El estadio Santiago Bernabéu es un recinto deportivo propiedad del Real Madrid Club de Fútbol, ubicado en el paseo de la Castellana de Madrid, España, concretamente en el distrito de Chamartín. Se inauguró el 14 de diciembre de 1947 y su aforo actualmente es de 83 186 espectadores. El estadio está catalogado por la UEFA con la máxima distinción, «estadio de élite».
A principios de la década de 1940, el antiguo Campo de Chamartín se había quedado pequeño ante el crecimiento de la población madrileña y la creciente afición al fútbol. A pesar de las sucesivas reformas que lo habían ampliado a una capacidad de 25 000 localidades, el estadio seguía resultando insuficiente para las necesidades del club. Ante esta situación, en la primavera de 1943, el presidente Antonio Santos Peralba expresó la necesidad de construir un nuevo campo con una capacidad inicial de 40 000 espectadores, aunque las dificultades financieras del club planteaban incertidumbres sobre su realización.
Con la llegada de Santiago Bernabéu a la presidencia en septiembre de 1943, el plan para el nuevo estadio adquirió un impulso decisivo y mucho más ambicioso. En su primera reunión con la Junta Directiva, Bernabéu declaró: «Señores, necesitamos un campo mayor y vamos a hacerlo». La visión de Bernabéu era construir un estadio aún más grande que el planteado por Peralba, con una capacidad cercana a los 75 000 espectadores. Bernabéu creía firmemente que un estadio más grande permitiría recaudar más dinero, lo que a su vez permitiría al club crecer, fichar a mejores jugadores y atraer a más aficionados, creando un círculo virtuoso que beneficiaría al equipo a largo plazo. El 1 de noviembre de 1943, la Junta Directiva visitó los terrenos adyacentes al Campo de Chamartín, situados en la prolongación del paseo de la Castellana, para analizar su posible expansión. Estos terrenos pertenecían a la finca «Villa Ulpiana» y a otra conocida como «Entrecanales», propiedad de los señores Maqueda y Chávarri. Poco después comenzaron las negociaciones para adquirirlos por un coste total de 3 000 000 de pesetas.
El 22 de junio de 1944 se formalizaron las adquisiciones de los terrenos ante notario: 23 845 m² por 2 000 000 de pesetas a los señores Ruiz del Villar y 8720 m² por 1 001 069 pesetas a los señores Maqueda y Chávarri. Adicionalmente, las expropiaciones necesarias para la urbanización de la zona, incluyendo las futuras calles Concha Espina y Plaza de los Sagrados Corazones, costaron 1 000 000 de pesetas.
Para elegir el diseño del nuevo estadio, se organizó un Concurso de Ideas y Croquis en el que participaron reconocidos arquitectos. Los arquitectos Pedro Muguruza y Javier Barroso, antiguos porteros del Athletic de Madrid y amigos de Bernabéu, formaron parte del jurado junto a los directivos Fernando de Cárcer Disdier, vicepresidente primero, y Pedro Méndez Cuesta, vocal responsable del campo y arquitecto de profesión. En septiembre de 1944, después de evaluar los siete proyectos presentados, el jurado otorgó el primer premio al diseño de Manuel Muñoz Monasterio y Luis Alemany Soler. Los trabajos premiados se exhibieron en el Círculo de Bellas Artes, donde despertaron gran interés y debate entre los aficionados.
El 27 de octubre de 1944, se bendijeron los terrenos en ceremonia oficiada por José María Bulart (capellán y confesor del entonces jefe del Estado, Francisco Franco) y se inició simbólicamente la construcción con un golpe de pico dado por Santiago Bernabéu.
La financiación de la construcción presentó graves inconvenientes debido a la desconfianza de socios y entidades bancarias. A pesar de que muchas personas, incluidos algunos socios y simpatizantes, dudaban de la viabilidad del proyecto, Bernabéu se mantuvo firme en su propósito. En un contexto en el que los bancos no consideraban el fútbol como una inversión segura y en el que no se podían obtener ayudas oficiales de los organismos deportivos, Bernabéu delegó al tesorero Luis Corrales Ferras la tarea de diseñar un plan de financiación innovador. Este plan consistió en la emisión de obligaciones con garantía hipotecaria sobre las propiedades del club.
El siguiente paso fue fundamental: Bernabéu presentó este plan a Rafael Salgado, presidente del Banco Mercantil e Industrial y simpatizante del Real Madrid. Gracias a la apasionada y detallada explicación de Bernabéu, Salgado accedió a financiar el proyecto, convencido por la viabilidad y el potencial del nuevo estadio. Esta decisión fue crucial para la realización del proyecto, y en reconocimiento a su apoyo, una de las calles adyacentes al estadio lleva hoy su nombre.
El plan de financiación se estructuró en tres emisiones escalonadas de obligaciones:
Primera emisión de 20 000 obligaciones por un total de 10 000 000 de pesetas el 9 de noviembre de 1944.
Segunda emisión de 30 000 obligaciones de 15 000 000 de pesetas con fecha de 18 de marzo de 1946.
Tercera emisión de 10 000 obligaciones que sumaban 5 000 000 de pesetas el 8 de octubre de 1947.
Todas las emisiones se cubrieron el mismo día de su salida al Mercado de Valores, gracias al entusiasmo y la confianza de los socios, hasta los más modestos. El plan fue un completo éxito y permitió la financiación escalonada y ajustada a las necesidades de las obras.
Las obras fueron adjudicadas a la empresa Huarte y Compañía, S.A., comenzando en junio de 1945 bajo la dirección de los arquitectos Alemany y Muñoz Monasterio y con la colaboración del ingeniero de caminos Carlos Fernández Casado. A lo largo de 30 meses, las obras enfrentaron múltiples obstáculos, desde la escasez de materiales básicos en la España de posguerra hasta dificultades técnicas debido a un enlace ferroviario cercano conocido popularmente como el «túnel de la risa». Sin embargo, el proyecto avanzó con entusiasmo y dedicación.
La construcción del nuevo campo se desarrolló en los terrenos del viejo campo y en los terrenos de Villa Ulpiana, lo que pudo entorpecer la vida del club. Sin embargo, esto solo sucedió a partir de 1946, cuando el Real Madrid se vio obligado a jugar como local en el Stadium Metropolitano durante la temporada 1946-47 y en cinco jornadas de la temporada 1947-48. A pesar de estos inconvenientes, el Real Madrid mantuvo su actividad deportiva mientras el nuevo estadio cobraba forma sobre una parte del solar antiguo y en los terrenos adyacentes.
De esta manera resumía Fernando de Cárcer Disdier, vicepresidente primero del club, el desarrollo de la obra en 1947:
El coste total de las obras, en números redondos, se desglosó en las siguientes partidas:
Terrenos. Adquisiciones, plusvalías, derechos reales, timbres, gastos de escrituras, cancelación de compromisos y levantamiento de hipoteca del antiguo Chamartín: 4 500 000 pesetas.