Esteban III, más conocido como Esteban el Grande (en rumano: Ștefan cel Mare; Borzești, c. 1433/1440 - Suceava, 2 de julio de 1504), fue príncipe de Moldavia desde 1457 hasta su muerte. Se le ha considerado uno de los gobernantes más destacados de la Europa Oriental tardomedieval, reconocido por su largo reinado, liderazgo militar y hábil diplomacia. Sus esfuerzos por preservar su autonomía frente a los estados vecinos más poderosos como el Imperio otomano, Polonia y Hungría, así como su capacidad para la construcción estatal y su reputación como protector de la fe cristiana, lo convirtieron en un héroe nacional tanto en Rumanía como en Moldavia, así como su canonización por la Iglesia ortodoxa rumana.
En 1450, rechazó una invasión polaca junto con su padre Bogdan II. Sin embargo, su progenitor fue asesinado en 1451, por lo que buscó refugio en Transilvania y después de un periodo de conflictos internos, se apoderó del trono moldavo en 1457, luego de su victoria en la batalla de Orbic, con el apoyo de su primo Vlad III Drácula. Pedro Aarón, quien asesinó a su padre, fue depuesto y buscó refugio en las tierras del rey Casimiro IV de Polonia, por lo que atacó su territorio para impedir que este lo apoyara, aunque finalmente reconoció la soberanía polaca en 1459. También, decidió recuperar Chilia, un importante puerto en el Danubio, lo que lo enfrentó con Hungría y Valaquia; sitió el puerto durante la invasión otomana de Valaquia en 1462, pero resultó gravemente herido, no obstante, tomaría la ciudad dos años después. Así mismo, prometió apoyo a los caudillos de las Tres Naciones de Transilvania contra el rey Matías Corvino de Hungría en 1467, quien invadió Moldavia como represalia, pero sería vencido en la batalla de Baia. Pedro Aarón atacó Moldavia con apoyo húngaro en diciembre de 1470, pero fue derrotado y ejecutado, junto con los boyardos locales que todavía lo apoyaban.
Esteban restauró las antiguas fortalezas y construyó nuevas, lo que mejoró su sistema defensivo y fortaleció la administración central. La expansión otomana amenazaba los puertos moldavos en la región del mar Negro. En 1473, dejó de pagar tributo (haraç) al sultán otomano y lanzó una serie de campañas contra Valaquia para reemplazar a sus gobernantes, que habían aceptado la soberanía otomana, por sus protegidos. Infligió derrotas aplastantes a Radu III de Valaquia en las batallas de Sochi y del río Vodna, y luego ocupó Bucarest. Sin embargo, cada príncipe que tomaba el trono con su apoyo pronto se veía obligado a rendir homenaje al sultán. Finalmente, derrotó a un gran ejército otomano en la batalla de Vaslui durante la invasión de 1475, por lo que fue llamado Athleta Christi o «Campeón de Cristo» por el papa Sixto IV, aunque sus esperanzas de recibir apoyo militar nunca se cumplieron. Al año siguiente, el sultán Mehmed II lo derrotó en la batalla de Valea Albă, pero la falta de provisiones, el fracaso del sitio al castillo de Neamț y el estallido de una peste lo obligaron a retirarse de Moldavia. Aprovechando una tregua con Matías Corvino, los otomanos capturaron Chilia y sus aliados tártaros de Crimea tomaron Cetatea Albă en 1484. Aunque Corvino le concedió dos dominios transilvanos, el príncipe moldavo rindió homenaje a Casimiro IV, quien prometió ayudarle a recuperar ambos puertos, sin embargo, sus intentos de lograrlo fracasaron y, volvió a pagar un tributo anual a los otomanos a partir de 1486. En los años siguientes, se construyeron decenas de iglesias y monasterios de piedra en Moldavia, lo que contribuyó al desarrollo de un estilo arquitectónico moldavo específico.
