La Exaltación de la Santa Cruz (en griego: Ὕψωσις τοῦ Τιμίου Σταυροῦ; en latín: Exaltatio Sanctæ Crucis), Fiesta de la Santa Cruz, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, o Fiesta de la Cruz es una fiesta religiosa de la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y otras confesiones cristianas. En ella se rememora y se honra y exalta la Vera Cruz como símbolo del sacrificio, resurrección, redención y triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado, transformando el dolor, en vida nueva, como lo dijo San Pablo en Gálatas 6,14, Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.
La fecha de esta celebración es el 14 de septiembre, y en esta festividad, los cristianos recuerdan el papel central que juega la Cruz en sus vidas, respondiendo al llamado de Jesucristo: Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga (Mateo, 16, 24). Hay otra fecha relacionada con el tema de la Cruz de Gólgota, es la Santa Cruz, que se celebra el 3 de mayo.
En el año litúrgico hay varias celebraciones que honran y conmemoran la cruz utilizada en la crucifixión. A diferencia del Viernes Santo, dedicado a la pasión de Cristo y la crucifixión, estas fiestas celebran la Cruz en sí misma, como signo de salvación. Es celebrada por los católicos (católicos de la Iglesia latina, Iglesias católicas orientales), ortodoxos orientales, Ortodoxia bizantina, Iglesia del Oriente, católicos antiguos, luteranos y anglicanos, y en menor medida por Presbiterianoss, Metodistass y Bautistass. El día más común de conmemoración es el 14 de septiembre para las iglesias que utilizan el calendario gregoriano y el 27 de septiembre para las iglesias que utilizan el calendario juliano, el calendario ge'ez o el calendario copto.
En inglés, la festividad se denomina «Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz» en la traducción del Misal Romano de 2010, mientras que la traducción de 1973 la denominaba «Fiesta del Triunfo de la Cruz». En algunas partes de la Comunión Anglicana la festividad se denomina «Día de la Santa Cruz», nombre que también utilizan los luteranos. La celebración también se denomina a veces «Día del Santo Crucifijo», o por sus nombres históricos Invención de la Santa Cruz o «Crouchmas».
La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que se celebra cada año el 14 de septiembre, conmemora tres acontecimientos:
El hallazgo de la Verdadera Cruz por Santa Elena.
La dedicación de las iglesias del Santo Sepulcro construidas por el emperador Constantino en el lugar del Santo Sepulcro y el Monte Calvario.
La elevación de la Vera Cruz en Santa Sofía en Constantinopla en el año 629 d. C. por el emperador bizantino Heraclio, después de que cayera en manos del emperador persa Cosroes II en la conquista sasánida de Jerusalén del año 614 d. C. y llevada a Ctesifonte.
Bajo el mandato del emperador Constantino, alrededor del año 327 d. C., el obispo Macario de Jerusalén ordenó realizar excavaciones para determinar la ubicación del Calvario y del Santo Sepulcro. Fue durante estas excavaciones cuando se recuperó la madera de la cruz. Macario determinó que era auténtico (también se recuperaron las cruces de los dos ladrones) y, por ello, Constantino construyó la Basílica del Santo Sepulcro. Posteriormente, se distribuyeron por todo el imperio fragmentos de la reliquia de la Vera Cruz, que a principios del siglo V se veneraban incluso en lugares tan lejanos como Italia.
El emperador Constantino tuvo una visión de la cruz, previa a la batalla del puente Milvio, en la cual surgió la frase "Con este signo vencerás" y así fue. Triunfó y en agradecimiento, construyó la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 335 tras haber sido descubierta la cruz por Santa Elena la cual fue consagrada el 14 de septiembre. La Iglesia católica, los ortodoxos y muchos grupos protestantes celebran la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz en esa fecha. Ese día también conmemoran también la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, quienes la habían llevado en el 614 tras tomar Jerusalén
El antiguo Iadgari (libro de cantos) georgiano da testimonio de la celebración de la Exaltación de la Cruz en Jerusalén antes de mediados del siglo VI. En Occidente, antes de finales del siglo VII, la festividad se celebraba principalmente en Roma. Sin embargo, la primera conmemoración registrada del 14 de septiembre como día festivo en el calendario occidental data del siglo VII d. C.
