Eugenio Torelli Viollier (Nápoles, 26 de marzo de 1842 - Milán, 26 de abril de 1900) fue un periodista y político italiano, cofundador en 1876 del periódico Corriere della Sera y su primer director. Con el Corriere trató de impulsar en Italia un modelo periodístico objetivo y liberal, inspirado en la prensa anglosajona. Tras 24 años en el cargo y antes de morir, escogió como sucesor en la dirección a Luigi Albertini. Entre 1875 y 1886 estuvo casado con la escritora Marchesa Colombi.
Su padre era un abogado napolitano, Francesco Torelli, quien pertenecía a una familia de juristas liberal-reformistas, partidarios del Reino de las Dos Sicilias. Francesco estaba casado en segundas nupcias con una francesa, Giuseppina Viollier, con la que tuvo a Eugenio. Este utilizará los dos apellidos, el paterno y el materno, cuando obtuvo el pasaporte francés en 1866.
Eugenio quedó pronto huérfano. En 1852 fue confiado, junto con sus hermanos, a su hermanastra Luisa, hija del primer matrimonio de su padre.
Adhesión al movimiento garibaldino
El 25 de junio de 1860, a resultas de los cambios políticos tras la concesión del Estatuto por parte de Francisco II de las Dos Sicilias, Torelli Viollier fue llamado para servir en el recién constituido Ministerio del Interior. Sin embargo Torelli Viollier rechazó formar parte de la administración monárquica, abandonó Nápoles y se unió a los camisas rojas del general Giuseppe Garibaldi. El 3 de enero de 1861 entró en Nápoles con las tropas garibaldinas y formó parte de la administración provisional.
Alexandre Dumas (padre), ferviente partidario de Garibaldi, había fundado en Italia el periódico L'Indipendente para apoyar su causa. Torelli Viollier trabajará en esta publicación y llegará a ser secretario personal de Dumas. Cuando el escritor francés decide regresar a su patria, llevará consigo a Torelli Viollier, quien conocerá en París al editor italiano Giovanni Battista Sonzogno. Pocos meses después, Torelli Viollier se trasladará a Milán para trabajar en la editorial de Sonzogno.
En enero de 1866 Torelli Viollier es el director responsable de dos periódicos de Sonzogno: L'illustrazione universale y L'Emporio pittoresco.
En 1871 comienza a trabajar en el principal periódico milanés, Il Secolo, editado también por Sonzogno, donde redacta la crónica social, la de sucesos y críticas teatrales. Colabora también con Il Gazzettino rosa de Bizzoni y Felice Cavallotti, de la que se apartará cuando el periódico deje su tono moderado y adopte posiciones radicales y antimonárquicas. Cuando también Il Secolo defienda ideas mazzinianas, su relación con Sonzogno se resentirá. Pese a todo, Torelli Viollier continuó vinculado a Il Secolo durante todo el año 1871, aunque no compartiera su línea editorial. Su disidencia (y también su mal carácter) le procuraron algunos enemigos: el principal fue Cavallotti, con quien había mantenido amistad en los tiempos napolitanos, pero con quien mantendrá a partir de entonces y durante toda su vida una enconada e irreconciliable disputa.
Corriere di Milano y la Illustrazione Italiana
Torelli Viollier dejó definitivamente de trabajar para Sonzogno en 1872, cuando empieza a colaborar con el Corriere di Milano, periódico perteneciente a la derechista Asociación Constitucional y dirigido por Emilio Treves (un liberal moderado y monárquico que, en tiempos, había sido garibaldino). Torelli Viollier era mucho más afín a las posiciones moderadas y monárquicas de Treves y su periódico que a las de Sonzogno, con quien –a pesar de sus diferencias políticas- mantuvo una buena relación personal.
Al tiempo que escribe en el Corriere di Milano también empezó a colaborar con Illustrazione Italiana, con lo que mejoró considerablemente su situación económica y pudo acoger en Milán a su hermanastra Luisa y a uno de sus hermanos, el más joven, Titta Torelli. Sin embargo, el Corriere di Milano fue absorbido en 1874 por el Pungolo y tanto Treves como Torelli Viollier debieron abandonar la publicación.
Desde finales de 1874 hasta otoño de 1875, Torelli Viollier estuvo sin trabajo, con estrecheces económicas.
En 1875 se produjo un cambio en la propiedad del periódico La Lombardía, una publicación donde se publicaban los actos oficiales de la provincia de Milán. El nuevo propietario, el abogado Riccardo Pavesi, buscaba un director joven y resuelto, sin compromisos, condiciones que cumplía Torelli Viollier. Se puso en contacto con él y se reunieron en el Caffè Gnocchi. Tras varios encuentros, Torelli Viollier obtuvo finalmente la dirección del periódico, cargo dotado de unos importantes emolumentos.
En su declaración de intenciones destacó su deseo de hacer un periodismo objetivo y sereno, tomando como modelo el de la prensa inglesa.
Desde el timón de La Lombardía tuvo la posibilidad de aumentar su experiencia y prestigio profesionales, de hacerse conocer y estrechar contactos con los ambientes políticos. Torelli Viollier tenía ya entonces el proyecto de fundar un nuevo periódico que fuera totalmente independiente, incluso de los partidos derechistas y de la Associazione Costituzionale, a los que se sentía afín. Había dos dificultades para su plan: la ausencia de un patrocinador que no exigiera contrapartidas políticas o personales y la propia saturación editorial de Milán, donde ya existían ocho periódicos. Il Secolo era el más seguido por los moderados y la Perseveranza e Il Pungolo por los conservadores.
A finales de 1875 se dieron las condiciones para que Torelli Viollier pudiera fundar un nuevo periódico: por una parte, en la sociedad había un gran interés por la política y se sentía la necesidad de hacer cambios (se intuía la derrota de la derecha en las próximas elecciones); por otra, Torelli Viollier (gracias a su cargo de director de La Lombardía) había establecido lazos con personas adineradas que podían invertir en su proyecto periodístico. Encontró tres socios: Riccardo Pavesi (que, en su día, había encargado a Torelli Viollier la dirección de La Lombardia) y los abogados Riccardo Bonetti y Pio Morbio. Bonetti entró en la sociedad por amistad con Pavesi y Morbio (hijo del historiador Carlo Morbio) tenía una hermana casada con Benigno Crespi quién, de allí a pocos años, se convertirá en propietario del Corriere.
Del capital inicial que esperaban reunir (cien mil liras), en febrero de 1876 sólo reúnen treinta mil. Su proyecto (a diferencia de otros periódicos) no contaba con ninguna subvención ministerial ni con el apoyo de ningún gran grupo industrial. El primer administrador del periódico fue el propio hermano de Eugenio, Titta Torelli, un gestor muy eficaz que trabajó en el periódico sin obtener ninguna remuneración. Para la sede social se escogió el lugar más prestigioso de Milán, la Galería Víctor Manuel II, aunque en realidad la entrada estaba en la via Ugo Foscolo. Así, la dirección del periódico (que se mantendrán hasta el 30 de septiembre de 1880, cuando se traslade a la via San Pietro all'Orto) será «Galleria Vittorio Emanuele 77-Via Ugo Foscolo 5».
Para la tipografía, se recurre a un profesional de la via Marino, Enrico Reggiani. Las relaciones entre los gestores del Corriere y Reggiani resultaron tormentosas y estuvieron caracterizadas por la desconfianza y la descortesía. En 1880 se prescindirá de Reggiani y se recurrirá a la empresa A. Gattinoni, radicada en via Pasquirolo.