Tal Día como Hoy

Explosión de un polvorín de la Armada en Cádiz de 1947

Accidente militar sucedido en 1947 en la ciudad de Cádiz, España

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La explosión de Cádiz de 1947 tuvo lugar el 18 de agosto de ese año en la Base de Defensas Submarinas de la Armada española, donde se almacenaban 2 161 minas y cargas de profundidad y 37 toneladas de TNT en escamas.​ El hecho produjo 350 heridos graves y 152 muertos, así como daños en más de 2 000 edificios.​

Ya el 3 de julio de 1901 hubo una explosión de una estación torpedera de Cádiz, situada probablemente en el baluarte de la Segunda Aguada, que dejó 2 muertos y 15 heridos.​

En abril de 1939 terminó la guerra civil española con la victoria franquista. Los militares españoles planearon entonces recuperar Gibraltar de manos de los británicos.​ Se elaboraron diversos informes, entre los cuales estuvo el del capitán general Rafael Estrada y Arnáiz, donde se proponía cerrar el estrecho de Gibraltar con minas marinas, con vigilancia de aviación y con tubos para lanzar torpedos desde tierra.​ En un proyecto militar español de agosto de 1940​ se estimó que para cubrir 2 km de ancho por 28 km de largo en el estrecho serían necesarias 2 000 minas.​

El 24 de agosto de 1940 el dictador alemán Adolf Hitler aprobó la conquista de Gibraltar y, tras cancelarse la Operación León Marino de invasión de Gran Bretaña el 17 de septiembre, cerrar el Mediterráneo por el estrecho de Gibraltar y el canal de Suez pasó a ser una prioridad para Alemania.​ Tras la reunión entre Franco y Hitler en octubre de 1940 se estableció un protocolo secreto por el cual, si España entraba en la Segunda Guerra Mundial como aliada de Alemania, el país germano se comprometía a entregar Gibraltar a España una vez terminado el conflicto.​ El 12 de noviembre el Alto Mando Mayor alemán proyectó que la conquista de Gibraltar, conocida como Operación Félix, debía estar concluida el 11 de diciembre.​ Como Franco no entró en la Segunda Guerra Mundial, dada la situación de ruina de la España de postguerra y su incapacidad de afrontar un contraataque, los planes no se llevaron a cabo y los alemanes ya habían cancelado la Operación Félix el 18 de diciembre.​

La ciudad de Cádiz tenía una gran importancia militar entonces. Era la sede la Junta de Armamento y Defensa del Sector de Cádiz y de la Comandancia de Obras y Fortificaciones de la Segunda Región Militar, que a su vez dependía de la Comisión Técnica de Fortificación de la Costa Sur, creada en mayo de 1939.​ En Cádiz se encontraba también el Regimiento de Artillería de Costa número 1, encargado de las defensas antiaéreas y de su costa. Por otro lado, la bahía de Cádiz era el abrigo geográfico más cercano a la bahía de Algeciras, donde está Gibraltar. Cádiz era también cercana al protectorado español de Marruecos.​

El general José Enrique Varela, ministro del Ejército, estuvo visitando las instalaciones militares de Cádiz entre el 7 y el 8 de mayo de 1941, en un recorrido de dos meses que hizo por España. Se ha contabilizado que se hicieron 640 construcciones militares (búnqueres, baterías, nidos de ametralladoras, cañones antiaéreos, etc.) en las costas de la provincia de Cádiz durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las cuales estaban terminadas en 1943.​

Entre 1929 y 1937 se acometió en Cádiz la construcción de una fábrica de torpedos promovida por Horacio Echevarrieta, que en 1937 estaba sin terminar y sin uso.​ En julio de 1937, en plena guerra civil, el Ejército de Tierra dedicó este edificio gaditano a talleres de recuperación de automóviles como apoyo a la base y parque de automóviles de Córdoba. El 29 de diciembre de 1937 tuvo lugar aquí una explosión en la zona de los retretes donde murieron un mecánico y cinco soldados, posiblemente causada por el contacto de los gases de la cámara de decantación con una llama.​

