Tal Día como Hoy

Euskadi Ta Askatasuna

Extinta organización armada separatista vasca (1959-2018)

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Euskadi Ta Askatasuna (ETA; «País Vasco y Libertad» en euskera) fue una organización terrorista​ nacionalista vasca que se proclamaba independentista, abertzale, socialista y revolucionaria. Durante sus sesenta años de historia, entre 1958 y 2018, surgieron diferentes organizaciones con el mismo nombre como resultado de diversas escisiones, coexistiendo en varias ocasiones algunas de ellas, de las cuales solo sobreviviría la conocida como ETA militar.

Fundada en 1958 por varios miembros de Ekin, organización radical escindida de las juventudes del Partido Nacionalista Vasco, su objetivo fue la constitución de un Estado socialista en lo que el nacionalismo vasco considera los siete territorios de Euskal Herria y su independencia de España y Francia. A partir de finales de la década de 1960, comenzaron a utilizar el asesinato, el secuestro y la extorsión económica para lograr este fin. Sus principales objetivos fueron guardias civiles, policías y militares españoles, aunque el 41 % de sus víctimas mortales fueron civiles, entre ellos: jueces, políticos, periodistas, empresarios y catedráticos, además de personas cuya muerte ha sido considerada por ETA como «accidental» o como un «daño colateral».​ Cometió su primera acción violenta el 18 de julio de 1961,​ su primer asesinato el 7 de junio de 1968 y el último el 16 de marzo de 2010. Anunció el cese definitivo de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. Desarmada en abril de 2017, el 3 de mayo de 2018 anunció su disolución.​

También participó en la vida política a través de una red de partidos políticos, sindicatos y asociaciones, destacando a través de Herri Batasuna. Desde la década de 1980, ETA declaró y rompió numerosas treguas y altos al fuego, negociando en varias ocasiones con los sucesivos Gobiernos de España. La sucesión de atentados como el atentado de Hipercor (1987) o el asesinato de Miguel Ángel Blanco (1997), entre otros, acrecentaron la reacción social contra ETA. La aprobación en 2002 de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que prevé la ilegalización de partidos que apoyen de forma reiterada y grave la violencia y el terrorismo,​ llevó a la ilegalización de Batasuna, Herri Batasuna, Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas, entre otros. Los recursos presentados por estos partidos fueron desestimados por el Tribunal Constitucional español y por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

A lo largo de su historia, se estima que la organización asesinó a 864 personas,​ entre ellas 22 niños.​​ Habría llegado a ingresar 120 millones de euros mediante atracos, secuestros, tráfico de armas y extorsión económica,​ así como la recolecta de fondos en herriko tabernas (bares de simpatizantes de la izquierda abertzale) y en algunas txosnas (casetas de las fiestas populares).​ La organización extorsionó a 10 000 empresarios mediante el llamado «impuesto revolucionario», generalmente a través de amenazas de muerte.​ Un número indeterminado de personas emigraron del País Vasco a causa de ETA.​​ Una publicación de 2018 afirma que la actividad de ETA tuvo un coste económico de 25 000 millones de euros entre 1970 y 2003.​​​ Aunque considerada parte de la oposición al franquismo, el 95 % de sus asesinatos tuvieron lugar después de la muerte de Francisco Franco. Más de dos tercios de los asesinados eran vascos o navarros.​

Los integrantes de ETA solían ser llamados «etarras», un neologismo creado por la prensa a partir del nombre de la organización y el sufijo vasco con el que se forman los gentilicios en euskera (en un primer momento, se les llamó «etistas»). En euskera, la denominación es etakideak, plural de etakide​ («miembro de ETA»), si bien tal denominación no se usa en castellano.​​

Los miembros y partidarios de la organización solían autodenominarse como «gudaris» (gudariak, en euskera), que significa «guerreros», «combatientes» o «soldados». Se trataba del nombre que recibían los combatientes nacionalistas vascos que lucharon contra los sublevados durante la Guerra Civil de 1936 a 1937.

En los años 50, la dictadura franquista obtuvo mayor reconocimiento internacional. Así, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue desposeído de su céntrica sede en París en 1951 y Franco firmó un Concordato con la Iglesia católica en 1953, fallando la estrategia occidentalista por vías diplomáticas que durante esos años había desarrollado el PNV.

