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Expedición Imperial Transantártica

La Expedición Imperial Transantártica (1914-1917), también conocida como Expedición Endurance, fue la última gran expedi

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La Expedición Imperial Transantártica (1914-1917), también conocida como Expedición Endurance, fue la última gran expedición de la edad heroica de la exploración de la Antártida. Diseñada por Ernest Shackleton, aspiraba a ser la primera en atravesar por tierra el continente antártico. Después de que en 1911 Roald Amundsen llegara al polo sur, Shackleton declaró que la travesía del continente era el «único gran objetivo principal de los viajes antárticos».​ La distancia a recorrer era de unos 2900 kilómetros, y la mitad del trayecto, entre el mar de Weddell y el polo sur, aún estaba sin explorar. La expedición no consiguió cumplir este propósito, pero es recordada como una historia épica de heroísmo y supervivencia.

Shackleton había estado en el Antártico entre 1901 y 1904 formando parte de la expedición Discovery, del capitán Scott, y había liderado la expedición Nimrod, desarrollada entre 1907 y 1909. La nueva expedición requería, por una parte, una tripulación principal que navegaría por el mar de Weddell y que desembarcaría en la costa, aproximadamente en la latitud 78°S, cerca de la bahía de Vahsel, como preparación para una marcha transcontinental en dirección al mar de Ross, atravesando el Polo Sur. Paralelamente, un grupo de apoyo, el equipo del mar de Ross, viajaría por el lado opuesto del continente, establecería un campamento en el estrecho de McMurdo y desde allí iría distribuyendo una serie de depósitos de suministro a lo largo de la barrera de hielo de Ross, al pie del glaciar Beardmore. Estos almacenes tenían que ser esenciales para la supervivencia del equipo transcontinental, ya que el equipo principal no podría trasladar todas las provisiones necesarias para tan larga travesía. La expedición disponía de dos barcos: el Endurance, que llevaría el equipo de Shackleton por el mar de Weddell, y el Aurora, a las órdenes del capitán Aeneas Mackintosh, que llevaría el equipo del mar de Ross hasta el estrecho de McMurdo.

El Endurance quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell antes de llegar a la bahía de Vahsel y, a pesar de los esfuerzos por liberar el barco, este fue a la deriva hacia el norte sobre un bloque de hielo durante el invierno antártico de 1915. Finalmente, la presión del hielo acabó aplastando el casco y hundiendo la embarcación, si bien los 27 hombres de la tripulación tuvieron tiempo de salir y poner a salvo los víveres y enseres necesarios para sobrevivir. Después, estos hubieron de afrontar una serie de duras pruebas: meses de espera en campamentos improvisados sobre el hielo, un viaje en botes salvavidas a la isla Elefante, una segunda travesía de 1300 kilómetros en un bote abierto y el desafío de atravesar las montañas de Georgia del Sur. Al final, todos serían rescatados sin una sola baja.

Por su parte, el equipo del mar de Ross también tuvo que enfrentarse a graves dificultades, dificultades que, a la postre, resultarían más trágicas, ya que el Aurora fue arrancado de sus amarras durante un vendaval y no pudo regresar. Los depósitos de víveres se habían distribuido como estaba previsto, pero durante la operación tres hombres perdieron la vida.

Shackleton había vivido inquieto y sin muchos objetivos después de su retorno de la expedición Nimrod en 1909, a pesar del reconocimiento público porque había alcanzado el hito de llegar al punto más austral de la Tierra, que dejó establecido en 88°23'S. Se convirtió, en palabras del pionero esquiador británico Harry Brittain, en «un caballero un tanto disperso».​ La naturaleza de sus futuras operaciones antárticas dependía ahora de los éxitos de Scott en la expedición Terra Nova, que había empezado en Cardiff en julio de 1910.