En 1490, ocupó Pocutia, por lo que el sucesor de Casimiro IV, Juan I Alberto, quiso entregar Moldavia a su hermano menor, Segismundo, pero su diplomacia impidió la invasión durante años. El nuevo rey atacó Moldavia en 1497, pero el príncipe, junto con sus aliados húngaros y otomanos, derrotó a su ejército en la batalla del bosque de Cosmin. En 1498-1499, venció a los ejércitos otomanos en Botoșani y en el río Prut cuando regresaban de sus incursiones en Polonia. En 1500, las fuerzas moldavas incendiaron Chilia y Cetatea Albă. En 1502, Esteban y sus aliados tártaros de Crimea destruyeron los restos de la Horda de Oro en la batalla del río Samara. En 1503, tuvo que reconocer la pérdida de sus puertos ante los otomanos. En sus últimos años, su hijo y corregente Bogdan III desempeñó un papel activo en el gobierno. Su largo reinado representó un periodo de estabilidad en la historia de Moldavia debido a que, a partir del siglo XVI, tanto sus súbditos como los extranjeros lo recordaron como un gran gobernante. Los rumanos modernos lo consideran uno de sus mayores héroes nacionales, y también perdura como una figura de culto en el moldavismo. Después de su canonización por la Iglesia ortodoxa rumana en 1992, es venerado como «Esteban el Grande y el Santo» (en rumano: Ștefan cel Mare și Sfânt).
En el siglo XV se consolidó el Imperio otomano, que gracias a su rápida expansión durante el siglo XIV se había convertido en el factor de poder más importante del sudeste de Europa. El Segundo Imperio búlgaro cayó bajo su dominio directo; el Imperio Serbio, fragmentado en pequeños señoríos, pasó progresivamente a estar bajo su control; y el antaño poderoso Imperio bizantino quedó reducido, en las décadas previas a su caída definitiva en 1453, prácticamente solo a Constantinopla. De este modo, la parte sudoriental de la península balcánica se convirtió en el núcleo de aquel imperio. Frente a esta expansión, los reinos de Hungría y Polonia intentaban también extender su influencia sobre la región. Entre estas potencias se encontraban pequeños territorios bajo influencia turca, aunque no sometidos de forma directa, como Valaquia y Moldavia. Dichos territorios podían ser incorporados militarmente al imperio o aceptar voluntariamente la autoridad del sultán para conservar así cierta autonomía.
El Principado de Moldavia, situado en la frontera de la esfera de influencia turca, entró durante el siglo XV en la órbita de la Sublime Puerta. Los caudillos locales, que controlaban la ruta comercial entre Leópolis y el mar Negro, buscaban liberarse de la presión húngara. Tanto Hungría como Polonia intentaron repetidas veces dominar el principado, aprovechando las disputas internas entre los boyardos. Sin embargo, ante la superioridad militar de los turcos, los gobernantes moldavos de la Casa de Bogdan-Mușat reconocieron hacia mediados del siglo XV la soberanía del sultán y aceptaron pagar tributo (haraç). Fue durante este período cuando el joven Esteban, de la Casa de Bogdan-Mușat, se convirtió en príncipe de Moldavia en 1457.
Según la tradición, Esteban nació en la hacienda de su padre en Borzești, como hijo del futuro príncipe de Moldavia, Bogdan II, y de María Oltea. Su padre era, a su vez, hijo ilegítimo de Alejandro I de Moldavia, mientras que su esposa Oltea probablemente estaba emparentada con los príncipes de Valaquia según el historiador Radu Florescu. Sus padres se conocieron durante el período en que Bogdan estuvo exiliado en la corte de Vlad II Dracul, por lo que su fecha de nacimiento no se conoce con certeza, las variantes más plausibles son los años 1433 o 1440. Un díptico de una iglesia registra que tenía cinco hermanos: Joaquín, Juan, Cristea, Sorea y María. Algunos biógrafos plantean la hipótesis de que Cârstea Arbore, padre del estadista Luca Arbore, era su hermano o que era el propio Joaquín. Se sabe que estos vínculos con los boyardos moldavos de alto rango se conservaron a través de conexiones matrimoniales: María, que murió en 1485, era la esposa de Șendrea, guardián de Suceava; su otro cuñado, Isaía, también ocupó un alto cargo en su corte. Así mismo, tampoco existen datos conocidos sobre su infancia, lo más probable es que la pasara en la residencia familiar.
La muerte de Alejandro I en 1432 dio lugar a una crisis de sucesión que duró más de dos décadas. El 11 de febrero de 1450, Bogdan emitió en el «târg de jos» —Roman— un documento de reconocimiento de la soberanía de Juan Hunyadi, a quien prometía apoyo y ayuda en cualquier circunstancia, para que a cambio «los proteja bajo su mano y los defienda de todos sus enemigos». Al final del documento, donde se enumeran los testigos que garantizaban aquel acto, se menciona inmediatamente después del gobernante «la fidelidad de mi amado hijo, el vaivoda Esteban», por lo que este acto representa la primera mención documental del futuro gobernante de Moldavia. La mención hecha por su padre como asociado al trono demuestra que había cumplido en 1450 al menos once años, la edad mínima exigida por las costumbres de la época para semejante dignidad.