La Expedición Antártica Nacional Escocesa o Expedición Scotia (según la denominación oficial en inglés, Scottish National Antarctic Expedition, SNAE, abreviada en español como EANE) fue una expedición científica a la Antártida que tuvo lugar entre 1902 y 1904, organizada y dirigida por William Speirs Bruce, un científico especializado en ciencias naturales y antiguo estudiante de medicina de la Universidad de Edimburgo. Bruce había pasado la mayor parte de la década de 1890 realizando expediciones en la Antártida y en las regiones árticas, y ya en 1899 era el científico del Reino Unido con más experiencia en las zonas polares. En marzo de ese año, presentó una solicitud para unirse a la Expedición Antártica Nacional, más tarde conocida como Expedición Discovery del capitán Robert Falcon Scott. Sin embargo, su propuesta de ampliar el objetivo de la expedición al cuadrante del mar de Weddell, utilizando un segundo buque, fue rechazada por ser propia de una «rivalidad maliciosa» por el presidente de la Royal Geographical Society (RGS), Sir Clements Markham. Como consecuencia, la expedición escocesa (EANE) siguió adelante como una organización independiente, contando con la financiación privada de algunas empresas.
Aunque eclipsada en términos de prestigio por la Expedición Discovery, la EANE llevó a cabo un programa completo de exploración y estudios científicos. Sus logros incluyen la instalación de una estación meteorológica controlada por un equipo de hombres, la primera en territorio antártico, y el descubrimiento de nuevas tierras al este del mar de Weddell. Su gran colección de especímenes biológicos y geológicos, junto con los obtenidos por Bruce en viaje anteriores, constituyeron la colección inicial del Laboratorio Oceanográfico de Escocia, que creó en 1906. La expedición ha sido descrita como «la expedición científica más rentable, con diferencia, y la más cuidadosamente planificada de la Edad Heroica», aunque su regreso a casa en julio de 1904 fue silenciado, en contraste con la recepción que se ofreció dos meses más tarde a la vuelta del Discovery.
Bruce no recibió honores ni reconocimiento formal del Gobierno británico y a los miembros de la expedición se les negó la prestigiosa Medalla Polar a pesar de la fuerte presión que se hizo para su concesión. Después de la EANE, Bruce no volvió a realizar más expediciones antárticas, aunque hizo viajes regulares al Ártico. Su serio enfoque científico de las exploraciones polares no estaba de moda en su época, pero sus logros han tenido permanencia, a diferencia de los conseguidos por los grandes aventureros polares Scott, Amundsen y Shackleton, que pronto desaparecieron de la conciencia pública. El monumento conmemorativo permanente de la EANE es la estación meteorológica de las Orcadas, que se creó en 1903 como «Omond House» en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, y que está operando de manera continua desde entonces.
Durante sus años de estudiante, Bruce se preocupó por formarse en ciencias naturales y en oceanografía, realizando cursos de verano con distinguidos profesores como Patrick Geddes y John Arthur Thomson. También pasó mucho tiempo trabajando voluntariamente con el oceanógrafo John Murray, ayudándole a clasificar los especímenes recolectados durante la Expedición Challenger (1872-74). En 1892, Bruce abandonó sus estudios de medicina por completo, y se embarcó en un viaje a la Antártida en el ballenero Balaena, buque de la Expedición Ballenera Dundee de 1892-93. A su regreso, comenzó a organizar su propia expedición a Georgia del Sur, alegando que «el sabor que se me ha quedado me ha abierto el apetito», pero no pudo obtener financiación. Luego trabajó en una estación meteorológica en la cima del Ben Nevis, en Escocia, el monte más alto del Reino Unido, antes de incorporarse a la Expedición Jackson-Harmsworth (1894-97) a la Tierra de Francisco José en el Ártico, como ayudante científico. Entre 1897 y 1899 hizo más viajes al Ártico: primero un viaje privado organizado por el mayor Andrew Coats a Spitzberg, y después, a Nueva Zembla, como científico en el buque de exploración ártica Princess Alice. Este barco era propiedad del Príncipe Alberto de Mónaco, un oceanógrafo de renombre que se convirtió en defensor y amigo de Bruce.
