuatro clubes europeos. Debutó en el Milan (1991-1996), con el que logró entre otros títulos, cuatro «Scudetti» y alcanzó tres finales consecutivas en Liga de Campeones entre 1993 y 1995, proclamándose campeón de Europa en 1994, tras imponerse por 4–0 al Barcelona en la final. En 1996 ficha por el Real Madrid, club al que dirigió dos temporadas en dos épocas diferentes, ganando La Liga en ambas: 1996-97 y 2006-07 (30.ª del club). En su primera etapa en el club madridista, confeccionó una plantilla que tras su retorno al Milan, fue la base de la que conquistó en las siguientes tres campañas, la «Séptima» y «Octava» Copa de Europa. Con la Roma (1999-2004), conquistó el «Scudetto» en 2001, tercero y último hasta el momento en la historia del club romanista. En la Juventus (2004-2006), logró dos campeonatos ligueros que posteriormente le fueron revocados a los «bianconeri». Como seleccionador nacional, entrenó a Inglaterra (2008-2012), a la que dirigió en el Mundial de 2010, y a Rusia (2012-2015), disputando el Mundial de 2014. Finalmente, concluyó su trayectoria como técnico tras una breve estancia en el Jiangsu Suning de China (2017-2018).
En sus inicios Capello se desempeñó como centrocampista en un equipo local - «Pieris» - al que entrenaba su padre Guerrino Capello. Tras destacar en este club Paolo Mazza —presidente del SPAL 1907— le contrató por dos millones de liras, adelantándose al interés del Milán. El 29 de marzo de 1964 debutó ante la Sampdoria con el primer equipo, con el que disputaría cuatro encuentros más ese año; no obstante, no pudo evitar el descenso del equipo de la Serie A.
El equipo retornaría a la Serie A un año después. En la temporada 1965-66 se convirtió en uno de los hombres más importantes del equipo, lanzando los penaltis y ayudando a que el equipo no descendiera de nuevo a la Serie B. Ese año le convocaron a él y a su compañero Edoardo Reja con la selección italiana sub-23; no obstante, una lesión en la rodilla le hizo perderse más de la mitad de la temporada.
La Roma le contrató en 1967. En su primera temporada en el equipo, contribuyó a que el club liderara la competición italiana después de ocho encuentros. No obstante, una nueva lesión en la rodilla le mantuvo apartado el resto de la temporada, en la que la Roma acabó en la décima posición, eludiendo el descenso por solo cinco puntos. Un año después el equipo - entrenado por un nuevo técnico, Helenio Herrera - acabó octavo en el campeonato italiano y obtuvo la copa italiana.
En 1970 es traspasado a la Juventus de Turín, con la que disputó seis temporadas y un total de 165 encuentros. Con la Vecchia Signora –equipo dominante del fútbol italiano durante la década de los 70– obtuvo tres «scudetti». En 1976, Capello fichó por el Milan, donde acabó su carrera tras la disputa de tres temporadas.
Capello debutó en los banquillos con el AC Milan. El histórico equipo rossonero estaba sumido en una importante crisis deportiva, ya que su último título databa de la temporada 1978-79. El entrenador italiano sustituyó al destituido Nils Liedholm en los últimos seis partidos de la temporada 1986-87, logrando clasificar al equipo para la Copa de la UEFA. La temporada siguiente, el Milan tenía ya contratado a Arrigo Sacchi, por lo que mantuvo a Capello en el cuerpo técnico.
En 1991 volvió a ser reclamado para reemplazar a Sacchi, que se fue a trabajar con el seleccionado italiano. En ese momento empezó la etapa dorada de Capello en Milán. El equipo contaba con estrellas como Marco van Basten, Ruud Gullit, Paolo Maldini y Franco Baresi, con los que obtuvo cuatro scudettos en cinco años, a pesar de que Sacchi declaró que la plantilla ya «estaba exprimida al máximo». Con Capello el Milan permaneció invicto 58 partidos, desde el 19 de mayo de 1991 hasta el 21 de marzo de 1993, rompiendo la racha tras perder con el Parma (1-0) con tanto de Faustino Asprilla.
