Europa es un continente ubicado enteramente en el hemisferio norte y mayoritariamente en el hemisferio oriental. Los límites de Europa están situados en la mitad occidental del hemisferio norte, limitada por el océano Ártico en el norte, hasta el mar Mediterráneo por el sur. Por el oeste, llega hasta el océano Atlántico. Por el este, limita con Asia, de la que la separan los montes Urales, el río Ural, el mar Caspio, la cordillera del Cáucaso, el mar Negro y los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos. Europa es uno de los continentes que conforman el supercontinente euroasiático, situado entre los paralelos 35°30′ y 70°30′ de latitud norte.
Europa es el segundo continente más pequeño en términos de superficie. Abarca 10 530 751 km² o el 2 % de la superficie del mundo y alrededor de 6,8 % del total de las tierras emergidas. Alberga un gran número de Estados soberanos (alrededor de 50) cuyo número exacto depende de la definición de la frontera de Europa, así como de la exclusión o inclusión de Estados parcialmente reconocidos. De todos los países europeos, Rusia es el mayor en superficie (aun cuando solamente se tiene en cuenta la parte europea de este país euroasiático), al mismo tiempo que es el Estado soberano reconocido internacionalmente más extenso del mundo, mientras que la Ciudad del Vaticano es el más pequeño (al mismo tiempo que es el Estado soberano e internacionalmente reconocido más pequeño del mundo). Si se divide el mundo en siete continentes (América del Sur y del Norte considerados continentes separados), Europa es el tercer continente más poblado después de Asia y África, con el 8,97% % de la población mundial (2026).
Europa, en particular la Antigua Grecia, es la cuna de la cultura occidental. La caída del Imperio romano de Occidente, durante el período de las grandes migraciones, marcó el fin de la Edad Antigua y el comienzo de una era conocida como la Edad Media.
El Renacimiento, con sus consiguientes humanismo, arte y ciencia, además de la exploración, llevaron al «viejo continente», y finalmente al resto del mundo, a la Edad Moderna. A partir de este período, las naciones europeas desempeñan un papel preponderante en los asuntos mundiales, desde el siglo XVI en adelante especialmente, después del comienzo de la colonización (actualmente, naciones que ejercen poder hegemónico mundial como Estados Unidos son el resultado de la colonización europea). En los siglos XVII y XVIII, las naciones europeas controlaron la mayor parte de África, América, y gran parte de Asia, y posteriormente también Oceanía.
La Revolución Industrial, que comenzó en el Reino Unido en el siglo XVIII, dio lugar a un cambio radical en los ámbitos económico, tecnológico, cultural y social en Europa Occidental, que impactó en el resto del mundo.
La Primera y la Segunda Guerra Mundial condujeron a una disminución en el dominio de Europa en los asuntos mundiales, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética tomaron la preeminencia.
La Guerra Fría entre las dos superpotencias dividió Europa a lo largo del Telón de Acero. La integración europea dio lugar a la formación del Consejo de Europa y la Unión Europea en Europa occidental, las cuales se han expandido hacia el este desde la disolución de la Unión Soviética en 1991.
El término Europa tiene diversos usos y los principales son de carácter geográfico y político.
Geográficamente, Europa es la península más occidental de Eurasia; limitada al norte, oeste y sur por el océano Atlántico, el mar Báltico, el mar del Norte, el mar Mediterráneo (incluyendo sus mares interiores, como el Egeo, Adriático y Tirreno, entre otros), el mar de Mármara, y el mar Negro y al este por los montes Urales, el río Ural, el mar Caspio y la cordillera del Cáucaso. La UE considera como tales a todos aquellos situados dentro de los límites geográficos tradicionales, incluyendo Chipre, Georgia, Armenia y Azerbaiyán.