El 17 de marzo de 1943 tuvo lugar una reorganización de las defensas submarinas de Cádiz y el edificio, originalmente pensado como fábrica de torpedos, pasó a albergar "provisionalmente" la Base de Defensas Submarinas a cargo del capitán de fragata Adolfo Baturone Colombo.​ El 9 de noviembre de 1946 se hizo cargo de la base el capitán de fragata Miguel Ángel García-Agulló.​

En febrero de 1943 había 868 explosivos. En julio de 1947 ya había en los dos almacenes de la Base de Defensas Submarinas de Cádiz 1 565 minas submarinas y 596 cargas de profundidad, lo que hace un total de 2 161 explosivos.​

El 6 de junio de 1943 el alcalde de Cádiz, Fernando Abárzuza Oliva, le hizo saber al ministro de Marina durante una visita a la ciudad que estaba preocupado porque hubiera almacenes de explosivos cercanos a la población.​ Por otro lado, el 30 de julio de 1943 el teniente coronel Manuel Bescós Lasierra, tras supervisar el almacén de minas de Fadricas del cercano municipio de San Fernando, emitió un informe que alertaba de una posible "catástrofe de carácter nacional" si había una explosión.​​

Otros ejemplos de accidentes que se sucederían durante la década de los 40 podrían ser la explosión del polvorín del Pinar de Antequera en 1940, el incendio de Santander de 1941, el accidente ferroviario de Torre del Bierzo de 1944, el hundimiento del submarino C-4, la explosión de los polvorines de Alcalá de Henares de 1947 o la explosión del Polvorín de Tabares acontecida en Tenerife en 1949, que dejó 15 fallecidos.​

En 1943 consta que había en la base, además de 2 228 minas y cargas de profundidad (con TNT, mezclas de TNT con otros compuestos, ácido pícrico o nitrocelulosa),​ 37 toneladas de TNT en escamas. Todo esto hacía unas 300 toneladas de explosivos. La cantidad de explosivos en 1947 era ligeramente inferior, porque había 67 artefactos explosivos menos, siendo un total de 2 161.​

La explosión se produjo a las diez menos cuarto de la noche del lunes 18 de agosto de 1947.​​ Tiñó el cielo de un rojo intenso sobre la bahía de Cádiz, escuchándose​ una ensordecedora explosión que causó numerosas muertes y destruyó viviendas. En el almacén número 2 de la base quedaron 491 minas alemanas sin explotar, que se trasladaron luego al Rancho de los Bolos de El Puerto de Santa María.​

La magnitud de la explosión fue tal que el fogonazo pudo verse desde el acuartelamiento militar español ubicado en Monte Hacho (Ceuta). Se formó una nube de hongo visible desde toda la bahía de Cádiz, Huelva y algunos pueblos de Sevilla. El ruido de la explosión fue oído hasta en la capital hispalense, e incluso en Portugal​ donde creyeron que se trataba de un temblor sísmico.​

La onda expansiva arrasó el barrio de San Severiano, la Barriada España, los chalets de Bahía Blanca, el Hogar del Niño Jesús (Casa Cuna), el campo de la Mirandilla, el sanatorio Madre de Dios, los cuarteles y los astilleros de Echevarrieta y Larrinaga, en los que se produjeron explosiones menores.​ En la Casa Cuna murieron muchos niños y hermanas de la Caridad.​

El 20 de agosto El Correo de Andalucía decía que las murallas de Cádiz habían salvado la ciudad de la completa destrucción. La explosión, producida en una hondonada a unos 2 o 3 metros sobre el nivel del mar, produjo una onda expansiva que chocó al oeste con un acantilado natural y al este con las murallas de la Puerta de Tierra, que se encuentran 21 metros de altura por encima.​

El vapor Plus Ultra, que había zarpado poco antes de la explosión desde la ciudad, y que se encontraba a unos 1500 m de distancia, sufrió daños debido a diversos escombros de hierro que cayeron en la parte posterior del buque.​

En un primer momento, las personas del lugar corrieron hacia el cercano muelle creyendo que había volado el guardacostas Finisterre, atracado con un cargamento de pólvora, pero se comprobó que estaba intacto. Entre la confusión, se corrió la voz por La Carraca de que lo que había volado había sido el crucero Méndez Núñez, hecho que pronto se desmintió.

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