Después de regresar del Ártico en 1899, Bruce envió una larga carta a la Royal Geographical Society (RGS) de Londres, solicitando un puesto como científico en la principal expedición antártica que la RGS estaba organizando, una expedición que sería conocida posteriormente como Expedición Discovery. Su experiencia reciente hacía «poco probable que hubiese otra persona en las islas Británicas en este momento mejor cualificada». La carta de Bruce, en la que detallaba todos sus méritos, fue recibida pero no contestada hasta un año más tarde. Para entonces, Bruce tenía otras ideas y aspiraciones muy distintas a lograr un puesto de auxiliar del equipo científico. Propuso que la expedición incluyese un segundo barco, financiado aparte por mecenas escoceses, y cuyo trabajo sería explorar el cuadrante del mar de Weddell, mientras el buque principal de la expedición se dirigía a la zona del mar de Ross. Esta propuesta fue calificada por el presidente de la RGS, Sir Clements Markham, como «maliciosa», lo que provocó un acalorado intercambio epistolar entre ambos, decidiendo Bruce proceder por su cuenta. De este modo nació la idea de identificar la expedición por él organizada como una iniciativa escocesa. Bruce recibió apoyo de la rica familia Coats, que estaban dispuestos a dar de todo corazón su apoyo financiero a una expedición escocesa bajo su patronazgo. Este tema provocó una duradera enemistad entre Bruce y Markham.
En el otoño de 1901, Bruce adquirió el ballenero noruego Hekla por un importe de 2.620£ (equivalentes a unas 200.000£ en 2008). Durante los meses siguientes, el barco fue completamente reacondicionado para convertirse en un buque de investigación antártica, con dos laboratorios, un cuarto oscuro, y una considerable cantidad de equipo especializado. Se instalaron en la cubierta dos enormes cilindros rotatorios, cada uno con 11.000 m de cable, para permitir la pesca de arrastre en aguas profundas y así poder capturar especímenes marinos para su estudio. Se instalaron además equipos para hacer sondeos de profundidad, para recoger muestras de agua a distintas profundidades así como muestras del fondo marino y realizar observaciones meteorológicas y del magnetismo terrestre. El casco fue reforzado para resistir las enormes presiones del hielo antártico y el barco se reequipó con motores auxiliares. Estos trabajos aumentaron los costes a la cantidad de 16.700£ (equivalentes a 1,3 millones de libras esterlinas en 2008), cantidad aportada por la familia de Coats que donó 30.000 de las 36.000 libras esterlinas del total de los gastos de la expedición. El barco fue rebautizado como Scotia y en agosto de 1902 estuvo listo para las pruebas de mar.
El equipo científico al mando de Bruce constaba de seis personas: el zoólogo era David Wilton que, al igual que Bruce, había sido miembro de la Expedición Jackson-Harmsworth y había adquirido grandes conocimientos de esquí y conducción de trineos durante varios años que pasó viviendo en el norte de Rusia; Robert Rudmose Brown (1879-1957), de la Universidad de Dundee y anteriormente ayudante en el Departamento de Botánica del Museo Británico, era el botánico del equipo; el Dr. James Harvie Pirie, que había trabajado en la oficina de la Expedición Challenger a las órdenes de John Murray, era el geólogo, bacteriólogo y médico oficial de la expedición; Robert Mossman dirigió el trabajo meteorológico y magnético; y Alastair Ross, un estudiante de medicina, era el taxidermista.
Bruce Thomas Robertson fue nombrado capitán del Scotia. Era un experimentado marino del Ártico y de la Antártida que había comandado la caza de ballenas en el buque Active en la Expedición Ballenera Dundee. El resto de los 25 oficiales y tripulantes, que firmaron un compromiso de servicio por tres años, eran todos escoceses y expertos navegantes en gran parte por mares helados, cuando habían cazado ballenas.