Con la noticia de la inesperada conquista del polo sur por parte de Amundsen, el 11 de marzo de 1913, este dejó de ser un objetivo, con independencia de lo que pudiera conseguir la expedición de Scott. Shackleton escribió: «El descubrimiento del polo sur no será el final de las exploraciones antárticas».​ «La próxima operación», decía, «tendría que ser un viaje transcontinental de mar a mar, cruzando el polo».​ No podía estar seguro de que este trabajo le correspondiera a él, porque había otros candidatos. El 11 de diciembre de 1911, una expedición alemana comandada por Wilhelm Filchner había navegado desde Georgia del Sur con el propósito de penetrar en el mar de Weddell, establecer una base en el sur y desde allí intentar cruzar el continente hasta el mar de Ross.​ A finales de 1912, Filchner se retiró hacia Georgia del Sur, habiendo fracasado en su intento de establecer una base.​ Sin embargo, los posibles puntos de desembarco que descubrió en la bahía de Vahsel, cerca de los 78° de latitud, fueron anotados por Shackleton e incorporados en los planes de su expedición.​

A raíz de las inquietantes noticias sobre el destino del capitán Scott y sus compañeros en el retorno de su viaje al polo sur, Shackleton inició los preparativos para su propia expedición transcontinental. Solicitó apoyo financiero a, entre otros, Tryggve Gran, de la expedición de Scott, y al ex primer ministro lord Rosebery, que mostraron poco interés. Gran fue evasivo; Rosebery, tajante: «Nunca he estado dispuesto a dedicar ni un céntimo a los polos».​

Más receptivo se mostró William Speirs Bruce, líder de la Expedición Antártica Nacional Escocesa de 1902-1904, que tenía planes para una travesía antártica desde 1908, pero que había abandonado el proyecto por falta de fondos. Bruce aceptó encantado que Shackleton adoptara sus planes,​ aunque al final el proyecto anunciado por Shackleton le pareció poco ambicioso. El 29 de diciembre de 1913, después de adquirir el compromiso de retorno financiero,​ hizo público su anuncio en una carta en el diario The Times.

Shackleton bautizó su expedición con el nombre de «Expedición Imperial Transantártica» y, para suscitar el interés del gran público, editó un programa detallado a principios de 1914. La expedición constaría de dos equipos y dos barcos. El equipo del mar de Weddell viajaría en el Endurance y actuaría en el área de la bahía de Vahsel, donde catorce hombres desembarcarían y seis de ellos, bajo el mando de Shackleton, formarían el grupo transcontinental.​ Este grupo, con cien perros, dos trineos motorizados y el equipo, que «contendría todo aquello que la experiencia del líder y sus asesores expertos sugiriesen»,​ emprendería el viaje de 2900 km en dirección al mar de Ross.​ Los ocho miembros restantes harían trabajos científicos: tres irían a la tierra de Graham, tres a la tierra de Enderby y dos se quedarían en el campamento base.

El equipo del mar de Ross viajaría en el Aurora. Irían a la base del mar de Ross, en el estrecho de McMurdo, que estaba en el lado opuesto del continente. Después de desembarcar, instalarían almacenes en la ruta del grupo transcontinental y harían observaciones geológicas. El papel del equipo del mar de Ross era vital; el equipo de Shackleton llevaría suministros suficientes solo para llegar al pie del glaciar Beardmore. Su supervivencia durante los últimos 640 km hasta la base del mar de Ross dependería de los almacenes que se habrían instalado en coordenadas predeterminadas a lo largo de la barrera de hielo de Ross.

En su programa, Shackleton expresaba claramente la intención de que la travesía tenía que realizarse en la primera estación de 1914-1915.​ Más tarde vería la improbabilidad de hacerlo, y tendría que haber informado a Mackintosh, a cargo de la tripulación del mar de Ross, del cambio de planes. Desgraciadamente, según Ernest Perris, corresponsal del Daily Chronicle, este cable nunca se envió, una omisión que complicaba innecesariamente el trabajo del equipo del mar de Ross en aquella primera estación.​

Shackleton pensaba que necesitaría 50 000 libras (unos 2,2 millones de libras de 2008) para sacar adelante la versión más simple de su plan y, como quería evitar las complejidades contables derivadas de las campañas de suscripción popular, prefirió solicitar contribuciones de patrocinadores ricos.​ Este proceso se inició a principios de 1913, inicialmente con poco éxito.​ La primera aportación significativa llegó en diciembre de 1913, cuando el gobierno le ofreció 10 000 libras,​ una suma estimable, pero solo la mitad de la que había aportado para permitir a Shackleton saldar las deudas de su aventura anterior.​ La Royal Geographical Society, de la que no esperaba nada, le dio 1000 libras.

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