En el uso galicano, a partir del siglo VII, la «Fiesta de la Cruz» se celebraba el 3 de mayo y se denominaba «Crouchmas» (por «Cross Mass» o «Misa de la Cruz») o «Invención de la Santa Cruz». Cuando se combinaron las prácticas galicana y romana, se asignó la fecha de septiembre para conmemorar el rescate de la cruz de los persas sasánidas, y se mantuvo la fecha de mayo como el «Hallazgo de la Santa Cruz» o «Invención de la Vera Cruz» para conmemorar el hallazgo. («Invención» es una traducción del término latín inventio, que significa «descubrimiento»). El papa Juan XXIII eliminó esta festividad en 1960, por lo que el Calendario Romano General celebra ahora tanto el hallazgo como la exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, aunque algunos países latinoamericanos y México siguen celebrando la festividad del hallazgo el 3 de mayo. Algunas comunidades que celebran la liturgia en la forma extraordinaria del rito romano también observan la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz el 3 de mayo.
En el año 325 en el Concilio de Nicea, se sacralizó el símbolo de la cruz.
El Segundo Concilio de Nicea de 787 estableció la distinción entre la veneración de la cruz y el culto o «latría», «que, según las enseñanzas de la fe, pertenece únicamente a la naturaleza divina». Petavius señaló que este culto no debe considerarse como parte de la esencia de la religión, sino como una de las cosas que no son absolutamente necesarias para la salvación. Así, el honor rendido a la imagen pasa al prototipo; y quien adora la imagen, adora a la persona a la que representa.
Según la tradición cristiana, la Vera Cruz fue descubierta en el año 326 por Santa Elena, madre del emperador romano Constantino el Grande, durante una peregrinación que realizó a Jerusalén. La Iglesia del Santo Sepulcro fue construida en el lugar del descubrimiento, por orden de Helena y Constantino. La iglesia fue consagrada nueve años más tarde, con una parte de la cruz. Un tercio permaneció en Jerusalén, otro tercio fue llevado a Roma y depositado en la basílica Sessoriana de Santa Croce in Gerusalemme (Santa Cruz en Jerusalén), y el tercio restante fue llevado a Constantinopla para hacer la ciudad inexpugnable.
La fecha de la festividad conmemora la dedicación de la Iglesia del Santo Sepulcro en el año 335. Se trataba de una fiesta de dos días: aunque la consagración de la iglesia tuvo lugar el 13 de septiembre, la cruz se sacó fuera de la iglesia el 14 de septiembre para que el clero y los fieles pudieran rezar ante la Vera Cruz y todos pudieran acercarse a venerarla.
Históricamente, en el cristianismo occidental, el miércoles, viernes y sábado de la semana siguiente a la festividad se designan como uno de los cuatro conjuntos de Témporas anuales. Hasta 1969, estos días de Cuaresma formaban parte del calendario litúrgico de la Iglesia católica. La organización de estas celebraciones en su forma ordinaria se deja ahora a la decisión de las conferencias episcopales, teniendo en cuenta las condiciones y costumbres locales. Los Témporas se siguen observando en el calendario del rito romano, el ordinariato anglicano y la Ortodoxia de rito occidental.
En la liturgia se tiene constancia de esta celebración desde el siglo IV. En la liturgia romana celebra este día como "fiesta del Señor", segunda categoría litúrgica entre las fiestas de los santos, celebrándose en todas las iglesias. Si cae en domingo, tiene preferencia ante la celebración dominical. El color litúrgico del día es el rojo. Tradicionalmente, en esta fiesta se exponen las reliquias de la Santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces. La misa y su liturgia, envía y refuerza el mensaje bíblico de la cruz: "El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios." 1Corintios 1,18.