En las obras de Homero, Εὐρώπη es solo la reina mitológica de Creta y no una denominación geográfica, sin embargo, en uno de los llamados Himnos homéricos, se usa el término para referirse a la parte continental de Grecia, por oposición al Peloponeso y a las islas. Hesíodo, en la conclusión de su Teogonía (verso 964) alude a «los continentes» pero sin precisar sus nombres. En cambio sí menciona en el mismo poema a dos personajes femeninos (Europa y Asia) con nombres que hacen alusión a los continentes. Más tarde, desde el año 500 a. C. su significado se refiere a toda la tierra al oeste del mar Egeo. En Heródoto Europa es el mayor de los continentes, extendiéndose al norte del Mediterráneo desde las Columnas de Hércules del estrecho de Gibraltar hasta más allá del río Indo.
Desde la época helenística, se consideró a Europa como el territorio ubicado al norte del Mediterráneo, el Helesponto (Dardanelos), la Propóntide (mar de Mármara) y el Bósforo, siendo el río Tanais (Don) su frontera nororiental. Así, Varrón considera que el mundo puede ser dividido a partir del Bósforo, las tierras situadas al norte de ese río corresponderían a Europa. A pesar de ello, el término no tuvo entonces ninguna connotación política. De hecho desde el siglo IV existió una provincia romana llamada Europa como una subdivisión menor de la provincia romana de Tracia, en la cual estuvo incluida Constantinopla. Europa, en sentido literario o meramente geográfico, correspondía a una de las tres partes del mundo, separada de África por Gibraltar, y de Asia por el Don. Flavio Josefo, cuya obra influyó en las concepciones medievales, agregaba que había sido otorgada por Noé a su hijo Jafet.
Hasta finales de la Edad Media se mantuvieron estas fronteras de Europa, pero, a medida que se ampliaba el mundo conocido por los europeos, esa concepción resultó insuficiente. Fue el geógrafo sueco Philip Johan von Strahlenberg, quien hacia 1730 propuso fijar el límite oriental del continente en los montes Urales, propuesta acogida con agrado por la monarquía rusa.
Hasta el siglo XVI el término Europa no era de uso general y se prefería referirse a ella como «la Cristiandad».[cita requerida] Esta expresión, desde el Renacimiento y la Reforma, comenzó a ser sustituida por el nombre propio del continente, con menos connotaciones confesionales-culturales y teniendo en cuenta la invasión y ocupación turca de gran parte de los Balcanes.
Actualmente, el término Europa puede ser usado tanto de manera amplia, para designar a la península más occidental de Eurasia, como de un modo más restringido; los Estados miembros de la Unión Europea. También se utiliza para aludir a una serie de naciones que comparten una identidad cultural común a la cual se califica de «europea». En este sentido es como lo utiliza el Consejo de Europa de cuyos 49 países miembros solo 27 pertenecen a la Unión Europea y la pertenencia de Turquía, país que mayoritariamente se sitúa geográficamente en Asia. Por otro lado, los habitantes de algunas islas europeas; especialmente Irlanda o el Reino Unido, pero también Escandinavia, se refieren a la Europa continental como «el Continente».
Tradicionalmente se asocia el origen del topónimo Europa con un personaje de la mitología griega. Heródoto, a este respecto, nos dice que esta zona del mundo tomó su nombre de un personaje femenino llamado Europa (Εὐρώπη, Eurṓpē), natural de Fenicia. El mito más conocido nos dice que Zeus, el rey de los dioses, vio que Europa, la hija de Fénix, recogía flores en un prado de tierras tirias. Bajó del Olimpo, se transformó en toro y de este modo engañó a Europa y la transportó hasta Creta. Allí Europa le dio tres hijos a Zeus: Minos, Sarpedón y Radamantis. De la misma manera, Tzetzes nos ofrece otra explicación etiológica. Dice que, en los relatos mitológicos, Océano, el dios y río que circunda la ecúmene, engendró cuatro hijas: Asia, Libia, Tracia y Europa; estas dieron sus nombres a las partes del mundo conocido. En los relatos mitográficos también existe la variante gráfica y masculina de Europa, llamado Europe (Εὕρωψ, Eúrōps), pero no es un personaje asociado con la eponimia del continente.