En 1952 se organizó un grupo de estudio universitario con el nombre Ekin («acometer» en euskera) en Bilbao. En un principio Ekin organizaba charlas y cursos clandestinos sobre euskera e historia.​ A partir de 1953, y a través del Partido Nacionalista Vasco, el grupo tomó contacto con su organización juvenil, Euzko Gaztedi Indarra (EGI). En 1956 ambas asociaciones se fusionaron, redactando una ponencia conjunta en el primer Congreso Mundial Vasco celebrado ese mismo año en París, en el que apostando por el relevo generacional, diferían de las directrices del partido. En 1958 se vislumbraron tensiones en el interior de la asociación en confrontación con los altos dirigentes del PNV,​ que llevaron a la expulsión de dirigentes de Ekin y que motivó la posterior escisión en el mes de mayo de ambos grupos​ puesto que Ekin propugnaba una estrategia de «acción directa» y actuar así como un movimiento de resistencia vasco, en una época en la que abundaban las luchas de liberación nacional en el tercer mundo, como la descolonización de Argelia.

Euskadi Ta Askatasuna se constituyó en 1958. Inicialmente también se consideró el nombre Aberri Ta Askatasuna («Patria y Libertad»), pero fue descartado porque su acrónimo ATA significa «pato» en euskera guipuzcoano.​ Por este motivo, José Luis Álvarez Emparanza "Txillardegi" propuso el nombre Euskadi Ta Askatasuna (ETA), que se decidió en una reunión entre Benito del Valle, Julen Madariaga, Iñaki Larramendi y Txillardegi en Deva a finales de 1958.​ Usaron dicho nombre públicamente por primera vez en una carta dirigida a Jesús María Leizaola, lendakari en el exilio, el 31 de julio de 1959,​ día en el que se celebraba tanto la festividad de San Ignacio de Loyola como el 64.º aniversario de la fundación del PNV. En 1959 la organización tenía junta directiva colegiada formada por Eneko Irigarai, David López Dorronsoro, Txillardegi, Benito del Valle, José Manuel Agirre, Julen Madariaga, Alfonso Irigoien, Patxi Iturrioz, Iñaki Larramendi, Mikel Barandiarán, Rafael Albisu e Iñaki Gainzarain.​

Primeras asambleas y primeros atentados

El 25 de octubre de 1959 explotó una bomba casera en la sede del periódico Alerta en Santander. El mes siguiente hubo explosiones similares en el Gobierno Civil de Vitoria y en la jefatura de Policía de Bilbao. Un informe confidencial del consulado de los Estados Unidos en Bilbao, sacado a la luz en 2019, atribuyó estos ataques a «nacionalistas vascos», a los que identificó con ETA el 7 de diciembre de 1959.​

ETA cometió su primera acción violenta confirmada el 17 de julio de 1961, al intentar hacer descarrilar un tren que transportaba a un grupo de franquistas que viajaban a San Sebastián para conmemorar el 25 aniversario del golpe de Estado de julio de 1936, que marcó el inicio de la guerra civil española.​ El ataque fracasó completamente y tuvo como consecuencia la identificación de ETA por la Brigada Político-Social y la detención de una treintena de sospechosos, siete de los cuales fueron condenados a prisión.​ ETA se dio así cuenta de que no estaba preparada todavía para la acción violenta.

Algunos autores consideran que la primera víctima mortal fue la niña de veintidós meses de edad, Begoña Urroz Ibarrola, fallecida el 27 de junio de 1960 al explotar una bomba en una consigna de la estación de Amara en San Sebastián.​ El régimen franquista atribuyó el atentado a «elementos extranjeros, en cooperación con separatistas vascos y comunistas españoles» y más tarde la Policía franquista señaló al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) —un efímero grupo hispanoluso antifranquista y antisalazarista fundado en 1959— como autor de este y otros atentados que habían tenido lugar por aquellas fechas.​ En 1992, el vicario general de la diócesis de San Sebastián, José Antonio Pagola, basándose en el testimonio de una catequista, atribuyó este atentado a ETA.​ El exministro y catedrático Ernest Lluch recogió esta versión y en 2000 publicó un artículo en el diario El Correo, donde exponía que habría indicios de que Begoña Urroz fuera la primera víctima de ETA.​ En 2010, el Congreso de los Diputados oficializó esta versión y declaró el 27 de junio como «Día de las víctimas del terrorismo».​ Sin embargo, como indican los historiadores Santiago de Pablo,​ Iñaki Egaña,​​ Gaizka Fernández Soldevilla,​ y el periodista Xavier Montanyà,​ que tuvo acceso a los archivos policiales desclasificados,​ no hay fuentes fiables que permitan asegurar la autoría de ETA, mientras que todo parece indicar que se trató del DRIL.

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