Félix Arcadio Montero Monge (Santo Domingo (Costa Rica), 1850- Frente a las costas de El Salvador, 5 de junio de 1897) fue un abogado, político y líder gremial costarricense. Último rector de la Universidad de Santo Tomás de Costa Rica, ejerció dicho cargo de forma interina días antes de su clausura.
Al acercarse a los últimos años del siglo, Costa Rica se acercaba igualmente a un cambio profundo en su estructura socio-política, que llevará a la crisis del Estado Liberal y al surgimiento, ya en nuestro siglo del Estado Reformista. El valor histórico de este periodo es que aquí se dan las raíces sociales e ideológicas de esa transformación, que se iniciará con el advenimiento de don Alfredo González Flores al poder en 1914. El mérito histórico de haber lanzado el primer movimiento político de esta naturaleza corresponde al licenciado Félix Arcadio Montero. El partido por él fundado, el partido Independiente Demócrata constituye el primer intento histórico por crear un proyecto político alternativo al proyecto liberal entonces imperante. El Partido Independiente Demócrata es el primer partido popular en Costa Rica, el primer partido ideológicamente definido como una alternativa de poder popular y, en ese sentido, el primer partido socialista de Costa Rica. Esto explica la saña con que lo persiguieron y las circunstancias extrañas en que se produjo su muerte. De la Cruz lo dice en esto términos:
«De ahí que consideremos que el Partido Independiente Demócrata fue el primer partido que aspiró a representar los intereses políticos de la clase obrera costarricense por embrionaria que hubiera sido la organización política de la misma en este periodo. Por lo anterior debe considerarse a Don Félix Arcadio Montero como el gran precursor de la lucha política de clases en nuestro país y como el primer organizador político de la clase obrera costarricense.»
Sin embargo, las opiniones que los historiadores se han formado de este caudillo popular distan mucho de concordar. Ya en vida del mismo Montero sus enemigos lo calificaron de demagogo, y el presidente Iglesias lo trató como a un sedicioso y un criminal expulsándolo del país. Por el contrario, al morir sus adeptos políticos lo calificaron de “adalid de la libertad”, “apóstol de la justicia”, “representante genuino de la democracia y de la clase obrera”. Esta misma división de opiniones ha continuado en la historiografía nacional.
Fue iniciado en la Masonería, y recibió la influencia política y espiritual del Presbítero Francisco Calvo, ex Capellán de Juan Rafael Mora Porras, fundador de la Masonería regular en 1865, y conspirador de la Revolución Liberal de 1870. Junto al Pbo. Francisco Calvo, distanciados de los Gobiernos Liberales librecambistas, funda las Asociaciones de Artesanos y Trabajadores de San José. Siendo éste, el núcleo del futuro Partido Independiente Demócrata, con un carácter social reformista.
En su obra sobre Monseñor Thiel, Monseñor Sanabria cita al historiador Ricardo Fernández Guardia, de tendencia conservadora, quien califica a Félix Arcadio Montero de ser jefe de la tendencia “demagógica”. Este mismo epíteto lo repetirá Sanabria ya por su cuenta propia al decir “Don Feliz Arcadio Montero, precisamente por su demagogia, no era candidato viable”. Esta es, igualmente, la opinión del expresidente Rafael Iglesias al decir de D. Eugenio Rodríguez. Del lado opuesto, otros historiadores tienen de Don Félix Arcadio Montero el más elevado de los conceptos. Así, el propio Eugenio Rodríguez lo califica, si bien en forma genérica junto con otras figuras históricas nacionales, de “figura muy conocida y de mucho prestigio”, e “importante personaje”. El historiador Orlando Salazar lo califica de “gran caudillo popular” o simplemente “gran caudillo”. Sin calificarlo explícitamente, Vladimir de la Cruz en su ya citada obra refleja un alto concepto de Félix Arcadio Montero.
En cuanto a su labor política y su Partido Independiente Demócrata, Eugenio Rodríguez dice lo siguiente:
«Desde el punto de vista de las luchas sociales de la época, y para comprender las fallas del naciente estado liberal, lo más interesante de la campaña política de 1893-1894 es la presencia del Partido Independiente Demócrata, cuyo candidato presidencial, el Lic. Félix Arcadio Montero, adopta una posición definidamente de izquierda; el programa de este partido esta llenó de alusiones a los problemas sociales de la época.»
De la Cruz, por su parte dice lo siguiente:
«Félix Arcadio Montero para la oligarquía era un demagogo, pero en el fondo de tal consigna estaba el ocultamiento claro de su mensaje, que llamaba a la organización de la clase trabajadora, de los jornaleros, de los artesanos o pequeños obreros, como único medio para enfrentar el poder de los ricos. Pues veía la sociedad costarricense dividida en dos grandes clases sociales: la de los chaquetas y la de los levitas, según el tono de sus discursos.»
Si esto fue lo que hizo Félix Arcadio Montero y ésta la imagen que dejó para la posteridad, cabe ahora preguntarnos más específicamente ¿ quién fue Félix Arcadio Montero y cuál su pensamiento o ideología? Será a responder a estas dos preguntas que nos abocaremos en lo sucesivo, para tener una imagen adecuada del aporte a la historia de las ideas en Costa Rica de nuestro autor. Empecemos por la primera cuestión: ¿ quién fue nuestro personaje? ¿Qué datos interesantes de su biografía recoge la historia y merecen ser destacadas para una correcta comprensión de su pensamiento y una adecuada ubicación suya en la historia ideológica de nuestro país? Los datos más salientes de su biografía son los siguientes:
"De inteligencia poco común y deseoso de ilustrarse se matriculó en las clases que la Universidad tenía en la Ciudad de Heredia, recibiendo lecciones de los abnegados maestros don Jacinto Trejos, don Miguel Sáenz y don José Mario Aguilar. En 1867 pasó a la Capital a continuar sus estudios en la Universidad de Santo Tomás, y allí sobresalió entre muchos jóvenes al extremo de que en varias oportunidades recibió menciones honoríficas.
Para poder realizar tales estudios se veía en la necesidad de trabajar. Su esfuerzo no tuvo límites. Afronte con valor todas las dificultades. Ejército la constancia. Así fue formándose su carácter.
En la misma Universidad de Santo Tomás comenzó estudios de Derecho obteniendo el grado de Bachiller en Leyes en 1874. Entre sus compañeros estaban los Licenciados Francisco Cháves Castro, Andrés Venegas, Manuel F. Quirós, Alejandro Castro Carrillo, Pedro Pérez Zeledón y otros más.
Habiéndose trasladado a la República de Guatemala obtuvo en la Universidad de aquel país el grado de Licenciado en Leyes en 1877, incorporándose en nuestro Supremo Tribunal de Justicia el 15 de mayo de ese mismo año.
Poco después fundó su hogar con la señorita Rosa Segura Fonseca.
En el ejercicio de su profesión adquirió alta reputación y su clientela llegó a ser enorme, lo cual le brindó una posición desahogada. Realizó entonces algunos viajes habiendo estado dos veces en Europa.
Allí conoció y se ganó la estimación de muchos hombres ilustres de la primera República Española.