Su fama de hombre duro, disciplinado y de fuerte carácter y genio quedó plasmada en sus años en Milán. En la Liga de Campeones 1994, alcanzó su cénit deportivo al imponerse en la final de Atenas ante el FC Barcelona por 4-0, la mayor goleada en una final de la competición, desde la creación del actual modelo en 1992. El Milan terminó la campaña 1994-95 en cuarto puesto y Capello obtuvo su última liga con el Milan en la temporada siguiente, la 1995-96.
El 20 de mayo de 1996, Fabio Capello fue presentado como entrenador del Real Madrid, lo que no hizo sino confirmar los rumores que desde enero de 1996 colocaban al entrenador italiano en el club blanco y a lo que Capello respondió en su día con un «me enorgullece el posible interés del Real Madrid», pese a que aún tenía contrato con el AC Milan. Capello aseguró en su presentación que «su objetivo era convertir al Madrid en el mejor equipo de España, de Europa y del mundo», pero que se le contrató «para ganar, no para dar espectáculo». Lorenzo Sanz, presidente desde un año antes, fichó para ese proyecto a jugadores como Davor Suker, Predrag Mijatovic, Clarence Seedorf, Bodo Illgner, Secretário o Roberto Carlos. No obstante, y pese al importante gasto, el entrenador transalpino pidió más refuerzos, entre ellos, el frustrado fichaje de Karembeu (que llegaría al club blanco en la siguiente temporada).
El técnico demostró su carácter en el manejo de una plantilla con egos. Pese a su buen arranque, el Real Madrid no convencía con su juego y pronto comenzó una guerra dialéctica entre Sanz y Capello, con acusaciones y declaraciones cruzadas entre ambos. Sanz arremetió contra el entrenador italiano manifestando que «Capello tiene aún tiempo de rectificar para ofrecer espectáculo. Al público del Bernabéu no se le puede cansar y se está cansando». Sin embargo, el técnico admitió que «con los jugadores que tenemos no podemos jugar mejor». Capello pidió más refuerzos en el mercado de invierno de 1997, entre ellos un lateral derecho y un extremo. El Madrid fichó a Christian Panucci y Zé Roberto para cubrir esas dos demandas.
Pese a que el Madrid ganó la liga 1996-97 en la penúltima jornada y con dos puntos de ventaja sobre el FC Barcelona de Ronaldo, el técnico decidió regresar en verano de 1997 al Milan tras su pésima relación con Lorenzo Sanz. Capello no ocultó su malestar por su salida del club «porque me han faltado al respeto. No entiendo cómo Sanz ha dejado de hablarme cuando el equipo gana».
Fabio Capello regresó al AC Milan tras ganar una Liga española. El técnico italiano admitió que «echaba de menos el Milan y que quería volver al lado de Berlusconi». Sin embargo, la vuelta de Capello al club rossonero no evitó que los problemas de Sanz con el técnico finalizasen, ya que al llegar Capello a San Siro pidió a Berlusconi el fichaje de Fernando Redondo.
El Milan le ofreció un contrato de tres años, solo cumplió un año de contrato, terminó en décimo puesto en el Calcio pese a que se le concedieron nueve fichajes y perdió la final de Copa ante la Lazio. Capello fue sustituido por Alberto Zaccheroni. Sin embargo no se desvinculó de la entidad rossonera, ya que adquirió un nuevo rol de colaborador con el club.
Tras un breve retiro, la Roma le contrató en 1999. Con el equipo giallorosso obtuvo un nuevo scudetto, el primero que obtenía en más de una década y el tercero de su historia. No obstante, los rumores acerca de un posible acuerdo entre el entrenador italiano y el Manchester United, así como las salidas de hombres muy importantes del equipo, le convirtieron en un hombre odiado en Roma.